El licenciado en Ciencias Biológicas e investigador principal del CONICET, Martín Kowaleski, entrevistado en Historias para Contar, con la conducción de Jacinto Méndez Capurro y la producción de InfoDuarte servicios de comunicación, por LT7 AM 900 e Infodradio 106.3 FM, destacó el papel estratégico que cumple la Estación Biológica Corrientes en el estudio de enfermedades infecciosas, biodiversidad y conservación animal, al tiempo que remarcó la importancia científica internacional que alcanzó el centro de investigación ubicado en San Cayetano.
El especialista explicó que el trabajo desarrollado desde hace décadas en torno a los monos carayá permitió consolidar una base de datos única en el mundo y posicionar a Corrientes como un punto de referencia para investigadores extranjeros interesados en ecología, salud ambiental y comportamiento animal.
Kowaleski señaló que su acercamiento a la biología estuvo vinculado inicialmente a la búsqueda de una profesión que le permitiera viajar y desarrollar investigaciones de campo. “Empecé a estudiar Biología y Geología y terminé estudiando Biología. Y, por suerte, pude viajar por muchos lugares con el tiempo”, afirmó. El investigador agregó que posteriormente orientó su carrera hacia la ecología y la conservación, disciplinas desde las cuales desarrolló gran parte de sus trabajos científicos tanto en Argentina como en el exterior.
El científico recordó que la Estación Biológica Corrientes funciona actualmente bajo la órbita del Centro de Ecología Aplicada al Litoral y del CONICET, y explicó que el lugar fue creado en 1973 como Centro Argentino de Primates. Según indicó, el establecimiento atravesó distintos períodos de cierre y reapertura debido a las crisis institucionales y económicas del país, hasta que en 2012 asumió la conducción del espacio y comenzó un proceso de recuperación integral de sus instalaciones y actividades.
Kowaleski relató que llegó por primera vez a Corrientes en 1993 para estudiar monos carayá y describió aquella experiencia como “un bautismo de fuego” debido a las condiciones ambientales del trabajo de campo en los montes correntinos. Explicó que en ese entonces San Cayetano era una localidad mucho más aislada y que el centro contaba con técnicos del CONICET dedicados al cuidado de más de cien primates que formaban parte de un programa de cría y observación científica.
El investigador sostuvo que su vínculo con la comunidad de San Cayetano fue determinante tanto en el plano profesional como personal. “Me fui haciendo amigos y demás de gente del pueblo”, recordó, al tiempo que destacó que gran parte de su vida adulta transcurrió en esa localidad correntina. También señaló que permaneció entre catorce y quince años viviendo en la estación biológica y que actualmente mantiene fuertes lazos afectivos con habitantes de la zona.
CIENCIA, CONSERVACIÓN Y REFERENCIA INTERNACIONAL

Martín Kowaleski explicó que uno de los aspectos más relevantes de la Estación Biológica Corrientes es la continuidad histórica de sus investigaciones sobre monos carayá. “Hace como 40 años que tenemos datos sin parar casi, que eso le hace un lugar único hoy en el mundo”, sostuvo. El especialista afirmó que esa continuidad científica convirtió al centro correntino en un espacio de referencia internacional al que llegan investigadores de distintos países para desarrollar estudios de largo plazo.
El científico detalló que en los últimos años la estación recibió investigadores y estudiantes provenientes de India, Estados Unidos, Alemania, Inglaterra, Escocia y México, entre otros países. Según explicó, muchos permanecen varios meses trabajando en Corrientes debido a las características excepcionales de la información recopilada sobre comportamiento, salud y ecología de primates. “Nos fue poniendo en el mapa del mundo”, expresó.
Kowaleski indicó que la principal línea de trabajo actual se relaciona con la ecología de enfermedades infecciosas y el concepto de “Una Salud”, enfoque que plantea la interdependencia entre la salud humana, ambiental y animal. “La salud se entiende ahora como algo interdependiente entre la salud humana, ambiental y animal”, señaló, al describir los estudios que realizan sobre dengue, fiebre amarilla, giardiasis y otras enfermedades transmisibles.
El investigador explicó que los estudios se centran en animales que viven cerca de las personas, como monos carayá, zorros y lobitos de río, con el objetivo de comprender el papel que cumplen dentro de los ciclos epidemiológicos. En ese sentido, remarcó que las enfermedades emergentes requieren una mirada integral sobre los ecosistemas y recordó que “la pandemia se originó en un animal silvestre”, en referencia a los debates científicos posteriores al COVID-19.
Asimismo, detalló que actualmente desarrollan investigaciones sobre circulación de virus similares al dengue en monos que habitan zonas urbanas de Corrientes. Para ello, los equipos científicos capturan temporalmente a los animales mediante dardos anestésicos, extraen muestras de sangre y luego los liberan nuevamente en el mismo entorno natural. Según explicó, el procedimiento permite evaluar el comportamiento epidemiológico de virus que comparten vectores con los humanos.
El especialista subrayó además la importancia de la cooperación entre científicos, pobladores y organismos estatales en la prevención sanitaria. Recordó especialmente el trabajo desarrollado en el noreste correntino frente al riesgo de ingreso de fiebre amarilla desde Brasil. “Así separamos por lo menos dos entradas de fiebre amarilla al país”, afirmó al describir el sistema de monitoreo comunitario implementado junto a vecinos, autoridades sanitarias y equipos de zoonosis.
EL ESTUDIO DE LA AMISTAD EN LOS MONOS CARAYÁ


