El diputado provincial y candidato a la reelección por Vamos Corrientes, Mario Branz, dialogó con el “Cuarto Poder” que emite Info D Radio 106.3 con la conducción de Ruben Duarte donde repasó su actividad legislativa, su experiencia en el Poder Ejecutivo y el rol que cumple recorriendo la provincia junto a los principales referentes del frente oficial.

Branz destacó la importancia de conocer el territorio y recoger inquietudes directamente de la ciudadanía como base para legislar con sentido práctico. Además, defendió la madurez política alcanzada en la provincia, que permite gestionar demandas con celeridad mediante el diálogo con ministros y funcionarios.

El legislador hizo hincapié en la delicada situación económica que atraviesa el país, señalando que, si bien hay indicadores que mejoraron, persiste una fuerte preocupación por el cierre de agencias estatales como INTA o Vialidad, lo cual implica la pérdida de personal altamente capacitado.

Asimismo, defendió el rol del Estado como inversor y formador, y expuso cómo la capacitación técnica en la obra pública permitió lograr eficiencia y reducción de costos en la provincia.

—Hola, Mario, buen día. ¿Cómo estás?
—Buenos días, Rubén, ¿cómo estás? Buen día a toda tu audiencia también.

—Bueno, este… por suerte tenemos un lindo día. Hasta mañana bien temprano, un frío importante, pero ahora ya la temperatura está subiendo, estamos en los 12 grados. Mario, me imagino que cansado, ¿no? Porque estuviste participando de la gira acompañando a los principales candidatos, porque vos también vas como candidato a la reelección en diputados.

—Sí, sí, Rubén, efectivamente. Venimos acompañando a Juan Pablo Valdés, al gobernador también, por supuesto, en esta gira que para nosotros es bastante normal durante el año: mechar un poco lo que es la actividad legislativa con lo que es también la actividad del acompañamiento al gobierno de la provincia. Porque es importante que los legisladores también… a veces coincidimos en algunos actos de entrega, de inauguraciones, y otras veces, bueno, por supuesto con agenda propia. Pero algo que en lo personal he intentado que caracterice la gestión de estos tres años y medio que van como diputado es recorrer la provincia. Por supuesto, uno recorre la provincia desde el punto de vista de tener un partido, de juntarse con su gente, pero eso automáticamente deriva en visitar al intendente, de visitar al hospital, de visitar a distintos lugares, organismos, asociaciones, y uno se va nutriendo de mucha información. Y, bueno, a veces, a través de esa información uno legisla para determinada manera, o también trae algunas inquietudes, necesidades que puedan tener las distintas localidades del interior, y siempre es bien recepcionado por los ministros, por el señor gobernador, ¿no?

—Vos sabés, Mario, que yo siempre pienso, y lo digo además públicamente, que creo que para ser un buen legislador —no es una regla, es un pensamiento mío— es necesario haber pasado por la gestión en el Ejecutivo. Y vos tuviste esa experiencia. Ahora vas por el cuarto año como diputado y vas por cuatro años más. ¿Es cierto? ¿Sirve haber estado en el Ejecutivo?

—Mirá, coincido, coincido plenamente. Por supuesto, te puedo hablar solamente de la experiencia personal. Yo vengo de la actividad privada. Vengo de la actividad privada y vengo de la actividad privada que siempre tuvo relación con asociaciones, con cámaras. Entonces, la relación con ese conjunto de personas que a veces pelea por algo específico —en mi caso era a nivel inmobiliario— que teníamos la cámara inmobiliaria, después estamos en el colegio… bueno, pasamos por distintos lugares, a veces como comisión directiva, a veces acompañando una comisión directiva. Y, bien vos decías, también me tocó participar dos años y medio del Ministerio de Obras Públicas. Y por supuesto que eso nutre mucho más a un legislador porque entiende también los procesos. A veces uno desde afuera considera que todo es pedir y que se resuelva, y a veces tiene procedimientos, tiene que ver con los recursos, tiene que ver con los presupuestos, tiene que ver con las prioridades. Y eso… uno aprende a generar esos procesos y entenderlos. También entiende que a veces uno puede presentar los proyectos —en este caso hablamos de proyectos de resolución, cuando un legislador, cualquiera sea, diputado o senador, pide algún tipo de solución o requerimiento en cualquier aspecto de lo que tenga que ver con la provincia—, pero, como vos decís, pasar por el poder ejecutivo te da un conocimiento de las herramientas, te da un conocimiento de los procedimientos, de los procesos, y bueno, y aceita muchas veces las relaciones. Porque a veces uno puede presentar el proyecto, pero a su vez no solamente dejarlo en letra fría, en lo que llega un proyecto y tiene los canales formales, sino también, aparte de los canales formales, cuando uno presenta estos requerimientos, también levantar un teléfono, hablar con un ministro. Independientemente, creo que nosotros en Corrientes —y Dios quiera que se mantenga esto— hemos llegado a una madurez política. Entonces, uno puede levantar el teléfono y también plantear las inquietudes o los problemas que puedan surgir. Te vuelvo a decir, como lo he hecho siempre a un ministro, a un gobernador, lo hemos hecho también cuando estábamos fuera del equipo de gobierno. También lo hemos hecho cuando había otros gobiernos. Nosotros no estábamos en el poder o en el gobierno. Levantábamos el teléfono y lo planteábamos. A veces teníamos soluciones, a veces no, pero creo que eso es importante para legislar, y que lo que uno legisla llegue a soluciones. Porque si no, te vuelvo a decir, queda en letra fría y no se llega a los objetivos.

