Eva Schloss, sobreviviente del Holocausto, activista por la memoria histórica y hermanastra póstuma de Ana Frank, murió el sábado en Londres a los 96 años. El fallecimiento fue confirmado por su fundación el domingo 4 de enero de 2026. Schloss había dedicado gran parte de su vida a la educación de jóvenes sobre los crímenes del nazismo y a la preservación del testimonio de las víctimas del genocidio judío, convirtiéndose en una de las voces más reconocidas de la memoria europea del siglo XX.

La familia de Schloss expresó su “gran tristeza” por la pérdida de una “mujer extraordinaria, superviviente del campo de Auschwitz, devota educadora sobre el holocausto, incansable en su trabajo por la memoria, la comprensión y la paz”. A lo largo de décadas, su testimonio fue difundido en escuelas, universidades y foros internacionales, donde relató su experiencia personal como parte de una política sistemática de exterminio llevada adelante por el régimen nazi.

La noticia de su muerte generó reacciones en distintos ámbitos institucionales y públicos del Reino Unido. El rey Carlos III y la reina Camila manifestaron estar “profundamente entristecidos” por su fallecimiento. Camila era madrina de la fundación Anne Frank UK, cofundada por Schloss, y Carlos III había compartido con ella un evento en Londres en 2022, donde ambos participaron de una actividad pública vinculada a la promoción de la memoria histórica.

Eva Schloss fue cofundadora de Anne Frank UK en 1990, una organización orientada a transmitir la memoria del Holocausto entre las nuevas generaciones y a combatir los prejuicios y la discriminación. Desde esa plataforma, impulsó programas educativos y actividades de concientización, poniendo el acento en la responsabilidad colectiva de recordar los crímenes del pasado para prevenir su repetición.

INFANCIA, PERSECUCIÓN Y SUPERVIVENCIA

Nacida en Austria en 1929 bajo el nombre de Eva Geiringer, Schloss era aún una niña cuando las tropas nazis invadieron su país. Ante el avance del antisemitismo y la persecución contra la población judía, su familia huyó primero a Bélgica y luego se estableció en Ámsterdam, en los Países Bajos. Allí se instalaron frente a la casa de la familia Frank, cuyo destino se volvería mundialmente conocido tras la publicación del diario de Ana Frank.

Eva y Ana tenían la misma edad y compartieron juegos y una relación cercana durante su infancia. Sin embargo, a partir de 1942, ambas familias se vieron obligadas a ocultarse para evitar la deportación. Dos años después, fueron traicionadas por un simpatizante nazi, lo que derivó en su detención. Eva fue arrestada el día en que cumplía 15 años y, junto con su madre Elfriede, su padre Erich y su hermano Heinz, fue enviada al campo de exterminio de Auschwitz en mayo de 1944.

Durante su cautiverio, Eva logró permanecer en contacto con su madre, aunque fue separada de su padre y de su hermano, quienes murieron en el campo. La experiencia de la deportación, la separación familiar y la vida en Auschwitz marcó de manera definitiva su trayectoria personal y su compromiso posterior con la transmisión de la memoria histórica.

Tras la liberación en 1945, Eva Schloss se trasladó a Londres para continuar sus estudios, donde conoció a su futuro esposo, Zvi Schloss. Su madre regresó a Ámsterdam y contrajo matrimonio con Otto Frank, el padre de Ana Frank, quien había enviudado tras la muerte de su esposa y sus hijas en el Holocausto. De este modo, Eva Schloss se convirtió en hermanastra póstuma de Ana Frank, una condición que reforzó su papel como testigo directa de una historia que trascendió generaciones.