El primer candidato a diputado provincial por La Libertad Avanza en Corrientes, Ricardo “Caito” Leconte, fue entrevistado por Rubén Duarte en los estudios de LT7, Radio Provincia de Corrientes, en conexión con con FM 95.3 Capital y con Info de Radio 106.3 FM.

En ese marco, Leconte presentó un ambicioso proyecto de infraestructura: la Costanera Norte. Se trata de una iniciativa heredada de su padre, que busca recuperar 200 hectáreas al río mediante relleno con arena, sin afectar asentamientos actuales.

El plan incluye espacios verdes, infraestructura vial, oficinas públicas descentralizadas y un mercado para fortalecer la economía local, todo con financiamiento por remate público de tierras recuperadas.

Según Leconte, este proyecto permitiría mejorar la calidad de vida de 150.000 vecinos y cambiar el paradigma urbano de la capital.

Durante la entrevista, Leconte también enfatizó el deber de dar impulso a un Estado más eficiente y menos intervencionista. Criticó la desconexión entre la dirigencia y los ciudadanos, y aseguró que su compromiso es representar a la gente desde la experiencia del sector privado.

Cuestionó el actual régimen impositivo que desalienta la inversión, y señaló que muchos emprendedores se sienten tratados como delincuentes. Propuso reducir el gasto político innecesario y destinar esos fondos a disminuir la carga fiscal para fomentar el consumo y la actividad económica.

Finalmente, Leconte ratificó su identificación con las ideas del presidente Javier Milei, aclarando que defiende el ideario liberal más allá de los cargos y las circunstancias.

—Hoy tenemos la grata visita en los estudios de LT7, Radio Provincia de Corrientes, que está transmitiendo en forma conjunta con FM 95.3 Capital y con Info de Radio 106.3. Nos visita, te decía, el Dr. Ricardo Caito Leconte. Él es primer candidato a diputado provincial por La Libertad Avanza en Corrientes. ¿Cómo estás, Caito? Un gusto.
—Hola, Rubén. Buenos días. Bueno, un gusto para mí estar acá, conversando contigo y pudiendo llegar a tu audiencia. Y así estamos en la campaña para el 31 de agosto. Yo tengo el honor, digamos, y la responsabilidad de liderar la grilla de diputados provinciales por La Libertad Avanza. Y bueno, recorriendo la provincia, la ciudad capital y conversando con los vecinos, planteando cuáles son nuestras inquietudes, qué es lo que queremos, qué creemos que podemos mejorar. Y bueno, en un trabajo conjunto, un gran equipo. Nosotros tenemos la candidatura a gobernador de Sandro Almirón con Evely Carsten. Acá en la capital tenemos la candidatura de Ani Pereira con el doctor Flavio Serra, médico pediatra también, que nos acompaña. También están recorriendo la ciudad. En minutos vamos a estar recorriendo y viendo un proyecto que tenemos nosotros hace muchos años con mi padre, que es la Costanera Norte.

—Entonces, ¿van a ir con la candidata a intendente y el candidato a vice a recorrer la zona?
—Sí. Yo quiero mostrarles cuál es la idea, cómo se financia, porque cuando uno habla de obras, lo primero que surge es: ¿de dónde salen los recursos? Y es una discusión que está en boga ahora, ¿no? Nosotros tenemos un proyecto, sabemos cómo financiarlo, autofinanciarlo. Y bueno, entonces planteamos que es un proyecto para los correntinos, que puede mejorar la calidad de vida de 150.000 personas que viven en esa zona. Puede mejorar el aspecto de la ciudad, el tránsito. Podemos sacar del centro todas las oficinas que se encuentran ya colapsadas. Eso colapsa el tránsito, la comunicación. Tenemos algunas cuestiones interesantes para ir conversando, analizando, poniendo en agenda, ¿no? Todas las cosas se hacen.

—¿Es un proyecto abierto, digamos, todavía?
—Sí, sí, es un proyecto abierto. Nosotros lo tenemos desarrollado ya hace muchos años. Fue un proyecto ya ejecutivo, se inició y luego, producto del paso de los años y los tiempos políticos, lo hemos reconvertido y hecho lo posible. Así que estamos en eso. Voy a ir con vecinos de la zona también a recorrer y mostrarles cuál es la idea.

—¿Y cuál es la idea?
—Mirá, Corrientes tiene 4.300 metros de costanera, ¿no? La tradicional costanera, con la ampliación del año 2006 hacia el sur. Nosotros planteamos —ya lo hizo mi padre en los 70 y 80— hacer la Costanera Norte, que es unir las dos costaneras. Pero la primera etapa de la obra es desde Sichero a Molina Punta. Ahí son más o menos 5.300 metros de costa. O sea, duplicaríamos la capacidad.