“A los jóvenes hay que guiarlos, capacitarlos y darles oportunidades”

—Mario, estás visitando muchísimas localidades semanalmente. ¿Qué es lo que pide la gente? ¿Qué necesita la gente? ¿Qué les pide a ustedes?
—A ver, estamos atrás… mirá, lo que es transversal a todos es la situación económica. Tenemos una situación económica muy compleja. Yo no intento… siempre intento ser muy prudente, con mucha madurez, pero para no pegarle a ningún gobierno. Estamos en época electoral, pero lejos de que sea una crítica, sino que es solamente una descripción de una situación. Hoy se refleja mucho un problema económico que es transversal. Por supuesto que después pueden aparecer problemas de salud, problemas en el hospital, pueden aparecer problemas a solucionar. Y lo que sí es importante es que cuando uno traslada, o cuando uno levanta un teléfono, las soluciones llegan. Eso es lo importante. Pero lo que es muy transversal en esta época es un problema económico que nos preocupa. La inflación bajó, efectivamente, pero creo que hay un enamoramiento de los resultados durante el proceso, pero no se está viendo con claridad los objetivos o los resultados, ¿no? Nos machacan con que bajó la inflación, pero la gente está complicada. Nos machacan con que bajó la inflación, pero estamos cerrando fuentes de trabajo. Yo estoy muy preocupado —creo que todos lo estamos— cuando hablamos de que cierran agencias del INTA, cuando hablamos de que cierran filiales de Vialidad. Esa gente se está por quedar sin trabajo. Está bien, uno puede entender que pueden existir organismos sobredimensionados y está bien reducirlos cuando las personas no cumplen una función. Pero también tenemos que tener muchísimo cuidado. Perdón que me vaya por otro tema, pero tiene que ver con lo que me preguntabas, porque también es la preocupación. La gente que hoy está en el Estado nacional tiene una preocupación enorme de no perder su fuente de trabajo en un momento tan crítico como en el que estamos. Producto de años de desaciertos, producto de muchas cosas. No es culpar a este gobierno por todos los problemas, pero sí a veces uno nota esa preocupación en el aire. Y perdón, me fui del tema, pero lo quería comentar. Uno que pasó —bien vos decías— por el poder ejecutivo, yo trabajé mucho con Vialidad, con la gente de DPEC. Mi padre fue funcionario de carrera dentro de DPEC.

Esas empresas invierten, no es gasto, invierten en formación de su personal durante muchísimos años. Entonces, cuando uno desarma esas estructuras —como ser el INTA, como ser Vialidad, como ser el CONICET— en pos de la reducción económica o de resultados económicos, uno también pierde todo un personal en extremo capacitado. Te doy un ejemplo. Cuando ingresé al Ministerio de Obras Públicas, en el año —no recuerdo, 2019 o 2020—, estaba un plan de bacheo, pero empieza a ver lo que fue la Vialidad Urbana, que es lo que todos vemos que hoy se está generando. La primera planta de asfalto fue por avenida Maipú. Empieza a ver ese programa, pero que tomaron —con respeto lo digo, porque se dice así— a los viejos vialeros, que le enseñen a todo un equipo de gente muy joven: ingenieros, obreros, un equipo muy joven que hoy, cinco años después, son equipos extremadamente especializados.

