El ex legislador y analista político Jorge Eduardo Simonetti, entrevistado por Rubén Duarte e Inés Bobadilla en “Una Palabra” que transmiten en simultáneo LT7 Radio Corrientes, Red Guaraní, FM Capital 95.3 e Info D Radio 106.3 FM, sostuvo que el comportamiento público del presidente argentino Javier Milei responde a una combinación de estrategia política y rasgos temperamentales personales, al analizar el estilo comunicacional y discursivo del mandatario desde su llegada al poder. Simonetti afirmó que “es una combinación de ambos”, en referencia a la discusión sobre si las formas del Presidente son calculadas o espontáneas, y señaló que existe una utilización deliberada de la confrontación y la ira como herramientas de construcción política.
Simonetti indicó que, desde la campaña presidencial, el oficialismo comprendió que una parte importante de la sociedad reaccionaba positivamente ante discursos agresivos y disruptivos. Explicó que la estrategia consiste en generar identificación emocional entre el electorado y el líder político mediante mensajes de confrontación directa. A su entender, esa lógica permitió que Milei consolidara apoyo en distintos sectores sociales durante su ascenso político.
El analista definió el fenómeno político actual como una mezcla entre estrategia comunicacional y una lógica que vinculó con la “patocracia”, concepto al que describió como “el gobierno de la enfermedad, de los psicópatas”. En ese marco, afirmó: “La patocracia está mezclada con la estrategia, y ambas se autogeneran y llegan a un resultado que es esto que tenemos hoy. Es enfermedad y es estrategia”. Simonetti comparó este esquema con experiencias históricas autoritarias y sostuvo que el fenómeno debe entenderse en el contexto internacional de nuevos liderazgos de fuerte impronta personalista.
En relación con el discurso presidencial pronunciado el 1° de marzo ante la Asamblea Legislativa, Simonetti consideró que el acto representó un punto de máxima tensión institucional. Señaló que el mensaje estuvo “totalmente guionado” y cuestionó el clima de confrontación que, según su mirada, predominó durante la apertura de sesiones ordinarias del Congreso. “Uno, antes de este, no pensaba que pudiera haber un acto tan formal como es la inauguración de sesiones de un Congreso y convertirse en un reñidero, en una cosa muy aberrante”, afirmó al describir el episodio.
El ex legislador también cuestionó la manera en que el oficialismo replica el discurso presidencial a través de redes sociales y sectores afines. Según explicó, se construye la imagen de “un tipo con autoridad que hace frente al poder del periodismo, que hace frente al poder institucional”, instalando la idea de un liderazgo que concentra poder por encima de los límites institucionales tradicionales. En ese sentido, consideró que el modelo de conducción de Milei se asemeja a lo que algunos autores denominan “neomonarquismo”, concepto que también vinculó al expresidente estadounidense Donald Trump.
EL CONFLICTO CON LA PRENSA Y LAS INSTITUCIONES
Simonetti dedicó una parte central de su análisis al vínculo conflictivo entre el Gobierno nacional y el periodismo. Afirmó que los medios de comunicación y los periodistas se han convertido en “el blanco elegido por el presidente” y cuestionó las generalizaciones realizadas desde el oficialismo contra la prensa. En ese contexto, mencionó las expresiones presidenciales dirigidas al sector y observó que “el 95% ahora siempre de los periodistas” queda incluido dentro de las descalificaciones públicas impulsadas por el mandatario.
El analista también se refirió al cierre de espacios destinados a periodistas acreditados en la Casa Rosada y calificó esa decisión como un hecho grave desde el punto de vista institucional. “¿A quién se le ocurre que un programa que filmó un par de pasillos que siempre se ven en la televisión produzca como resultado acusaciones de espionaje y el cierre de una sala de periodistas?”, planteó, al cuestionar la medida. Para Simonetti, impedir el acceso de la prensa acreditada dificulta el cumplimiento de la función informativa y afecta el vínculo entre ciudadanía e instituciones públicas.
