El escritor, abogado, docente e historiador correntino Enrique Eduardo Galiana, entrevistado por Rubén Duarte e Inés Bobadilla en “Una Palabra” que transmiten en simultáneo LT7 Radio Corrientes, Red Guaraní, FM Capital 95.3 e Info D Radio 106.3 FM, sostuvo que la fundación de la ciudad de Corrientes debe comprenderse desde un análisis histórico riguroso y ajustado a las fuentes documentales de la época.
En ese sentido, explicó que “la fundación de la ciudad de Corrientes, para que quede claro para toda la audiencia, se realizó el 3 de abril de 1588 en la Plaza Mayor, que es la actual Plaza 25 de Mayo”, al tiempo que remarcó la necesidad de diferenciar el acto formal de fundación de otros acontecimientos posteriores vinculados a la tradición religiosa de la ciudad.
Galiana precisó que la organización de las ciudades durante el período colonial español respondía a normas específicas establecidas por la Corona. Según detalló, “las leyes de Felipe II, que regían antes de la recopilación de 1680, llamadas Leyes de Indias, establecían expresamente cómo tenía que fundarse una ciudad”. A partir de esa normativa, indicó que existían disposiciones concretas sobre la delimitación del espacio urbano, la ubicación de edificios públicos y la planificación general del asentamiento.
El historiador contextualizó además el proceso previo a la fundación de Corrientes y señaló que el último campamento de la expedición se instaló en la zona de Arazaty. Allí, explicó, permanecieron “Juan Torres de Vera y Aragón y Hernando Arias, entre otros, que vinieron después de la primera expedición paraguaya”. De acuerdo con su relato, el lugar había sido señalado previamente por exploradores y cronistas como un punto estratégico debido a las características geográficas de las denominadas siete puntas.
En relación con la composición de la expedición, Galiana destacó la participación de contingentes provenientes de Asunción junto a grupos indígenas guaraníes ya integrados a la estructura colonial española. “Los paraguayos llegan, los indios guaraníes vienen con sus caciques, ya evangelizados, ya integrados a la sociedad asuncena, Asunción, madre de ciudades”, afirmó, subrayando que existían acuerdos previos con los grupos indígenas asentados en la región antes del establecimiento definitivo de la ciudad.
El especialista también hizo referencia a la organización social y económica del período colonial, particularmente al sistema de encomiendas. Según explicó, “en el primer acta del Cabildo ya se hace el reparto de las encomiendas”, lo que a su criterio demuestra que existía una estructura previamente articulada entre los conquistadores y los pueblos indígenas. En ese contexto, indicó que los caciques y sus familias poseían un estatus diferencial dentro del esquema colonial, ya que “tenían una educación superior y eran mantenidos por el rey. No pagaban tributo”.
LA CRUZ DE LOS MILAGROS Y LAS CREENCIAS DE LA ÉPOCA
Durante su exposición, Galiana abordó además el origen de la tradición vinculada al Día de la Cruz de los Milagros, una de las celebraciones religiosas e identitarias más significativas de la ciudad de Corrientes. En ese marco, explicó que la cruz de urunday habría permanecido inicialmente “en una capillita, en un ranchito con una campana”, en referencia al sitio donde posteriormente se desarrolló la devoción popular.
El historiador describió las tensiones existentes entre los grupos asentados en la naciente ciudad y los pueblos indígenas provenientes del Chaco. Según relató, “los indios chaqueños, que eran los que cruzaban y atacaban, querían quemar la cruz de los cristianos porque le atribuían poderes extraordinarios”. Añadió además que la campana instalada junto a la cruz generaba impacto entre los atacantes debido a que su sonido convocaba rápidamente a los pobladores a la defensa armada.
Galiana introdujo asimismo elementos vinculados a las creencias y prácticas espirituales presentes en los procesos fundacionales de la época colonial. Explicó que antes de definir el lugar exacto de asentamiento intervenían figuras específicas encargadas de localizar fuentes de agua y espacios considerados favorables. “Venían dos personas perfectamente identificadas: el rabdomante, que es el que busca el agua con la varilla, y el radiestesista, que busca el portal positivo”, sostuvo.
En esa línea, afirmó que la elección de espacios para la construcción de templos respondía también a concepciones simbólicas y espirituales profundamente arraigadas en el mundo colonial. “Que quede claro también para todos aquellos que van a iglesias, sinagogas o templos: ningún templo cristiano católico se levantó en un lugar sin antes hacer la búsqueda del pozo positivo”, expresó, vinculando estas prácticas con tradiciones ancestrales presentes en distintas culturas.
El relato de Galiana incorporó además referencias literarias y culturales relacionadas con la identidad correntina. Al mencionar las siete puntas de la ciudad, evocó una conocida frase de Salvador Miqueri: “Al llegar a mi Corrientes, la inmortal”. Con ello, el historiador vinculó la geografía fundacional de la ciudad con elementos simbólicos que forman parte de la memoria colectiva provincial.
DEBATE HISTORIOGRÁFICO Y DISCUSIÓN SOBRE EL MILAGRO
En otro tramo de sus declaraciones, Galiana se refirió a las distintas interpretaciones historiográficas sobre el denominado milagro de la Cruz de los Milagros. Explicó que existen posiciones divergentes entre investigadores reconocidos acerca del episodio que dio origen a la tradición religiosa correntina. “Ahí se enfrentan historiadores de fuste como Hernán Gómez, Ramón Contreras y otros, que dicen: ‘Sí, fue un rayo, fue un milagro’”, señaló.
No obstante, el historiador aclaró que no halló referencias concluyentes sobre ese episodio en las actas oficiales del Cabildo colonial. “Eso no figura en las actas del Cabildo. Al menos yo no lo encontré. No voy a ser como otros historiadores que afirman tajantemente. Está sujeto a discusión”, afirmó, dejando en evidencia una postura basada en la cautela metodológica y el análisis documental.
Galiana mencionó también a destacados investigadores correntinos que sostuvieron distintas interpretaciones sobre el origen del milagro. Entre ellos nombró a Ramón Contreras, Hernán Gómez y Federico Palma. Sobre este último, destacó especialmente su trayectoria y reconocimiento académico al afirmar: “Escribió en la Academia Nacional de la Historia. Ahí está Federico Palma, vayan y búsquenlo”.
El historiador sostuvo además que el episodio considerado milagroso habría ocurrido antes de la fundación formal de la ciudad de Corrientes, diferenciando ambos acontecimientos desde una perspectiva cronológica. Según explicó, la posterior consolidación de la devoción religiosa y de la tradición popular fue incorporando elementos simbólicos que con el tiempo adquirieron centralidad dentro de la identidad correntina.
Galiana planteó una interpretación histórica que combina documentación colonial, tradición oral, prácticas culturales y debates historiográficos aún abiertos. Desde esa perspectiva, propuso comprender el proceso fundacional de Corrientes no sólo como un acto administrativo de la Corona española, sino también como un fenómeno atravesado por relaciones políticas, creencias religiosas, vínculos con los pueblos originarios y construcciones simbólicas que continúan presentes en la memoria histórica provincial.