Kowaleski explicó que otra de sus líneas de investigación estuvo orientada al estudio de la amistad y la cooperación entre primates. Según indicó, utilizó a los monos carayá como modelo biológico para analizar si los vínculos sociales complejos tienen raíces evolutivas compartidas con los seres humanos. “Los seres humanos son animales cooperativos, mucho más que violentos”, sostuvo.
El investigador relató que durante dos años convivió prácticamente de manera permanente con grupos de monos en ambientes isleños para observar sus comportamientos cotidianos. “Me fui a vivir con los monos”, recordó, al describir las extensas jornadas de observación directa que comenzaban antes del amanecer y se extendían hasta la noche, siguiendo los desplazamientos y relaciones sociales de cada individuo.
El científico explicó que la investigación se basó en identificar qué animales elegían pasar más tiempo juntos y cooperar entre sí, descartando además vínculos de parentesco mediante análisis genéticos. “Para mí un amigo mono es dos animales que pasan más tiempo haciendo cosas juntos que lo esperado al azar y que no son parientes”, precisó. Según sostuvo, esa conducta demuestra afinidades sociales comparables a las amistades humanas.
Kowaleski afirmó que los resultados permitieron inferir la existencia de un ancestro común entre humanos y monos carayá que ya poseía comportamientos cooperativos hace millones de años. “Esto quiere decir que viene hace muchos años de evolución en nuestra naturaleza esta cosa de la amistad”, explicó. A su criterio, los vínculos de cooperación poseen una base biológica que posteriormente es moldeada por factores culturales.
El investigador señaló que para realizar estos estudios fue necesario habituar previamente a los animales a la presencia humana, hasta lograr que ignoraran al observador y mantuvieran sus conductas naturales. “Nosotros cuando estudiamos comportamiento de animales, lo que hacemos es pasar un periodo de tiempo previo con los animales hasta que los animales te ignoran”, detalló.
También describió aspectos de la vida cotidiana de los monos carayá, como sus hábitos de descanso en árboles altos y sus estrategias grupales de protección frente a depredadores. Según indicó, el comportamiento maternal y social de estos animales presenta fuertes similitudes con el humano. “Tenemos mucho en común con ellos”, expresó al referirse a la lactancia, el cuidado de las crías y los procesos de destete.
FAUNA URBANA Y CONSERVACIÓN EN CORRIENTES

Martín Kowaleski advirtió sobre el crecimiento de fenómenos de urbanización de fauna en distintas localidades correntinas, donde grupos de monos comenzaron a instalarse en plazas, parques y espacios urbanos. El investigador sostuvo que muchos de esos animales ya no tienen posibilidad de regresar a ambientes silvestres debido al avance urbano y la fragmentación de hábitats naturales.
En ese contexto, remarcó la necesidad de desarrollar campañas de educación ambiental y convivencia responsable. “Tratamos de trabajar con la gente para que la gente no les dé comer, no les dé agua, no les dé nada, los respete”, afirmó. Además explicó que los perros representan una amenaza frecuente para los primates urbanos debido a comportamientos instintivos de ataque.
Kowaleski recordó que el mono carayá es monumento natural provincial en Corrientes y señaló que cualquier daño contra la especie implica sanciones severas contempladas por la legislación ambiental. También destacó que actualmente impulsan proyectos de ciencia ciudadana y conservación junto a instituciones educativas, entre ellas el Club de Ciencias Arquímedes del Instituto Pío XI.
El investigador informó además que trabajan en la instalación de puentes pasa fauna y en la planificación de corredores arbóreos urbanos para evitar que los monos desciendan al suelo o utilicen cables eléctricos. En particular mencionó proyectos vinculados al Parque Mitre de la ciudad de Corrientes, donde recientemente se asentó un grupo de carayás que genera gran interés entre vecinos y turistas.
Kowaleski sostuvo que muchos visitantes extranjeros llegan específicamente a Corrientes atraídos por la posibilidad de observar monos en libertad y destacó el valor turístico y ambiental de estos animales. “Algo que para nosotros es una cosa cotidiana, para otros es una maravilla”, expresó. En ese sentido, comparó la experiencia de observación de fauna con el atractivo internacional de los Esteros del Iberá y otros paisajes naturales del nordeste argentino.
Finalmente, el investigador invitó a la comunidad a conocer el Parque Provincial San Cayetano, donde funciona la Estación Biológica Corrientes. Explicó que el predio puede visitarse de miércoles a domingo y remarcó que se encuentra a apenas veinte kilómetros de la capital provincial. Según señaló, el lugar combina investigación científica, conservación ambiental y educación pública en torno a una de las especies emblemáticas del litoral argentino.
