Un estudio reciente pone en cuestión una de las creencias más extendidas sobre el funcionamiento cognitivo humano: la capacidad de realizar múltiples tareas de manera simultánea.

La investigación sostiene que el denominado multitasking no ocurre en sentido estricto, ya que el cerebro no ejecuta acciones en paralelo, sino que procesa cada actividad de forma sucesiva, aunque lo haga a gran velocidad, generando la percepción de simultaneidad.

El trabajo fue desarrollado de manera conjunta por la Universidad Martín Lutero de Halle-Wittenberg, la Universidad a Distancia de Hagen y la Medical School Hamburg, y publicado en la revista especializada Quarterly Journal of Experimental Psychology. Según los resultados obtenidos, incluso en contextos de entrenamiento intensivo, el cerebro humano no logra realizar dos tareas al mismo tiempo, sino que alterna entre ellas siguiendo una secuencia ordenada.

Para comprobar esta hipótesis, los investigadores diseñaron un experimento en el que los participantes debían realizar dos tareas simultáneamente: indicar con la mano derecha el tamaño de un círculo que aparecía brevemente en pantalla y, de manera paralela, clasificar un tono auditivo como agudo, medio o grave.

Durante varios días, se registraron tanto los tiempos de respuesta como la cantidad de errores cometidos, con el objetivo de evaluar la evolución del desempeño bajo condiciones de práctica continua.

ENTRENAMIENTO Y LIMITACIONES DEL MULTITASKING

Los resultados mostraron que, con el entrenamiento, los participantes lograron responder más rápido y con mayor precisión. Durante años, este tipo de mejora había sido interpretado como evidencia de que el cerebro podía procesar tareas en paralelo.

Sin embargo, la nueva investigación ofrece una reinterpretación de este fenómeno, sugiriendo que la optimización observada responde a una mayor eficiencia en la alternancia entre tareas, y no a una verdadera simultaneidad.

En este sentido, el psicólogo Torsten Schubert explicó: “Este fenómeno, conocido como Virtually Perfect Time Sharing, se consideró durante mucho tiempo una prueba de procesamiento paralelo real en el cerebro y evidencia de que nuestra mente tiene una capacidad ilimitada para el multitasking”.

No obstante, los nuevos hallazgos contradicen esta interpretación al demostrar que la aparente simultaneidad es, en realidad, una rápida secuencia de procesos individuales.

El propio Schubert profundizó en el mecanismo subyacente al señalar: “Nuestro cerebro es muy hábil para encadenar procesos uno tras otro”. Esta capacidad de organización permite minimizar la interferencia entre tareas, optimizando el rendimiento. Sin embargo, los investigadores advierten que este sistema tiene límites claros, especialmente cuando se introducen variaciones en las condiciones de las tareas.

RIESGOS Y APLICACIONES EN LA VIDA COTIDIANA

En efecto, el equipo de investigación comprobó que incluso pequeños cambios en las tareas generaban un aumento en la tasa de errores y una disminución en la velocidad de respuesta. Este comportamiento sugiere que la eficiencia alcanzada mediante la práctica es altamente dependiente de la estabilidad de las condiciones, lo que refuerza la idea de que el cerebro no ejecuta múltiples procesos simultáneamente, sino que los organiza en una cadena optimizada.

Los experimentos, en los que participaron 25 personas, permiten extrapolar implicancias relevantes para la vida cotidiana, particularmente en contextos donde se requiere atención sostenida y manejo de múltiples estímulos. En estos escenarios, la ilusión del multitasking puede derivar en una sobreestimación de las capacidades cognitivas reales.

En esa línea, el psicólogo Tilo Strobach advirtió sobre los riesgos asociados a esta práctica, especialmente en actividades de alta exigencia como la conducción o profesiones con múltiples tareas simultáneas. Según indicó, la creencia en la capacidad de realizar varias acciones al mismo tiempo puede comprometer la seguridad y el rendimiento, al no contemplar las limitaciones estructurales del procesamiento cerebral.