Una serie de investigaciones presentadas recientemente en un congreso internacional propone una ampliación del marco tradicional con el que se explican los sentidos humanos.

Según un equipo interdisciplinario, los seres humanos poseen una capacidad perceptiva adicional que permite detectar objetos ocultos sin establecer contacto directo con ellos. Esta propuesta, denominada tacto remoto, fue dada a conocer en la Conferencia Internacional IEEE sobre Desarrollo y Aprendizaje, tras experimentos diseñados para observar señales mínimas producidas en materiales granulares.

La investigación se inspiró en mecanismos perceptivos presentes en diversas especies, especialmente en aves playeras como el menor de patas amarillas, que utilizan el pico para ubicar presas escondidas bajo la arena.

Los científicos explicaron que la observación de estos comportamientos permitió elaborar hipótesis sobre la posibilidad de que los humanos compartan, en forma menos desarrollada, capacidades similares de detección a distancia basadas en vibraciones superficiales.

El estudio extiende así la discusión sobre los cinco sentidos clásicos y la propiocepción, tradicionalmente considerada el sexto sentido humano.Los autores sostuvieron que esta habilidad complementa los sistemas sensoriales conocidos, integrándose a procesos que permiten al organismo percibir variaciones del entorno más allá de los estímulos evidentes.

La propuesta implica revisar la concepción del campo perceptivo y considerar que ciertas habilidades, vinculadas a detecciones sutiles del entorno, pueden haber permanecido subestimadas por falta de mediciones específicas en experimentos controlados.

La evidencia empírica presentada abre una línea de análisis sobre la interacción entre el cuerpo humano y materiales granulares como arena o tierra.Elisabetta Versace, profesora de psicología y directora del Prepared Minds Lab, afirmó que “es la primera vez que se estudia el tacto a distancia en seres humanos y cambia nuestra concepción del mundo perceptivo (lo que se denomina el ‘campo receptivo’) en los seres vivos, incluidos los humanos”.

Su declaración forma parte del comunicado difundido por la University Queen Mary, institución en la que se desarrollaron parte de los ensayos. La investigadora señaló que estas conclusiones surgen de una combinación de análisis comparativos entre seres humanos y sistemas robóticos.

EXPERIMENTOS COMPARATIVOS CON ROBOTS

La segunda sección del estudio se centró en una serie de experimentos realizados con 12 participantes humanos y un robot equipado con sensores táctiles. El procedimiento consistió en que los participantes movieran suavemente los dedos sobre una superficie de arena bajo la cual se encontraba oculto un pequeño cubo.

La detección se basó en la capacidad de percibir alteraciones mínimas en la superficie, generadas por la presencia del objeto enterrado. Los autores indicaron que el diseño experimental permitió registrar reacciones perceptivas sin intervención visual directa.

Los resultados mostraron que los humanos lograron identificar la presencia del objeto en un 70,7% de los casos. Los robots, en cambio, consiguieron detectar objetos a mayor distancia, pero registraron numerosos falsos positivos y alcanzaron una precisión del 40%.

Los investigadores explicaron que esta diferencia se relaciona con la forma en que los sensores digitales interpretan las variaciones de presión y desplazamiento en la arena, lo que representa una limitación para diferenciar señales reales de fluctuaciones ambientales mínimas.

Tanto en humanos como en robots, los datos obtenidos se aproximaron a los valores máximos previstos por modelos físicos que simulan el comportamiento de materiales granulares.

Los investigadores destacaron que este resultado respalda la validez del enfoque utilizado para medir la sensibilidad al tacto remoto, puesto que ambos sistemas —biológico y artificial— reaccionaron dentro de los márgenes calculados teóricamente.

Los ensayos permitieron comparar estrategias perceptivas naturales y sintéticas bajo condiciones homogéneas.

Para los autores, el experimento constituye una demostración de cómo disciplinas como psicología, robótica e inteligencia artificial pueden complementarse para generar conocimientos aplicables a diversas áreas.

El coautor Lorenzo Jamone, profesor asociado de robótica e IA en el University College London, sostuvo que “es un excelente ejemplo de cómo la psicología, la robótica y la inteligencia artificial pueden combinarse, lo que demuestra que la colaboración multidisciplinaria puede dar lugar tanto a hallazgos fundamentales como a innovaciones tecnológicas”.

Su participación reforzó la idea de que estos estudios podrían ofrecer implicaciones prácticas en el diseño de máquinas más sensibles al entorno.

APLICACIONES FUTURAS EN ROBÓTICA E INTELIGENCIA ARTIFICIAL

La tercera sección del estudio analizó las posibles aplicaciones tecnológicas derivadas de la confirmación del tacto remoto en seres humanos.

Los investigadores señalaron que la capacidad de detectar objetos sin contacto directo podría utilizarse como modelo para desarrollar sistemas avanzados en robótica, especialmente en tareas que requieren precisión en contextos desconocidos o de difícil acceso.

Estas líneas de trabajo incluyen desde la exploración ambiental con fines científicos hasta operaciones de rescate en terrenos inestables.Zhengqi Chen, autor principal y estudiante de doctorado del laboratorio de robótica avanzada de la University Queen Mary, explicó que “estos conocimientos podrían servir de base para el desarrollo de robots avanzados capaces de realizar operaciones delicadas, como localizar artefactos arqueológicos sin dañarlos, o explorar terrenos arenosos o granulares, como el suelo marciano o los fondos oceánicos”.

El equipo afirmó que este descubrimiento podría aplicarse al desarrollo de sensores táctiles capaces de operar en condiciones de visibilidad limitada o en entornos donde otros sistemas de percepción no resultan eficientes.

Según el informe, la incorporación de mecanismos inspirados en este sentido podría mejorar la seguridad y eficiencia de dispositivos utilizados en misiones científicas, industriales o de exploración subacuática.

Los investigadores insistieron en que la integración de estas capacidades abrirá nuevas posibilidades para el diseño de robots autónomos.

En el cierre de su presentación, Chen señaló que “la investigación allana el camino para el desarrollo de sistemas táctiles que hagan que la exploración de lugares ocultos o peligrosos sea más segura, inteligente y eficaz”.