En vísperas de la tradicional peregrinación juvenil del NEA hacia Itatí, un grupo de jóvenes misioneros se encuentra recorriendo barrios de la localidad mariana para compartir la fe y fortalecer lazos comunitarios. En diálogo con Maria Elba Mohando en “Otras MIradas”, el padre Humberto González, integrante del equipo misionero itinerante de los jesuitas, detalló que los participantes provienen en su mayoría de San Miguel (Buenos Aires) y de Córdoba, y que cada año responden a la invitación de la parroquia de la Basílica de Itatí para servir en distintas comunidades.
La misión de este 2025 se desarrolla en el barrio Nuestra Señora del Rosario, que justamente celebra a su patrona en coincidencia con los días previos a la peregrinación. “La misión es simplemente compartir la fe, visitar familias, conocernos, preparar juntos la fiesta y recoger intenciones para luego llevarlas a la peregrinación. Es como un precalentamiento espiritual”, explicó el sacerdote.
González recordó que esta experiencia comenzó hace más de diez años como una forma de prolongar la vivencia de la caminata hacia la Virgen, y que con el tiempo se consolidó gracias al entusiasmo de los propios jóvenes. “Nadie se arrepiente de venir; al contrario, vuelven conmovidos, emocionados y con ganas de regresar. Incluso los padres de los chicos se sorprenden al ver la felicidad con la que regresan de una experiencia sencilla pero transformadora”, relató.
Este año participan 16 misioneros de distintas edades, aunque la mayoría son jóvenes. La organización comenzó desde fines del año pasado, con equipos que trabajan en lo espiritual, en la logística y en el financiamiento para concretar el viaje. Además, la misión incorpora nuevas herramientas de comunicación, como un canal de WhatsApp que permite a quienes no pudieron viajar seguir conectados con las actividades.
El sacerdote también destacó el papel de Itatí como centro de atracción espiritual para la región. “Itatí cautiva. No conozco a nadie que haya participado de la peregrinación juvenil y al final diga que no quiere volver. Es una experiencia fuerte, única y profundamente integradora”, afirmó.
Con miras al futuro, el equipo misionero planea recuperar el alcance que tenía antes de la pandemia, cuando también visitaban comunidades rurales de la zona. “Hoy estamos en etapa de crecimiento, pero con la esperanza de poder sumar más lugares y más jóvenes en los próximos años”, concluyó el padre González.
