El subsecretario de Industria de la Provincia analizó la transformación forestoindustrial correntina, el desembarco de la primera fábrica de tecnología CLT en Argentina y el plan para capacitar mano de obra local. “Hay un mercado inmenso para crecer tres veces más”, aseguró el funcionario.

La construcción en madera dejó de ser una promesa lejana para convertirse en una política pública estratégica en la provincia de Corrientes. A través del programa “Madera Correntina”, liderado por la Subsecretaría de Industria con el asesoramiento técnico del arquitecto Eric Kennedy, el gobierno provincial viene desplegando una intensa gira de sensibilización en distintas localidades.
En diálogo exclusivo con * Info Duarte , el subsecretario de Industria, Antonio Barros Perkins, explicó los fundamentos de este cambio de paradigma, derriba los mitos sobre la durabilidad del material, detalla las millonarias inversiones que llegan a la provincia y repasa el potencial exportador del sector.
A continuación, el desarrollo de la entrevista.

Vienen realizando una gira por distintas ciudades de la provincia con salas llenas. ¿Qué respuesta están encontrando en la comunidad y en los distintos organismos?
— Estamos muy contentos con el impacto de esta gira. Estuvimos en Santo Tomé, Paso de los Libres y recientemente en Goya. La intención es sensibilizar y desmitificar todo lo que rodea a la construcción en madera, mostrando que no solo es viables y factible, sino que permite desarrollar diseños de gran calidad. Es una industria que se ha desarrollado enormemente en Estados Unidos, Canadá y Europa. Vemos un segmento con un potencial enorme para crecer no solo en Corrientes, sino a nivel nacional, e incluso para aportar soluciones habitacionales operativas en polos de desarrollo como Vaca Muerta o zonas mineras.

Históricamente, en el Nordeste existió cierta mirada negativa vinculada a la vivienda de madera. ¿A qué se debe ese prejuicio?
— Se debe a la asociación con el modelo tradicional de casa prefabricada precaria, de paredes finas y machimbre, sin diseño ni confort. Es lógico que la gente tenga una perspectiva negativa frente a eso. Lo que mostramos en nuestras charlas es que con sistemas constructivos como el Wood Frame existen infinidad de terminaciones confortables donde desde afuera ni siquiera te das cuenta de que la estructura es de madera.

Uno de los mayores temores del usuario es la durabilidad del material. ¿Qué evidencia técnica respalda la resistencia de la madera?
— Todos esos mitos sobre que la madera se pudre o no dura se van derribando con datos técnicos. Utilizando especies como el pino o el eucalipto, con el secado adecuado, el control de humedad correcto y el tratamiento de impregnación química necesario, hablamos de construcciones con duraciones superiores a los 100 años con el mantenimiento básico correspondiente. En lo personal, suelo recordar una anécdota familiar: mis antepasados colonos se instalaron en el condado de Fluvanna, Virginia, y construyeron una casa de madera que sobrevivió a la Guerra de Independencia y a la Guerra de Secesión. Estuvo en pie a lo largo de ocho generaciones de la familia Perkins hasta la década del 60. Ejemplos de la nobleza del material hay de sobra en el mundo.

Corrientes es la provincia líder en bosques cultivados del país. ¿Cómo se traduce ese recurso en la atracción de inversiones industriales?
— Contamos con más de 550.000 hectáreas de bosques implantados, lo que nos ubica a la cabeza en Argentina. Ese patrimonio atrajo inversiones de gran escala como Acon Timber, el proyecto Alpol en Ituzaingó y la llegada de Cambium Bill en Gobernador Virasoro. Este último caso es histórico, ya que instalará la primera fábrica de CLT (Cross Laminated Timber o madera cruzada laminada) de Argentina. Esta tecnología revolucionará la industria porque permite construir edificios de madera de 15, 18 y hasta 25 pisos.

¿Qué peso tiene hoy el sector forestoindustrial en la balanza comercial correntina?
— Un peso determinante. Datos recientes del Gobierno provincial confirman que prácticamente la mitad de las exportaciones de Corrientes corresponden al sector de la madera, alcanzando el 45,7% del total exportado. Por eso decimos, medio en broma y medio en serio, que Corrientes tiene en la madera un “Vaca Muerta potencial”. Tenemos margen para crecer tres veces más en la forestoindustria y liderar el desarrollo industrial del país.

Desde el punto de vista ambiental, ¿qué le responden a los sectores que cuestionan la tala de árboles?
— Es fundamental aclarar que no se toca el bosque nativo. Se trabaja exclusivamente con bosques implantados (pino y eucalipto) que tienen como destino específico la industria y la construcción. De hecho, cada vez que se utiliza madera de un bosque cultivado, se está protegiendo la ecología y preservando el bosque nativo mediante la sustitución del producto.

Para acompañar este crecimiento hace falta mano de obra y profesionales capacitados. ¿Cómo están trabajando con el sistema educativo?
— La recepción en las escuelas técnicas es excelente; los jóvenes quedan maravillados. Sin embargo, detectamos una vacancia en la educación universitaria de grado, donde las carreras de arquitectura e ingeniería forman al estudiante casi exclusivamente en el hormigón y la obra húmeda, sin ofrecer la opción de especializarse en madera. Por eso, de cara al año que viene, lanzaremos capacitaciones específicas en construcción con Wood Frame para formar la mano de obra calificada que demanda el mercado.

¿Cómo continúa la agenda institucional en las próximas semanas?
— Continuamos recorriendo el interior provincial con el siguiente itinerario: martes 6: Mercedes, Miércoles 14: Curuzú Cuatiá, Viernes 16: Saladas y Jueves 22: Cierre de la etapa del año en Mocoretá. El objetivo es cerrar este ciclo de sensibilización para iniciar fuertemente el próximo año con las capacitaciones prácticas, posicionando la madera correntina tanto en el mercado nacional como en el internacional.