En otro tramo de la entrevista, sostuvo que la situación actual muchas veces supera incluso la posibilidad de un análisis político convencional debido al nivel de exposición pública de los conflictos. “Hay veces que resulta difícil analizar cuando la cosa es demasiado manifiesta, cuando está en carne viva”, expresó. Luego agregó: “Esto es un desastre, nomás decir, y ahí está”, al describir el escenario político y comunicacional que, según afirmó, atraviesa el Gobierno nacional.
Simonetti comparó algunas decisiones oficiales con las formas de conducción atribuidas a Donald Trump y definió ciertas medidas como “gestiones guerreristas absolutamente improvisadas”. En esa línea, señaló que existen acciones impulsadas desde el poder que luego son revertidas porque “son insostenibles en el tiempo”. Según explicó, detrás de esas decisiones prevalece el temperamento presidencial por sobre criterios institucionales o administrativos estables.
El ex legislador remarcó, sin embargo, que más allá de las formas políticas y discursivas, el elemento decisivo para la continuidad del Gobierno será el resultado de la gestión económica. “Más importante es que sus medidas de gobierno funcionen”, sostuvo, al advertir que comenzaron a aparecer “muchos baches en los resultados de su gestión económica”. A partir de allí, consideró que el respaldo social al oficialismo ya no tiene el mismo nivel de adhesión que durante los primeros meses de mandato.
ECONOMÍA Y ESCENARIO ELECTORAL
En su análisis económico, Simonetti describió un deterioro creciente de la situación de la clase media y afirmó que el endeudamiento familiar se ha convertido en una señal de alarma. “Prácticamente no hay una familia de clase media que no tenga una deuda en tarjeta, que esté refinanciando, porque hoy por hoy, antes la tarjeta se usaba para financiamiento y hoy se usa para comer”, señaló. A su criterio, el aumento de la mora bancaria y la refinanciación de consumos cotidianos reflejan una pérdida de capacidad adquisitiva que podría impactar políticamente sobre el Gobierno.
El analista consideró que la evaluación social de Javier Milei está cada vez más vinculada al desempeño económico concreto y no únicamente al estilo confrontativo que inicialmente generó adhesión. “Lo que ayer resultaba simpático, ‘bien Milei’, hoy por hoy ya se empieza a cuestionar”, sostuvo, al explicar que el desgaste económico comienza a modificar la percepción pública del oficialismo en sectores que inicialmente acompañaron al Presidente.
En relación con el escenario electoral futuro, Simonetti afirmó que Mauricio Macri “decepcionó a mucha gente de su partido y a gente extrapartidaria que simpatizaba con su gestión”, al considerar que el expresidente perdió centralidad política en distintos momentos clave. También recordó que Macri había afirmado públicamente que no volvería a competir por la presidencia, aunque observó que actualmente “por su cabeza está dando vueltas esa candidatura”.
Respecto de la oposición, Simonetti sostuvo que el gobernador bonaerense Axel Kicillof todavía “no logra hacer pie del todo” como figura de alcance nacional y consideró que sectores independientes rechazan la posibilidad de “volver al mismo esquema” político anterior. Según explicó, el dirigente peronista intenta correrse hacia posiciones más moderadas y construir alianzas de centro, aunque todavía persisten tensiones internas dentro del peronismo y una caída de la influencia del kirchnerismo tradicional.
Finalmente, el ex legislador aseguró que, si las elecciones fueran hoy, “lamentablemente tendríamos que volver a votar al menos malo”, definición con la que describió el escenario político argentino actual. Simonetti señaló además que todavía no observa la aparición de una alternativa sólida capaz de romper la polarización existente y recordó el impacto que tuvo la irrupción de Raúl Alfonsín en 1983 como ejemplo de liderazgo transformador surgido en un contexto de crisis de representación política.
