Un nuevo estudio científico ha reavivado el debate sobre el destino del cosmos al proponer que la expansión del universo podría haber comenzado a desacelerarse. La investigación, publicada en la revista Monthly Notices of the Royal Astronomical Society y desarrollada por un equipo de la Universidad de Yonsei (Corea del Sur), cuestiona la teoría ampliamente aceptada de que la energía oscura impulsa una expansión acelerada e indefinida. El trabajo, que se apoya en observaciones astronómicas de precisión, sugiere que el universo podría haber entrado en una fase de expansión más lenta, lo que implicaría un cambio sustancial en la comprensión actual de la cosmología.
Según los investigadores, este fenómeno, de confirmarse, modificaría los fundamentos sobre los que se ha construido la física del cosmos en las últimas tres décadas. El autor principal del estudio, Young-Wook Lee, sostuvo que “el universo ya ha entrado en una fase de expansión desacelerada en la época actual y que la energía oscura evoluciona con el tiempo mucho más rápidamente de lo que se pensaba”. Añadió que la confirmación de estos resultados “supondría un importante cambio de paradigma en la cosmología desde el descubrimiento de la energía oscura hace 27 años”. Este posible viraje teórico introduce un escenario donde la energía oscura, lejos de ser constante, tendría un comportamiento dinámico y variable con el paso del tiempo.
El hallazgo se suma a una serie de investigaciones recientes que apuntan en la misma dirección. Entre ellas, destacan los estudios del instrumento DESI (Dark Energy Spectroscopic Instrument), que también han registrado indicios de que la energía oscura podría evolucionar con el tiempo. Según la revista que publicó el trabajo, si los resultados se validan mediante nuevos métodos y observaciones, “podría abrirse un capítulo completamente nuevo en la búsqueda de los científicos para descubrir la verdadera naturaleza de la energía oscura” y, con ello, redefinir la comprensión del pasado, presente y futuro del universo.
LAS SUPERNOVAS Y LAS MEDICIONES CÓSMICAS
El descubrimiento original de la expansión acelerada del universo, por el cual dos equipos estadounidenses obtuvieron el Premio Nobel de Física en 2011, se basó en el estudio de supernovas tipo Ia, utilizadas como candelas estándar para medir distancias cósmicas. Estas explosiones estelares, resultado del colapso de una estrella masiva, ofrecen una luminosidad constante que permite calcular con precisión la distancia a galaxias lejanas. En el nuevo estudio, los científicos coreanos aplicaron este mismo método, pero introdujeron una corrección crucial: la influencia de la edad de las estrellas progenitoras en la luminosidad observada.
El equipo de investigación explicó que las supernovas tipo Ia “se ven muy afectadas por la edad de sus estrellas progenitoras”, lo que podría haber generado sesgos en las mediciones anteriores sobre la aceleración cósmica. Al tener en cuenta estas variables, los resultados mostraron una tendencia diferente: una desaceleración en lugar de un incremento continuo en la velocidad de expansión. Este matiz metodológico refuerza la idea de que la precisión en la calibración de las “candelas estándar” resulta fundamental para revisar los modelos cosmológicos actuales.
El trabajo también contrastó dos marcos teóricos. Por un lado, el modelo estándar lambda-CDM, que asume una constante cosmológica y una expansión impulsada por una energía oscura invariable; y por otro, el modelo alternativo propuesto por la colaboración internacional DESI, que considera una energía oscura dinámica. En ese contexto, el estudio de la Universidad de Yonsei encontró mayor coherencia entre las observaciones y la hipótesis de una energía oscura cambiante, lo que refuerza la idea de que el universo no se está acelerando hoy en día como se pensaba anteriormente, sino que habría pasado ya a un estado de expansión desacelerada.
CAUTELA CIENTÍFICA Y NUEVAS PERSPECTIVAS
Pese al impacto potencial del estudio, la comunidad científica se ha mostrado prudente ante los resultados. El físico del Instituto de Ciencias del Espacio Emilio Elizalde destacó “lo novedoso de la tesis de esta investigación”, aunque advirtió que “es solo un estudio que habrá que ratificar”. De manera similar, el investigador David Orozco, del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC), consideró que de confirmarse los resultados sería “un terremoto”, pero recordó que el trabajo deberá someterse a “la crítica férrea” del ámbito académico antes de aceptarse como una nueva base teórica.
La prudencia se explica por la magnitud del cambio que implicaría para la física moderna. Desde que en 1998 se estableció que la expansión del universo se aceleraba, impulsada por una fuerza misteriosa denominada energía oscura, los científicos han desarrollado modelos y observaciones que sustentan esa hipótesis. Según las estimaciones actuales, la energía oscura representaría entre el 68,3 y el 70 % del contenido total del universo. Si se comprobara que su comportamiento no es constante, sino evolutivo, se requeriría reformular los fundamentos de la cosmología contemporánea.
Los autores del estudio han anunciado que ya se encuentran realizando nuevas pruebas para validar sus conclusiones iniciales, con resultados preliminares que refuerzan su hipótesis. En caso de confirmarse, la comunidad científica se enfrentaría a una revisión profunda del modelo cosmológico lambda-CDM, que durante décadas ha sido el estándar en la explicación del universo. Así, el trabajo coreano no solo plantea una duda sobre la naturaleza de la energía oscura, sino que también invita a repensar la dirección y el destino de la expansión cósmica.
