La NASA completó con éxito las pruebas integrales de la misión Artemis II, el próximo vuelo tripulado que orbitará la Luna con cuatro astronautas a bordo, tras haber postergado el despegue inicialmente previsto debido a fallos detectados el 3 de febrero, entre ellos fugas de combustible. La agencia espacial estadounidense informó que, luego de dos jornadas de ensayos críticos en el Centro Espacial Kennedy, logró finalizar todos los test previstos, aunque la fecha oficial de lanzamiento aún no fue confirmada.

Durante la prueba más exigente, los equipos de lanzamiento bombearon por segunda vez en el mes más de 700.000 galones —equivalentes a 2,6 millones de litros— de combustible superfrío al cohete, en una operación que se extendió hasta altas horas de la noche. Según detalló la agencia, la fuga de hidrógeno detectada fue mínima y se mantuvo dentro de los márgenes de seguridad establecidos, lo que permitió validar los procedimientos técnicos que habían motivado la suspensión anterior y avanzar hacia una nueva ventana de lanzamiento.

La cuenta regresiva fue detenida de manera deliberada una vez completada la carga de combustible y tras el desplazamiento de un equipo técnico encargado de verificar el cierre de las escotillas de la nave espacial Orion, módulo en el que viajarán los astronautas. La secuencia formó parte de un ensayo general que replicó las condiciones reales de despegue y permitió evaluar el desempeño coordinado de los sistemas de abastecimiento, comunicaciones y control antes de autorizar la misión.

TRIPULACIÓN, CUARENTENA Y PERFIL DE LA MISIÓN

Los cuatro astronautas asignados a Artemis II —Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch, de la NASA, junto con Jeremy Hansen, de la Agencia Espacial Canadiense— presenciaron parte de las pruebas desde el Centro de Control de Lanzamiento en Cabo Cañaveral, Florida. La tripulación iniciará una cuarentena de catorce días para reducir el riesgo de exposición a enfermedades antes del vuelo, por lo que el despegue podría concretarse a partir del 6 de marzo, aunque la confirmación definitiva dependerá de la evaluación final de los equipos técnicos.

La nave espacial Orion será impulsada por el Sistema de Lanzamiento Espacial (SLS), el cohete más potente construido por la NASA hasta el momento, con una altura de 98 metros. El perfil de la misión contempla varias órbitas iniciales alrededor de la Tierra antes de emprender un viaje de cuatro días hacia la Luna, realizar un sobrevuelo del satélite natural y regresar al planeta en una expedición total de diez días. Durante ese período, los astronautas asumirán en distintas ocasiones el control manual de la nave para ejecutar comprobaciones y demostraciones técnicas.

La agencia anunció además que ofrecerá una conferencia de prensa a las 11:00 hora local, retransmitida en directo a través de su canal oficial de YouTube, en la que se brindarán precisiones adicionales sobre el cronograma y el estado de los sistemas. Artemis II representa el primer viaje tripulado alrededor de la Luna en más de medio siglo y constituye un hito dentro de la estrategia de exploración espacial de Estados Unidos.

PROGRAMA ARTEMIS Y PROYECCIÓN HACIA MARTE

Artemis II es la segunda misión del Programa Artemis, que tuvo su primer vuelo no tripulado en 2022 y que prevé, en etapas posteriores, el regreso de astronautas a la superficie lunar y el establecimiento de una presencia sostenida en el satélite. El plan incluye la construcción de la estación orbital Gateway, concebida como plataforma de enlace entre la Tierra y la Luna y como laboratorio para experimentos científicos fuera de la magnetosfera terrestre.

El nuevo administrador de la NASA, Jared Isaacman, adelantó que se rediseñarán las conexiones de combustible entre el cohete y la plataforma antes del lanzamiento de Artemisa III, misión que en los próximos años prevé el alunizaje de dos astronautas cerca del polo sur lunar. En ese contexto, afirmó: “No lanzaremos a menos que estemos listos y la seguridad de nuestros astronautas seguirá siendo nuestra máxima prioridad”, subrayando el criterio de prudencia adoptado tras los inconvenientes recientes.

Durante el ensayo general también se registraron dificultades menores, entre ellas una pérdida de comunicaciones terrestres al inicio de la carga de combustible en el Centro de Control de Lanzamiento. Los operadores recurrieron a sistemas de respaldo hasta restablecer los canales habituales y los ingenieros aislaron el equipo que originó la falla. En los próximos días, técnicos instalarán plataformas de acceso temporales en el lanzador móvil para realizar tareas de mantenimiento y volver a probar el sistema de terminación de vuelo, con el objetivo de cumplir todos los requisitos de seguridad sin necesidad de trasladar el vehículo al Edificio de Ensamblaje.