Y hoy en la provincia, como tuvo semejante resultado producto de la experiencia, de la capacidad operativa, de la capacidad ejecutiva, como hubo esos equipos tan formados, hoy tenemos en puntos de la provincia —si no me equivoco son siete, pero seis seguro— donde, bueno, hoy están haciendo obra en Santo Tomé, están haciendo obra en Mercedes, están haciendo obras viales que tienen que ver con la mano de obra pública especializada, y a un costo un 40 o un 50% menor que si eso se hiciera por manos privadas, ¿no? Entonces, fíjate vos la importancia —y me voy un poco de la pregunta—, lo que vos me consultabas de qué es lo que te pide la gente: cuando las políticas, cuando el Estado es eficiente, cuando el Estado no se sobredimensiona, cuando se respeta al Estado como tal y cuando el Estado también exige a su personal que se capacite, que produzca y que sea eficiente. Así que, bueno, un poco el problema te lo detallaba, pero también un poco la solución y la importancia de la presencia del Estado, ¿no?

—Te quiero pedir un favor, Mario: que pongas el foco en la juventud. Vos sabés que yo tengo un equipo de trabajo de casi 20 personas. Entre ellos hay jóvenes y otros de mi edad, y más también. Además, me ocupo mucho —con mucha paciencia— de enseñarles a los jóvenes lo que uno ha aprendido después de haber estudiado y de haber trabajado tantos años. Y observo algo: las personas mayores tienen pasión por el trabajo y los jóvenes no tanto. Y te voy a dar un ejemplo. Ayer a la tarde salimos con Inés a comprar artículos electrodomésticos para la casa. Visitamos dos comercios de importantes marcas de cadenas en pleno centro de Corrientes y observamos que había mucha gente mayor —más de 40 y hasta 50 años— vendiendo. Entonces, como buen periodista, curioseando, preguntábamos qué había pasado con los chicos y chicas que estaban antes. ¿Y sabés cuál fue la respuesta? “No rendían, no generaban ventas”. Entonces, el gerente, el responsable, tuvo que recurrir a la gente con más años, con más experiencia, que sabe vender. Y la verdad que eso me hizo sentir muy mal. No sé si vos observás eso también en el día a día en Corrientes. Es un mal general, creo que no es potestad nuestra.
—Mirá, nosotros… te cuento un poquito lo que nosotros hacemos. Coincido, coincido, por supuesto. Estás contando una experiencia que te pasó, con lo cual tiene total veracidad. Pero nosotros, mirá lo que hacemos desde el partido —y permitime hablar un poquito del partido, ¿no?— y lo que nosotros hacemos con los jóvenes. Hoy tenemos una juventud importante, que cada vez es un poco más numerosa. Y vos sabés que hace un tiempo atrás —hará cosa de cuatro años— empezamos con talleres de oficios. Talleres de oficios porque, cuando recorremos —ahora, nosotros siempre estamos en el barrio, pero en un momento de campaña uno empieza unas caminatas un poquito más numerosas— y uno en eso, empíricamente, va haciendo un relevamiento. Porque se llena de solicitudes, de inquietudes de la gente. Y uno de los puntos es lo que vos bien decías: detectamos eso, que el joven por ahí estaba un poquito a la deriva o desconcertado.
Entonces, empezamos a generar talleres de distintas índoles. Algunos tuvieron mayor resultado, y otros tuvieron un excelente resultado. Al punto tal que empezamos a hacer convenios desde el partido —tengo que agradecer a la gente de UTHGRA, que es de gastronómicos y hoteleros—, empezamos a hacer convenios para que los chicos se capaciten, aprendan. Bueno, de esos talleres que fueron —no me quiero equivocar, pero fueron más o menos de seis a ocho—, eran talleres que duraban dos o tres meses cada uno. Y la verdad que tuvo un excelente resultado, porque muchos de esos —no iba apuntado solo a los jóvenes, había gente más grande también que se quería sumar—, pero cuando va el joven, le das la oportunidad, lo indicás, lo contenés… Nosotros estamos preparando muchísimo a nuestros jóvenes dentro del partido Nuevo en general. Porque, a ver, lo que hoy hablo no tiene que ver solo con los que militan con nosotros, pero el día de mañana serán personas que trabajen en lo privado. Por eso estos talleres que han tenido muchísimo éxito. Y tenemos, en porcentaje, mucha gente que terminó trabajando en base al taller, en algún oficio que haya tomado dentro del partido. Y el que no, también lo preparamos para la función pública. Creo que hoy los chicos están con demasiado acceso a demasiada información dispersa, ¿sí? No están focalizados, no están… esto no es una crítica, simplemente es una descripción.