—Y ahí hay una particularidad.
—Sí. Lo hemos estudiado a lo largo de los años con planos del año 1912. Desde ahí hacemos el análisis, y siempre hay una particularidad. Mi padre empezó la Costanera Norte, en la zona de Lomas del Mirador. Empezó una gran avenida. Luego vinieron las inundaciones, las máquinas se tuvieron que mandar al interior, a Goya específicamente, que necesitaban de ese auxilio. La obra se frenó. Bueno, mi padre dejó de ser funcionario, cambiaron las prioridades de otros gobiernos y nunca se hizo. Y también todo ese espacio que se había recuperado catastralmente y legalmente fue invadido, usurpado. Hay familias que ya están ahí hace más de 30 años. Entonces era como una obra imposible de hacer.

—¿Y cómo se resuelve eso?
—Analizando cómo hacen en otros lugares que tienen un problema que es la falta de tierra. Nosotros no tenemos eso. Tenemos tierra y tenemos un gran escenario, que es el río. Y hay una particularidad: el Bañado Norte. Es una situación que no permite la usurpación porque el río avanza y retrocede constantemente. Y eso es lo que hemos estudiado desde el año 1912, en planos, en fotografías aéreas, en imágenes satelitales de los años 50. Siempre está esa zona. Ahí hay 200 hectáreas. Si nosotros hacemos un murallón, como se hace en otras ciudades, que albergue el río, podemos hacerlo desde Sichero a Molina Punta refulando arena.

—¿Refulando arena ganan tierra al río?
—Exacto. Podemos rellenar, ganarle 200 hectáreas al río sin tocar el lugar de vivienda de ninguna persona. No se afecta a nadie. Recuperamos 200 hectáreas, de las cuales dejamos 60 para espacios verdes y paseos. Dicen que toda ciudad tiene su parque, y en Washington dicen que es un parque que tiene su ciudad. Ese es el concepto. Nosotros tendríamos una ciudad con un parque de más de 60 hectáreas. Primero supliríamos un déficit de espacios verdes: creo que el 12 % es lo que debe tener una ciudad, y Corrientes tiene el 3 o el 4 %. Pero, sobre todo, dejaríamos de darle la espalda al río y llevaríamos servicios a esa zona. Hay lugares donde no se puede pasar con un vehículo, no entran ambulancias, no pasan patrulleros, las calles son intransitables. Falta iluminación. Toda una infraestructura que esto permitiría. Y el resto —140 hectáreas— nosotros podemos venderlas en remate público. Lo digo claramente: en remate público, para que no quede ningún tipo de duda. Y con ese dinero recaudado se autofinancia la obra. Lo que uno necesita quizás es el empuje inicial, y después la obra se autofinancia. No le cuesta un peso al Estado ni al contribuyente. Recuperamos para Corrientes el espacio más trascendente y lindo que tiene la ciudad. Pero no solo eso: llevamos servicios a esa zona y vamos confirmando que Corrientes tiene la costa más linda del Nordeste argentino, sin ningún tipo de dudas. Así que ese es el proyecto que vamos a ir a ver ahora con un grupo de amigos. Nos van a acompañar los mayoneros también, porque está pensado en el proyecto —ya está escrito— un mercado de productos frescos. Entonces, no se pierde la actividad económica: se potencia. Porque la gente va a poder acceder de manera segura a productos que se sacan del río inmediatamente. Y eso también potencia la actividad emprendedora de los mayoneros. Hemos presentado este proyecto a la Sociedad de Arquitectos, al Consejo Profesional de Arquitectura, Agrimensura e Ingeniería, al vicegobernador para que fuera incorporado al proyecto económico participativo 2030 (que no pudo ser), a la FECOR y a la Asociación Vecinal Zona Norte, que tuvo muy buena repercusión. Es una tarea de muchos años: convencer, informar. Y vemos que ahora, en campaña, es cuando más resonancia tienen los proyectos.

—Es un proyecto concreto que tiene sus años.
—Sí, pero tiene que ser un proyecto de todos los correntinos. No tenemos que estar esperando algún tipo de resolución o regulación al respecto.

