El productor agropecuario Francisco Román Arróniz, entrevistado por Rubén Duarte e Inés Bobadilla en “Una Palabra” que transmiten en simultáneo LT7 Radio Corrientes, Red Guaraní, FM Capital 95.3 e Info D Radio 106.3 FM, advirtió sobre la persistencia histórica del abigeato en la zona de Alvear y sostuvo que el delito se mantiene desde hace generaciones por “falta de voluntad política” y supuestos vínculos de protección hacia los cuatreros.
Arróniz afirmó que productores de distintas localidades de la costa del río Uruguay participaron de una reunión con autoridades provinciales de seguridad y consideró que, por primera vez, existe decisión política para enfrentar la problemática. Además, describió a Alvear como el “epicentro” del abigeato en Corrientes y aseguró que numerosos productores debieron abandonar la actividad o trasladar su hacienda por las pérdidas sufridas.
En ese contexto, Arróniz presentó una propuesta para crear un centro de capacitación policial especializado en combate al cuatrerismo, manejo de islas y medioambiente. El productor ofreció en comodato por 30 años unas 480 hectáreas ubicadas sobre el río Aguapeí, en la zona de Pancho Cué, además de donar 10 hectáreas para la construcción de las instalaciones. Según explicó, el objetivo es fortalecer la formación y equipamiento de las fuerzas policiales rurales y avanzar hacia una división específica dedicada a combatir este tipo de delitos. También remarcó que la iniciativa ahora depende de la decisión de las autoridades provinciales.
Durante la entrevista, Arróniz cuestionó además el rol de la Justicia en el tratamiento del abigeato y pidió modificar la tipificación penal del delito, al considerar insuficiente que sea tratado como “hurto simple”. En ese sentido, sostuvo que la hacienda constituye un bien registrable y que cada hecho implica una violación a la propiedad privada. También criticó la actuación de algunos fiscales por demoras en allanamientos y propuso que la evaluación sobre el éxito o fracaso del combate al delito recaiga sobre el Ministerio Público Fiscal y no exclusivamente sobre los comisarios. Finalmente, convocó a las asociaciones rurales y representantes del sector a involucrarse con mayor firmeza en los reclamos vinculados a la seguridad rural.
—Francisco Román Arroniz, productor agropecuario, para hablar sobre seguridad rural y otros temas. Él es de la zona de Alvear, aunque también tiene campos en Virasoro. Francisco, ¿cómo te va? Rubén Duarte te saluda, buen día.
—Buen día, Rubén. Buen día a vos, a tu audiencia, y súper agradecido por la oportunidad de hablar de este tema tan importante y que nos afecta a todos.
—Bueno, vos tenés un proyecto que tiene que ver directamente con la seguridad rural. Contanos de qué se trata.
—Bueno, la iniciativa surgió después de una reunión muy interesante que tuvimos en la Sociedad Rural de La Cruz, donde estuvieron el ministro Gaya, el jefe de los PRIAR, el general Torres, el jefe de la Policía y productores de toda la costa del Uruguay, desde Libres hasta Alvear y Santo Tomé. Y bueno, fue una… mire, por primera vez considero que hay voluntad política de combatir el abigeato. El abigeato y su persistencia en el tiempo en nuestra provincia, estamos hablando de lo que sé, como mínimo, de tres generaciones, únicamente se explican por complicidad política y por falta de voluntad política. Hoy, gracias a Dios, creo que la voluntad política está. Y usted quiere… me hablaba del proyecto. Todos sabemos que Alvear es el epicentro del abigeato. Yo creo que, lamentablemente, nuestro pueblo puede considerarse como la capital provincial del abigeato.
—¿Qué pasa? Porque hace años que tenemos ese flagelo en Alvear.
—Bueno, mire, yo hace… de hecho, yo salí de Alvear a los 14 años, pero siempre estoy volviendo. Y hace 25 años tuve que emigrar con mi hacienda de Alvear porque era absolutamente imposible producir. Pero, si usted me permite, déjeme ampliar un poquito, porque es una excelente pregunta.
