Editorial
Por Rubén Duarte
Existen personas y personajes que aún no logran comprender cabalmente la función del periodismo en Corrientes. Es posible que nuestra actividad, nuestro oficio y nuestra vocación de comunicar en la provincia atraviesen un proceso de marcada desvalorización, en el que se diluye el reconocimiento de una tarea esencial para la vida institucional y democrática.
Quizás nos encontremos en uno de los distritos donde el ejercicio periodístico recibe un trato menos considerado, tanto en lo simbólico como en lo cotidiano. Aun así, persistimos con firmeza. Sostenemos el trabajo diario con constancia y compromiso, año tras año, aportando desde nuestro lugar una labor que busca informar con responsabilidad y contribuir al fortalecimiento del entramado social.
En ese marco, resultan particularmente elocuentes ciertas conductas provenientes de algunos funcionarios y de determinadas personalidades —o, más precisamente, personajes— que evidencian una comprensión distorsionada del vínculo con la prensa. No son pocas las ocasiones en que se erigen en administradores discrecionales del acceso a la palabra, como si la interlocución periodística dependiera de su voluntad personal.
Se advierte, en esos comportamientos, una noción impropia de jerarquía, que supone que el periodista debe insistir reiteradamente, casi suplicar, recordar o notificar en múltiples instancias para lograr una entrevista. Tal lógica no solo desvirtúa el rol de la prensa, sino que también desconoce su carácter de servicio público, indispensable para garantizar el derecho a la información.
En este sentido, corresponde afirmar con claridad que Info Duarte no comercializa entrevistas ni ha recurrido jamás a la publinota como herramienta de comunicación encubierta. La práctica periodística que sostenemos se funda en la independencia, la transparencia y el respeto por la audiencia, principios que no se subordinan a conveniencias ni a exigencias externas.
Por ello, así como no admitimos condicionamientos indebidos, tampoco estamos dispuestos a asumir actitudes de subordinación frente a quienes se autoperciben como figuras incuestionables o pretendidos dueños de la agenda pública. El periodismo, en su esencia, se sostiene en la dignidad de su ejercicio. Confiamos en que, en un futuro cercano, el diálogo podrá restablecerse en términos más justos y respetuosos. Abrazo fraterno.
