El Gobierno de la India proyectó un crecimiento económico del 7,4 % para el año fiscal 2025-26, una estimación que, de concretarse, consolidaría al país como la economía de mayor expansión a nivel mundial y le permitiría ubicarse como la cuarta potencia económica global, por delante de Japón. Las previsiones oficiales fueron presentadas este jueves 29 de enero de 2026 y se sustentan en el desempeño sólido de los principales sectores productivos, en un contexto internacional caracterizado por crecientes tensiones geopolíticas y comerciales.

Estas proyecciones están contenidas en el Informe Económico (Economic Survey), el documento que antecede a la presentación de los Presupuestos Generales y que funciona como hoja de ruta financiera del Ejecutivo. Además de las cifras para el ejercicio en curso, el informe eleva el potencial de crecimiento a medio plazo y anticipa para el año fiscal 2026-27 una expansión cercana al 7,0 %, dentro de un rango estimado de entre el 6,8 % y el 7,2 %, lo que refuerza la expectativa de continuidad en la senda de crecimiento sostenido.

El documento, elaborado bajo la supervisión del Asesor Económico Principal, V. Anantha Nageswaran, incorpora un análisis conceptual sobre los desafíos estructurales que enfrenta el país. En ese marco, señala que “La India debe correr un maratón y un sprint simultáneamente”, aludiendo a la necesidad de sostener reformas de largo plazo sin descuidar el dinamismo inmediato de la actividad económica. Asimismo, advierte sobre la denominada “Paradoja de 2025”, definida como un éxito interno que se ve tensionado por un sistema global fragmentado por la geopolítica y que “ya no premia” automáticamente la estabilidad macroeconómica con mayores flujos de inversión.

En términos de posicionamiento internacional, el informe destaca que el Producto Bruto Interno nominal de la India alcanza actualmente los 4,18 billones de dólares, cifra que confirma el adelantamiento a Japón en el ranking mundial. A su vez, el Gobierno fija como objetivo estratégico alcanzar los 7,3 billones de dólares hacia 2030, lo que permitiría desplazar a Alemania del tercer puesto entre las mayores economías del planeta.

DESEMPEÑO SECTORIAL, CUENTAS PÚBLICAS Y CONTEXTO EXTERNO

El desglose de los datos oficiales revela que el crecimiento económico se apoya de manera central en el sector servicios, que registró una expansión del 9,1 %, muy por encima del 7,2 % observado el año anterior. Este desempeño refleja el peso creciente de actividades vinculadas a tecnología, comercio, finanzas y servicios profesionales, que continúan siendo uno de los principales motores del desarrollo indio.

La industria también mostró una evolución positiva, con un crecimiento del 6,2 %, dentro del cual la manufactura se destacó con una suba del 7,0 %, impulsada principalmente por la fuerte demanda interna. Este comportamiento refuerza la estrategia gubernamental de fortalecer la producción local y reducir la dependencia externa en sectores clave, en línea con los objetivos de industrialización y generación de empleo urbano.

Por su parte, la agricultura, un sector vital para el empleo rural y la estabilidad social, mantuvo una trayectoria estable con un avance del 3,1 %. Si bien su ritmo de crecimiento es inferior al de otros sectores, el informe subraya su importancia estratégica para el equilibrio territorial y la contención inflacionaria, especialmente en lo referido a los precios de los alimentos.

En el plano fiscal, el Gobierno logró reducir el déficit al 4,8 % del Producto Bruto Interno en el actual ejercicio, mejorando la meta inicial del 4,9 %, y fijó un objetivo aún más exigente del 4,4 % para 2026. Esta consolidación de las cuentas públicas se mantiene pese a lo que el Ejecutivo define como “vientos en contra” externos, entre los que se menciona de manera explícita el impacto de las barreras comerciales impuestas por Estados Unidos, que en 2025 aplicó un arancel del 25 % junto con un “arancel penal adicional del 25 %”.

En materia monetaria, el informe califica la inflación como “moderada y contenida”, ubicándola en torno al 1,7 % según datos parciales correspondientes al período abril-diciembre, un comportamiento explicado en gran medida por la estabilización de los precios de los alimentos. Este contexto de baja inflación refuerza el margen de maniobra de las autoridades económicas para sostener el crecimiento sin generar desequilibrios significativos.