—Es un proyecto sumamente ambicioso. Diría que igual que el nuevo puente o la zona del puerto de Ituzaingó.
—Claramente. Pero tiene que ver con eso. Siempre pongo como ejemplo grandes proyectos en Corrientes que unieron a todos los sectores. El puente General Belgrano y la Universidad Nacional del Nordeste fueron proyectos de todos los sectores, incluso de los antagónicos. Liberales y comunistas, por citar extremos. Pero todos estaban de acuerdo.

—El tema es interesar a toda la sociedad.
—Exacto. Y comprometerla. Saber que lo tenemos que hacer nosotros. Si nos convencemos de eso, el futuro de Corrientes no tiene límites. Somos una tierra productiva, de gente trabajadora, emprendedora, honesta, sobre todo honesta. Tenemos que apelar a esos valores. Podemos llevar adelante infinidad de proyectos como este. Pero también hay que hacerlo con conocimiento y vincular a la ciudadanía con la intención. No hay que dejar de hablar de esto. Hay que poner en agenda este tipo de proyectos. No importa cuándo o cómo se haga: lo importante es que se haga. Este es un proyecto que pensó mi padre, que analizamos juntos y modificamos juntos, pero tiene que ser un proyecto de todos los correntinos. Por eso lo pongo a disposición de los candidatos de La Libertad Avanza: Ani Pereira y Flavio Serra, para seguir estudiándolo. Y ojalá podamos llegar al triunfo en el gobierno provincial y municipal, y llevar adelante este tipo de iniciativas.

“Pongan a los políticos en su lugar el día de la votación”

—Caito, vos sos liberal de cuna.
—El presidente de la Nación es libertario. Son primos hermanos, no es lo mismo. Ya una vez lo aclaramos.

—Vos en Corrientes llevás la palabra de Milei.
—Bueno, yo no me puedo arrogar eso. No puedo ser tan pretencioso. Lo que sí: coincidimos en las ideas. Yo puedo decir que quiero defender las ideas que defiende el presidente, y creo que lo hago. Lo he hecho toda la vida. He defendido estas ideas con convencimiento, no con ningún tipo de interés. El interés mío fue difundir las ideas, que la mayor cantidad de gente las descubra, que vean que pueden traer beneficios para la sociedad. Y ese fue mi interés. Las difundí cuando el liberalismo sacaba a nivel nacional el 1 % o el 6 % con Álvaro Alsogaray, o con Espert el 1,5 %, y las defiendo ahora. Para mí es una época histórica: está el presidente Javier Milei en la presidencia. Es un liberal convencido. Está llevando a la práctica lo que hemos pensado tantos años. O sea, yo no me arrogo difundir su palabra, pero sí me arrogo defender las ideas que él defiende, con todo convencimiento. Así lo siento. Entiendo que este es el espacio en que tengo que estar. Aquí hay que dar esta batalla cultural, como lo llaman. Es la difusión de las ideas. Es poner en agenda un nuevo paradigma: de cómo se deben hacer las cosas, con qué valores, con qué coraje. Que es lo que está haciendo el presidente de la Nación. Yo soy un gran defensor de las políticas del presidente y del presidente también, porque lo veo como un hombre comprometido con la historia de este país. Ya se están viendo los resultados de las políticas que lleva adelante. Así que sí: claramente defiendo sus ideas y defiendo a la persona del presidente, en todo tiempo y lugar.

Hacer política basada en la honestidad, la coherencia y el protagonismo individual

—Caito, ¿estás caminando la capital, el interior de la provincia, casi a diario?
—Sí.

