La Organización Mundial de la Salud elevó este viernes el nivel de riesgo del brote de ébola en la República Democrática del Congo al máximo escalón de alerta nacional, en medio de una expansión acelerada de la enfermedad en distintas regiones del país africano. La decisión fue anunciada por el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, quien advirtió sobre la velocidad de propagación del virus y la complejidad del escenario sanitario y humanitario en la zona afectada. El organismo internacional pasó de considerar el riesgo “alto” a clasificarlo como “muy alto” a nivel nacional, mientras mantiene el nivel “alto” en el plano regional y “bajo” a escala mundial.
Durante una conferencia de prensa, Tedros Adhanom Ghebreyesus sostuvo que la enfermedad “se propaga rápidamente” dentro del territorio congoleño y explicó que el cambio en la evaluación responde al incremento de casos confirmados y sospechosos detectados en las últimas semanas. “Actualmente estamos revisando nuestra evaluación de riesgos para calificarlo de muy alto a nivel nacional, alto a nivel regional y bajo a nivel mundial”, declaró el titular de la OMS al referirse al comportamiento epidemiológico del brote y a la necesidad de reforzar los mecanismos de contención en las provincias afectadas.
El avance del virus se concentra principalmente en las provincias de Kivu del Norte y Kivu del Sur, regiones profundamente afectadas por la inestabilidad armada y los desplazamientos de población. Ambas zonas se encuentran atravesadas por el conflicto entre las fuerzas congoleñas y el grupo rebelde M23, respaldado por Ruanda, que desde 2021 mantiene el control de importantes extensiones territoriales. Este contexto bélico ha complicado las tareas sanitarias y logísticas, dificultando el acceso de equipos médicos, la identificación temprana de casos y la implementación de medidas preventivas en comunidades aisladas o expuestas a enfrentamientos armados.
ESCENARIO HUMANITARIO Y RESPUESTA INTERNACIONAL
La OMS reconoció que la respuesta sanitaria enfrenta obstáculos crecientes debido al deterioro de las condiciones de seguridad y a episodios de desorganización registrados en varias localidades. El organismo señaló que en Ituri, considerada el epicentro del brote, se produjeron escenas de caos vinculadas a la presión sobre los sistemas de atención y a las dificultades para coordinar las tareas de emergencia. Frente a este panorama, la organización internacional decidió incrementar el envío de personal especializado y reforzar la asistencia técnica sobre el terreno con el objetivo de contener la expansión del virus.
Las imágenes difundidas desde el hospital general de Rwampara mostraron a trabajadores de la Cruz Roja realizando tareas de desinfección y manejo de cuerpos de víctimas fatales de la enfermedad, en un contexto marcado por la tensión y el temor social. También se informó sobre incidentes en instalaciones sanitarias destinadas al tratamiento de pacientes con ébola, mientras distintas agencias humanitarias intensifican sus operaciones para evitar una propagación aún mayor de la epidemia. El trabajo de los equipos de emergencia incluye acciones de rastreo epidemiológico, aislamiento de casos sospechosos y campañas comunitarias de prevención.
Hasta el momento, la OMS confirmó “82 casos, incluidos siete decesos” en la República Democrática del Congo, cifras que reflejan la dimensión creciente del brote. Tedros Adhanom Ghebreyesus agregó además que existen cerca de 750 casos sospechosos y 177 muertes sospechosas bajo investigación, lo que incrementa la preocupación internacional respecto de la verdadera magnitud del episodio sanitario. El volumen de contagios potenciales mantiene en alerta a las autoridades sanitarias africanas y a los organismos multilaterales, especialmente ante la posibilidad de expansión hacia zonas fronterizas y corredores de movilidad regional.
RIESGO EPIDEMIOLÓGICO Y FALTA DE TRATAMIENTOS
La OMS también informó sobre la situación epidemiológica en Uganda, país vecino de la República Democrática del Congo, donde por ahora el escenario permanece controlado. Según detalló Tedros Adhanom Ghebreyesus, la situación es “estable, con dos casos confirmados y un deceso notificado”. No obstante, las autoridades internacionales siguen monitoreando de manera permanente el movimiento de personas entre ambos países, debido al riesgo de transmisión transfronteriza en una región caracterizada por intensos desplazamientos poblacionales y limitaciones estructurales en los sistemas sanitarios.
El ébola es una enfermedad viral grave que provoca fiebre hemorrágica y posee una elevada tasa de mortalidad, aunque los especialistas remarcan que su capacidad de contagio es menor que la observada en enfermedades como el covid-19 o el sarampión. En las últimas cinco décadas, distintos brotes registrados en África ocasionaron más de 15.000 muertes, convirtiendo al virus en una de las amenazas epidemiológicas más severas del continente. Las autoridades sanitarias internacionales consideran que la detección rápida de casos y el aislamiento inmediato continúan siendo herramientas decisivas para frenar su expansión.
Uno de los factores que más preocupa a la comunidad científica es la ausencia de una vacuna aprobada y de tratamientos autorizados contra la cepa Bundibugyo del virus, responsable del actual brote en la República Democrática del Congo. Ante esa limitación, los esfuerzos se concentran en la aplicación de medidas barrera, controles epidemiológicos y mecanismos de vigilancia intensiva para cortar las cadenas de transmisión. Los especialistas insisten en que la rapidez de respuesta y la coordinación internacional serán determinantes para evitar un agravamiento de la crisis sanitaria en la región central de África.
