La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, afirmó que la Unión Europea (UE) y Canadá continúan explorando la posibilidad de establecer una nueva modalidad de vinculación que permita al país norteamericano convertirse en el primer «miembro asociado» del bloque comunitario, una iniciativa que genera controversias entre los Estados integrantes.
La propuesta fue planteada este jueves 29 de octubre de 2026, durante un discurso pronunciado en Montreal, en el marco de una cumbre entre Canadá y la UE, donde la funcionaria destacó la intención de profundizar los vínculos políticos y estratégicos entre ambas partes.
El proyecto contempla una asociación institucional más estrecha que los acuerdos de cooperación tradicionales, aunque sin alcanzar formalmente la condición de miembro pleno de la organización. «Nuestra idea es sencilla: es una asociación sin adhesión», afirmó von der Leyen al explicar los alcances de la iniciativa.
La titular de la Comisión Europea sostuvo que el objetivo es construir un esquema de integración que permita estrechar la relación con Canadá sin modificar necesariamente su condición de país externo al bloque. «Podemos construir una alianza que se acerque más a la condición de miembro que cualquier otra que hayamos establecido hasta ahora», expresó.
La cooperación prevista comprende áreas consideradas estratégicas para ambas partes, entre ellas inteligencia artificial, política climática, energía y seguridad.
Sin embargo, la denominación de «miembro asociado» genera resistencias dentro de la UE, particularmente por parte de Alemania y otros países que cuestionan la viabilidad de una figura institucional que no está contemplada en los tratados comunitarios.
Las objeciones también responden a la falta de una definición jurídica precisa sobre los derechos, las obligaciones y los mecanismos de participación que tendría Canadá bajo ese eventual estatus.
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Pese al impulso de von der Leyen, los dirigentes canadienses y europeos resolvieron excluir la referencia a la condición de miembro asociado de la declaración conjunta difundida durante el encuentro. En su lugar, acordaron avanzar hacia una «asociación cada vez más estrecha», una fórmula que permite sostener el compromiso de profundizar las relaciones sin incorporar una denominación que todavía carece de consenso político y reconocimiento jurídico.
La diferencia entre el planteo de la presidenta de la Comisión Europea y el texto acordado por ambas partes refleja las dificultades para establecer un nuevo marco institucional que responda a las expectativas de cooperación, pero que también resulte aceptable para todos los integrantes del bloque.
La iniciativa había sido presentada por von der Leyen seis semanas antes y, desde entonces, provocó cuestionamientos de distintos gobiernos europeos.