—¿Qué te pide el correntino o qué necesita el correntino, según lo que ves?
—Mirá, lo que yo noto como un dolor del correntino es que está disociado el tema del dirigente con la gente. Yo veo que la gente nos enseña más de lo que nos pueden enseñar los dirigentes. En el hombre común de trabajo que uno ve en todos lados, en la gente de esfuerzo que te mira con una expresión de esperanza —pero que no es a mí, no digo que lo sea a mí—, sino que espera de la dirigencia estar a la altura de la situación, ¿no? Y estamos viviendo tiempos difíciles, y la gente ve que uno hace el esfuerzo, que tiene que pagar impuestos, que tiene que llevar adelante sus emprendimientos con todas las dificultades, y ve que el Estado no le colabora en esa tarea, y ve que la dirigencia tampoco colabora en esa tarea.
Entonces, cuando yo los escucho a la gente, mi compromiso es que ellos puedan ver en nosotros, o en este caso en mí, a un ciudadano común como ellos, que siempre ha estado en la actividad privada. Yo nunca he tenido un cargo público, no conozco lo que es un recibo de sueldo del Estado. Pero entonces, un ciudadano común que hoy le toca —o le puede tocar circunstancialmente— tener a su cargo una responsabilidad política, en este caso en la Legislatura. Y es lo que yo planteo: quiero que la gente pueda decir, “este es un ciudadano común que hoy tiene una responsabilidad, pero continúa siendo lo mismo”. Y para poder representar claramente a un ciudadano común, uno tiene que ser un ciudadano común, y tiene que vivir como un ciudadano común, y no tiene que tener los privilegios que a veces la política o el político tiene a espaldas de la ciudadanía.
Entonces, yo creo que el esfuerzo lo tenemos que hacer entre todos, y ese esfuerzo compartido nos identifica mucho más, ¿no? Yo creo que eso es lo que la gente está esperando: que su dirigente político esté a la altura del momento difícil —que no es de ahora, son muchos años y mucho tiempo esperando respuestas de la política— y cuesta.
Entonces, yo no digo que uno pueda hacer bien o mal las cosas, todos nos equivocamos. Lo importante es que lo hagamos de manera coherente y de manera honesta, ¿no? Honesta sobre todo con lo que la gente espera de la dirigencia política. Yo entiendo que eso es lo primordial: ver al dirigente político como un común, y ese es el compromiso que uno tiene.
Y después, bueno, tienen ya cuestiones puntuales que tienen que ver con la cuestión impositiva, con la cuestión de la política justamente, porque a veces te dicen: “Nosotros pagamos impuestos y no sabemos a dónde va ese dinero. No podemos saber si se están tomando las prioridades adecuadas”. Entonces, nos hablan del acceso a la información pública, nos hablan de que no hay una ley de ética pública. Eso es lo que aleja a la ciudadanía del dirigente.
Y bueno, una infinidad de cuestiones que tienen que ver con el día a día de la política, pero sobre todo con esto: tener un Estado que no te lleve a desistir de los emprendimientos, que no te haga más difícil cuando uno tiene que llevar adelante una actividad, de poder formar gente para actividades comerciales y que cueste nombrar una persona, que cueste llevar adelante un proceso de habilitaciones. Son infinidad de cuestiones que a la larga hacen que un emprendedor desista.
Y una cosa que me dicen es: “Nos tratan como si fuéramos delincuentes. Nosotros somos personas de bien, que queremos llevar adelante un emprendimiento, tener personal, vender lo mejor posible, vender con mejor calidad, y nos piden tantos trámites que parece que somos nosotros los delincuentes, que queremos venir a tomar algo del gobierno. Cuando lo que nosotros estamos pidiendo simplemente es: permítannos trabajar, sacarle responsabilidad al Estado. Nos vamos a hacer nosotros cargo y después sí, controlar y ver si cumplimos con ciertas normativas y todo, pero al inicio…”

—Claro, facilitar el inicio…
—Claro. A veces, después de hacer una gran inversión —porque tenemos que pagar tasas, tenemos que hacer inversiones, pagar impuestos, nombrar personal—, las dos primeras personas que entran al local son inspectores municipales, no clientes. “Permítannos vender”, dice, “y con una declaración jurada que vamos a hacer las cosas de manera coherente y correcta, porque no somos delincuentes. Somos hacedores que queremos llevar adelante un proyecto, vender un producto”. Y uno lo quiere hacer de la mejor manera, porque si no lo hace, es la gente —el mercado, que termina siendo la gente— la que te ubica, ¿no?
Decía Ronald Reagan: cuando un particular hace mal, quiebra; cuando el Estado hace mal las cosas, te manda la cuenta. Entonces, esa es la concepción que tenemos los liberales del Estado y que queremos cambiar. Tampoco quiere decir que está todo mal, también quiero ser honesto, hay cosas que hay que… pero tenemos que poner en agenda ese tipo de cuestiones y resolverlas entre nosotros, entre pares, ¿no?
A veces, un funcionario público parece que es alguien que… y no, parece. Está totalmente disociado de la realidad, detrás de un escritorio, y no sabe lo que significa producir, levantarse todos los días, ir a la chacra o abrir un comercio, o pagar a un personal. Solo los emprendedores entienden esa dificultad y piden del Estado colaboración. Nada más que eso.

—Es muchísimo lo que se paga en este país, y no solo desde ahora: en materia de impuestos, de cargas sociales, tener cualquier emprendimiento con dos o tres empleados es un costo fijo importante.