—¿Cómo no?
—Yo le hablaba de la persistencia en el tiempo del delito de abigeato y de cómo forma parte ya de la cultura de la provincia. En mi familia, mi abuelo era productor agropecuario, mi papá era productor agropecuario. Los dos sufrieron. Papá llevaba un registro y, en ese lugar del que vamos a hablar más adelante, le robaban entre 30 y 40 vacas por año. Él tenía perfectamente registrado y sabía cuál era el costo de producir ahí. O sea, estamos hablando de dos generaciones atrás. Pero a nosotros, a mis hermanos y a mí, directamente nos sacó del negocio. Tuvimos que emigrar de Alvear con nuestra hacienda a los campos de Virasoro y resignarnos a pagar el inmobiliario todos los años, puntualmente. Y en Alvear hay, no sé, podemos hablar de 20, 30 o 35 mil hectáreas literalmente tomadas por los cuatreros. La única explicación, contestando a su pregunta, que yo le encuentro a esto es, como le dije, la falta de voluntad política y hasta le diría la complicidad con los delincuentes, con la minimización y facilitación del delito. Porque, mire, y voy a decirlo, le duela a quien le duela: los políticos liberales y autonomistas se caracterizaron toda la vida por ser grandes defensores de cuatreros, logrando excarcelaciones inmediatas por influencia política. Hubo un tiempo donde el cuatrero… la Policía hacía su trabajo, lo enganchaba, lo llevaba preso, y la señora del cuatrero le golpeaba la puerta al político de turno, y el político hablaba con el comisario y ese señor salía.
—Parece una película del Lejano Oeste, ¿no?
—Sí, sí, pero no hay ninguna diferencia con eso. Probablemente, en el Lejano Oeste, a algunos cuatreros los linchaban. Probablemente la ley tenía la mano más larga, ¿no? Acá no tenemos esa posibilidad, pero esa es la explicación que yo le encuentro a la persistencia en el tiempo y, bueno, a Alvear en especial. Si usted nos pregunta por qué en Alvear y no en otros lugares, ahí se me queman los libros, no tendría respuesta.

—Francisco, avancemos con ese proyecto que, de alguna manera, creo que busca revertir esta situación, ¿no?
—Bueno, mire, es muy interesante porque, estando la voluntad política, todo se puede. Concretamente, el proyecto es el siguiente. Yo creo que el ministro Gaya va a aprobar y va a acompañar esto, y el combate contra el abigeato pasa también por equipar y capacitar a la Policía. Porque la queja eterna es: “no tenemos móviles, no tenemos motos, no tenemos equipos de comunicación”. El equipamiento es una parte, pero la capacitación es fundamental. Y en el ámbito de la capacitación, mi propuesta concreta es la siguiente: yo tengo 480 hectáreas sobre el río Aguapey, una parte ex arrocera, con una loma, con montes, un lugar extraordinario, a muy poquitos kilómetros del pueblo, que el epicentro de este tipo de actividades, donde la gente tiene que dormir abrazada a su vaca para que no se la roben. Entonces, yo ofrecí como comodato, por 30 años, a la provincia, ese lugar, esas 480 hectáreas, para que la provincia forme un centro de capacitación policial orientado al cuatrerismo, islas y medioambiente. Tenemos la oportunidad fantástica de ser la primera provincia, tal vez en el país, en capacitar a su Policía y que su Policía tenga una división específica para combatir este delito. Me dijeron por ahí que la provincia, como comodato, no hace nada. Entonces ofrecí donar 10 hectáreas para que se concrete este centro y ofrecer en comodato las 470 que quedan. De esa manera, mi amigo, yo puse la pelota en la cancha de las autoridades. De acá en más, la decisión de combatir el delito y llevar a cabo este centro pasa por otra gente. Yo creo que, como productor, como ganadero, como afectado y como ciudadano, di un paso importante.
