El escritor, gestor cultural e integrante del grupo literario Letras de Mercedes, César Eduardo “Tito” López, entrevistado en Historias para Contar, con la conducción de Jacinto Méndez Capurro y la producción de InfoDuarte servicios de comunicación, por LT7 AM 900 e Infodradio 106.3 FM, presentó una novela breve inspirada en un hecho real ocurrido en la ciudad de Mercedes durante la década de 1960.

Según explicó, la obra toma como punto de partida el asesinato de una rectora de un establecimiento educativo local, un caso que, a más de medio siglo de ocurrido, continúa presente en la memoria colectiva de la comunidad. “Es una novela, técnicamente porque es una corta”, señaló el autor al referirse a la publicación.

López explicó que la historia narrada en su libro se sustenta en un acontecimiento real ocurrido en 1965, aunque la trama se desarrolla dos años después. “Narra un hecho que ocurrió, un hecho real y que tiene que ver con el crimen de una rectora de un instituto acá de Mercedes”, expresó. Asimismo, remarcó que la obra traslada la acción al año 1967 y que aborda una historia que “hoy aún está muy latente en la sociedad de Mercedes”.

El autor aclaró que el relato construido en la novela no constituye una reconstrucción documental de los hechos. “La novela es ficcional”, afirmó. En ese sentido, precisó que, si bien el asesinato real constituye el trasfondo de la obra, toda la narración fue concebida desde la ficción. “El fondo de la novela es sin duda el crimen que existió, pero el relato es absolutamente ficcional”, sostuvo.

ORIGEN DE LA INVESTIGACIÓN Y CONSTRUCCIÓN DEL RELATO

Al describir el proceso de elaboración de la obra, López indicó que su interés principal no estuvo centrado en el crimen en sí mismo, sino en la personalidad de la víctima. “Me interesó mucho no por el crimen en sí, sino me interesó mucho por la personalidad de la rectora”, explicó. Según relató, se trataba de una autoridad educativa con rasgos de carácter muy marcados y una fuerte presencia institucional dentro del establecimiento que dirigía.

El escritor señaló que la rectora poseía una personalidad “absolutamente definida, avasallante” y que mantenía una postura firme respecto de las normas de convivencia escolar. “No negociaba el tema del orden ni la disciplina”, afirmó. Para López, esa característica constituyó uno de los aspectos centrales que despertaron su interés y que posteriormente sirvieron de base para la construcción literaria del personaje.

Con el objetivo de desarrollar la novela, el autor realizó una extensa recopilación de información. “Primero hice una búsqueda de todo el material que pude”, explicó. Además, señaló que recurrió a publicaciones periodísticas de la época y a testimonios de personas vinculadas con el caso. Entre ellas mencionó a exalumnos que habían conocido personalmente a la rectora y que aportaron datos que consideró fundamentales para la elaboración de la trama.

López destacó que la investigación incluyó la revisión de documentos históricos y numerosas conversaciones con habitantes de Mercedes que conservaban recuerdos precisos de aquellos acontecimientos. “Fue necesario armar una ficha, leer un poco sobre la historia, sobre todo lo que aparecía en los diarios de la época y la conversación con personas que recuerdan con lujo de detalles acontecimientos como estos”, manifestó.

El autor también explicó que, aunque la obra puede relacionarse con el género policial debido a la existencia de un crimen, eligió apartarse de las convenciones tradicionales de ese tipo de narraciones. “La novela podría estar catalogada como una novela policial”, indicó inicialmente. Sin embargo, aclaró que “no la considero totalmente policial porque no resuelve la cuestión del asesinato”. Asimismo, puntualizó que en la historia no aparecen investigadores ni pesquisas encargados de esclarecer el hecho.

LA FIGURA DE LA RECTORA Y EL CRIMEN SIN RESOLVER

Según explicó López, el eje principal de la novela no radica en la búsqueda del asesino, sino en la reconstrucción de la vida de la protagonista. “La novela lo que cuenta es la vida de esta particularísima profesora, rectora”, señaló. En ese sentido, destacó tanto su desempeño profesional como los aspectos más íntimos de su existencia, estableciendo una relación narrativa entre su dimensión pública y privada.

El escritor sostuvo que la rectora era una docente altamente valorada por su desempeño institucional. “Era absolutamente una persona que llevaba con rienda corta su instituto” y “una profesora que enseñaba a sus alumnos con una técnica muy eficiente”, expresó. Asimismo, consideró que desde el punto de vista profesional era “excelente”, rasgo que ocupa un lugar destacado dentro de la construcción narrativa de la obra.

En relación con el crimen real, López manifestó que la hipótesis predominante siempre estuvo vinculada a un conflicto sentimental. “Yo creo que no hay dudas respecto al crimen pasional”, afirmó. Sin embargo, remarcó que ni la investigación judicial ni su propia novela ofrecen una resolución definitiva. “La novela no resuelve el crimen en la vida real”, insistió durante la entrevista.

El autor también describió algunas de las percepciones contrapuestas que la rectora generaba dentro de la comunidad educativa. “Era una persona que era respetada por algunos y odiada por otros”, sostuvo. Atribuyó esas reacciones a un carácter inflexible y a una forma de conducción basada en reglas estrictas. “Ella no negociaba el tema de la disciplina, el tema del orden, era una cosa innegociable”, agregó.

Durante la entrevista, López relató además algunos aspectos conocidos sobre el hecho ocurrido en 1967. Indicó que la víctima residía en la vivienda destinada a la dirección de la escuela y que, según los relatos existentes, recibió un golpe mortal con una estatuilla. “Le pegan con una estatuilla del Quijote de la Mancha en la cabeza”, afirmó. También recordó que el descubrimiento del cuerpo se produjo al iniciarse la jornada escolar del lunes siguiente.

El escritor señaló que diversos acontecimientos posteriores afectaron el desarrollo de la investigación. Entre ellos mencionó la manipulación del cuerpo antes de la realización de pericias adecuadas. “El cadáver de ella se lavó completamente”, expresó. Según explicó, esa situación fue considerada posteriormente como un elemento perjudicial para el esclarecimiento del caso.

Finalmente, López describió la estructura narrativa de la novela y el recorrido temporal que propone. “Desde las 7 de la mañana hasta las 10 de la noche”, indicó al referirse al período que abarca la acción principal. A lo largo de ese único día, la obra reconstruye episodios de la infancia, la juventud, la trayectoria profesional y las experiencias sentimentales de la protagonista, hasta llegar a la noche en que se produce el asesinato. El libro concluye sin revelar la identidad del responsable, manteniendo abierto el interrogante que inspiró su título: “¿Quién? Historia de un crimen”.