—Claro. Pero fijate el cambio de paradigma. Nosotros siempre discutimos: “el salario no alcanza”, “hay que mejorar el salario”, “hay que mejorar el salario”… Una discusión válida, lógicamente. Pero la discusión ahora pasa por: ¿el Estado gasta bien? ¿El Estado es eficiente? ¿El Estado me cobra tantos impuestos y me da los servicios por lo que me cobra?
Entonces, el cambio de paradigma es: supongamos que nosotros no tocamos los salarios. Hoy los salarios están en 10, siguen en 10. Pero para adquirir alimentos, cuando vos te vas al supermercado, aparte que ya pagaste impuestos, el 47% del valor de los alimentos son impuestos. El 47, el 45 en alguna cosa, el 50 en otras. Vamos a poner el 47: pero el 47% son impuestos.
Entonces, si yo me planteo: “¿el Estado está gastando bien?”, “¿estoy gastando en prioridades que necesita la ciudad, en este caso?”, “¿estoy siendo eficiente dando, con lo que cobro, mejores servicios?”, o no lo estoy haciendo… ¿Qué planteamos los liberales? Hay institutos en la política que significan costos, gastos, que tenemos que ir retocando, derogando, desregulando.
Entonces, ¿qué pasa si nosotros primero bajamos los gastos de la política, los beneficios, los vehículos innecesarios, los vales de combustibles que no hay control, si dejamos de pagar viviendas a funcionarios que no tienen razón de ser? Si sacamos ciertos privilegios —doy ejemplos pequeños, pero podemos ir a todos los ejemplos posibles—… Si nosotros bajamos eso, ¿qué pasa si, en vez de que el alimento tenga 47% de su precio en impuestos, ese porcentaje baja al 20?

—Si es el 20, vos tenés un 27 de diferencia…
—Y consumís más, por supuesto. Pero la plata está en el bolsillo de la gente, y la gente decide en qué quiere gastar. Y no que alguien —en este caso uno— decida dónde tiene que gastar la gente. Nadie sabe mejor que uno en qué necesita, en qué debe, en qué puede gastar. Entonces, hay que cambiar eso: no que el Estado tenga mucho para decir en qué gastar, sino que tenga menos, y sea eficiente. Y que tenga mucho en su bolsillo la gente, y que la gente decida en qué gastar su dinero. Ese es el cambio de paradigma. Es un tema, es una batalla cultural, decimos, ¿no?
Porque tenía un amigo que tuvo una de las más altas responsabilidades políticas, y me decía: “El Estado es ineficiente, aunque yo lo maneje”. Eso me quedó a mí marcado. Porque a veces el político cree saberlo todo o tener las respuestas a todas las cuestiones, y no es así. Entonces, tenemos que entender nuestra pequeñez y darnos cuenta que cada uno es el que sabe en qué mejor gastar, de qué manera ofrecerle mejores cuestiones a su familia. Y no un Estado sobreprotector que avanza sobre uno, ¿no? Es eso. Ese es, filosóficamente, un poco lo que el liberalismo pretende poner en tela de discusión.

—Caito, tenemos un minuto para terminar la entrevista. Si querés agregar algo más, te escuchamos.
—Bueno… en época de campaña, uno tiene que pedirle a la gente que acompañe. Lógicamente me gustaría que puedan acompañar las ideas de La Libertad Avanza, a nuestros candidatos. Pero me parece que lo importante en este momento es pedirle a la gente que sea protagonista. Las cosas no cambian por arte de magia. Las cosas cambian si nos comprometemos, si tomamos el control de nuestras vidas. Eso plantea el liberalismo. Entonces, hoy la gente tiene una oportunidad.
Yo no le voy a decir, como liberal, claro que sé por quién quiero que voten. Pero yo no me atrevo a decirles eso. Les digo: voten. Levántense ese día, vayan a votar, ejerzan su derecho, su responsabilidad, sean protagonistas del cambio que quieren para su ciudad, para su provincia. Tomen en sus manos el manejo de su vida y decidan ustedes a quién y qué proyecto superador ven de aquí para adelante.
Y dejen de pensar que todo lo soluciona el Estado, que todo lo soluciona un mandamás, que todo lo soluciona alguien que se quiere perpetuar en el poder. Pongan a la política y a los políticos en su lugar, y ese poder lo tienen el día de la votación. Entonces, yo los invito —y nuevamente, por el respeto que tengo hacia cada uno de los ciudadanos—, no les voy a pedir el voto. Lo que sí les voy a pedir es que voten. Que voten por lo que crean, pero que tomen la decisión de tener el control de sus vidas y poner a cada uno en el lugar que cada uno se merece.

—Ricardo “Caito” Leconte, gracias por visitarnos.
—Al contrario, el placer es mío, y muchísimas gracias.