En el marco de la conmemoración por el 50° aniversario del último Golpe de Estado en la Argentina, el ministro de Justicia y Derechos Humanos de la provincia de Corrientes, Juan José López Desimoni, formuló una serie de declaraciones centradas en la valoración del sistema democrático y la condena a la interrupción del orden constitucional ocurrida en 1976.
Durante su intervención, el funcionario subrayó el carácter histórico y político de aquella etapa, definiéndola como “una de las más dolorosas de la historia argentina”, en alusión a las consecuencias sociales, institucionales y humanas derivadas del régimen militar.
El ministro profundizó en su análisis al señalar que “la ruptura del orden constitucional significó la interrupción del sistema democrático y la concentración discrecional del poder, con graves consecuencias para la vida institucional del país”.
Asimismo, López Desimoni vinculó estos hechos históricos con la necesidad de sostener una memoria activa, entendida como herramienta fundamental para evitar la repetición de episodios similares.
DERECHOS HUMANOS Y ESTADO DE DERECHO

En otro tramo de su intervención, el ministro hizo hincapié en los principios que deben regir la convivencia democrática, afirmando que “la dignidad de las personas y el fortalecimiento del Estado de Derecho” constituyen una “base indispensable para la convivencia democrática”.
En línea con esta perspectiva, López Desimoni contextualizó sus afirmaciones dentro de las políticas públicas impulsadas en materia de derechos humanos, destacando la importancia de generar mecanismos de memoria y reflexión.
De este modo, sus palabras no solo remiten a una interpretación histórica, sino también a una proyección hacia el presente, en la que el Estado asume un rol activo en la construcción de ciudadanía y en la consolidación de valores democráticos.
CONCIENTIZACIÓN Y TRANSMISIÓN GENERACIONAL
El ministro también hizo referencia a la necesidad de promover instancias de formación y concientización en torno a los derechos humanos, especialmente dirigidas a las nuevas generaciones.
En este sentido, destacó la importancia de generar “espacios que promuevan la reflexión y el compromiso con los derechos humanos en las nuevas generaciones”, subrayando el valor pedagógico de estas iniciativas en la construcción de una memoria colectiva sostenida en el tiempo.
Finalmente, López Desimoni integró estos conceptos en una visión más amplia sobre el rol del Estado y la sociedad en la preservación de la memoria histórica.