“Alvear puede considerarse la capital provincial del abigeato”

—Francisco, es realmente loable que ponga parte de su patrimonio a disposición de esta causa. Así que celebramos realmente esta actitud. Sin ser un hombre de campo, entiendo claramente y conozco la problemática porque hemos entrevistado, a lo largo de los años, a muchísimos productores de esa zona. Ahora, quiero cambiar el tema antes de concluir con la entrevista. Según el pronóstico del tiempo, vamos a tener un segundo semestre del año con lluvias realmente muy intensas. ¿Esa zona se ve afectada por esto?
—Sí, sí, totalmente. Nosotros estamos específicamente… este lugar está a menos de 20 kilómetros de la desembocadura del río Aguapey en el río Uruguay. Entonces somos zona inundable. Cuando el Uruguay crece y tapona el desagüe del río, esa zona, gran parte de esa zona y de toda la zona nuestra, queda bajo agua. Pero déjeme, por favor, hacer un par de apreciaciones más sobre este tema, que me parecen interesantes.
—¿Cómo no?
—El tema del combate al abigeato pasa también por la Justicia. Yo le decía, después de la reunión, que todo muy lindo, pero ahí faltaba una pata en esa reunión, que era la Justicia. El ministro de Justicia tendría que estar ahí. Y algún legislador encargado de seguridad, de la Comisión de Seguridad, también tendría que estar. Porque acá no se necesita ser muy avispado en esto. Otra de las cosas imprescindibles para combatir el delito es el cambio de la tipificación. El abigeato está calificado como hurto simple, o a veces se engancha la carne en la carnicería con una infracción bromatológica. Y estamos hablando de que se roba un bien registrable, como es la hacienda. La hacienda es un bien registrable que hoy tiene un alto valor económico y que está resguardado. O sea, la hacienda no anda libre por la vida. Todo delito de abigeato implica una violación a la propiedad privada, una invasión a la propiedad privada. Fíjense si no tenemos herramientas para combatir este delito simplemente tomando la decisión de cambiar la tipificación. Y otra propuesta concreta que también hice en la reunión es el “fusible”. Hoy usted sabe el papel preponderante que tiene el fiscal en toda causa y en la penalización del delito. Entonces vimos a un fiscal, por ejemplo, frenando el accionar de la Policía tres o cuatro días, no dando autorización a un allanamiento cuando el delito estaba comprobado, y lo único que había que hacer era dejar actuar a la Policía. Entonces yo lo que propongo es que el fusible, en caso de que el combate al abigeato no rinda frutos, no sea el comisario. ¿Qué culpa tiene el comisario de que el fiscal le trabe un allanamiento? ¿Qué culpa tiene el comisario de que no tenga medios y no pueda abarcar la totalidad de los hechos? Yo propongo que el fusible… porque parece que la fórmula mágica es “cambiamos al comisario”. ¡Pobre comisario! El tipo hace lo que puede con las herramientas que tiene. Yo propongo que el fusible sea el fiscal. Si el fiscal no tiene éxitos en el combate al delito, tiene que volar. Y su remoción tiene que ser fácil de hacer. Es la única forma en que este señor se comprometa en serio y le interese combatir el delito. El fusible no tiene que ser el comisario, tiene que ser el fiscal. Y el fiscal tiene que estar preparado para este delito tan específico. Me parece que son todas herramientas y cosas a tener en cuenta.
—Francisco, ¿algo más que quiera agregar? Lo escuchamos con mucho gusto.
—No, hombre. Sinceramente, agradecerle mucho por la entrevista. E invitar a las asociaciones rurales y representantes de los productores a que se involucren más efectivamente. Los resultados se logran con perseverancia, presión, presencia y golpeando puertas. Les pido a mis representantes que se muevan. Muchos lo están haciendo bien y otros están durmiendo el sueño de los justos. Es hora de despertarse y de movilizarse.
—Francisco, vamos a seguir de cerca este tema. Nuestro compromiso público con vos. Así que, bueno, estamos a disposición. Te mando un abrazo enorme.
—Igualmente, igualmente. A las órdenes por acá también.
—Gracias. Un saludo grande. Hasta luego.
—Buena semana.