—Es un dato de la realidad.
—Es un dato. Entonces, están tan dispersos —me pasa con mi hijo, por supuesto, que no escapa a esta realidad—, que tal vez saben poco de muchas cosas, pero muy poco de algo en particular. Entonces, bueno, ese es un poco el trabajo que venimos haciendo. Y los partidos políticos, ahí también tenemos mucho que ver, en el trabajo durante el año. Por supuesto que desde el Estado también se los apuntala, se les generan las condiciones para que se puedan especializar o capacitar. No te olvides que, por supuesto, a lo largo y ancho de la provincia existen —no son talleres, no me sale la palabra ahora—, pero son estas escuelas donde tenés para turismo, para enfermería, para docente. O sea, existe un gran caudal de opciones. Pero coincido, coincido en lo que decís: como personas mayores, tenemos que apuntalar a esa juventud que hoy está… que, a ver, cuando vos la ponés y se motiva con algo, tenemos resultados muy buenos con los jóvenes. Pero también tenemos que enseñarles a trabajar nosotros. Y permitime referirme en lo personal: nosotros hemos sido personas que, tal vez, hablando desde la militancia, pero también desde los padres o las madres que estaban en nuestras casas, hemos sido instruidos por los mayores. Hoy, tal vez hoy tal vez la familia como nosotros la entendíamos, tal vez por razones de trabajo, por razones que escapan a Corrientes o a la Argentina —es algo a nivel mundial—, trabaja el padre, trabaja la madre. Entonces hoy los chicos por ahí están más atentos a un teléfono, atentos a una pantalla. Y bueno, creo que tenemos que ponernos un poco… los partidos políticos —perdón, me fui por un tema—, pero se perdió un poco el rol de la familia también, esa mesa del mediodía.

“Se perdió el rol de la familia como espacio de formación y ejemplo”

—Entonces, los ejemplos hoy tal vez tienen más que ver con una persona que está en una pantalla que con el padre o con la madre. Insisto, es transversal a todas las familias. Entonces, bueno, es un poquito volver a ese rol, volver un poquito a la vieja escuela. Nosotros —te decía— nos enseñaban desde los comités. Nosotros… bueno, venía Tato y nosotros mirábamos, aprendíamos, pero aprendíamos con personas reales, desde el ejemplo. Ver a nuestros padres levantarse temprano, volver tarde —y madres, ¿no?, por supuesto—, levantarse temprano, volver tarde, preocuparse… Bueno, hoy tenemos que volver un poquito a esas raíces. Pero también tomo lo que me decís. Tenemos una mirada similar, lejos de ser crítica, simplemente vemos un tema a resolver. Y tomo lo que decís para pensarlo.
—Seguro que sí. Así como criticamos —pero sanamente— a una juventud que por ahí no se despierta, también hay que destacar a aquellos emprendedores que son muy jóvenes y que trabajan todo el tiempo. Eso también pasa en Corrientes, porque están motivados generalmente por organizaciones no gubernamentales o por partidos políticos también, cosa que celebramos y aplaudimos, ¿no?
—Sí, efectivamente. Y también se suma el Estado, porque hay un programa de emprendedores también, donde uno se anota y lo apoyan. A ver, con algún elemento para que ese emprendedor, cuando arranca… Yo soy un emprendedor, digamos. Vengo del emprendedurismo. Y de joven, de muy chico: ya a los 23 años yo tenía mi primer local comercial. Algunos me fueron bien, otros me fueron mal ayudado por mi padre, por supuesto, en ese momento. Pero es muy cierto lo que decís. Hoy hay una cultura en los jóvenes del emprendedurismo, y se nota. Y tienen —bueno, ahí viene la parte buena de las pantallas y las herramientas— una cantidad de herramientas de gestión, de administración —me refiero al aprendizaje, a la capacitación— que en su momento tal vez nosotros no teníamos, porque aprendíamos más con la prueba y el error cuando uno emprendía. Y hoy, bueno, esa es la parte buena de toda esta globalización y toda esta información que hoy existe por medios digitales. Pero están esos jóvenes. Vos vas a los barrios —y esto tiene que ver con lo que te decía en un principio—, cuando los partidos políticos —como en este caso el nuestro, pero no es el único que lo hace, hay muchos partidos que también apuestan a eso—… Es impresionante la cantidad de gente que se anotaba. Digo “se anotaba” porque este año no pudimos producir esos talleres, pero la cantidad de gente que se anota y que todavía nos sigue pidiendo para que volvamos a generar esos talleres, ya con un grado de especialización, por supuesto. Y eso es muy importante, porque sobre todo los jóvenes y las mujeres —eso también lo aclaro—, los jóvenes y las mujeres, muchísimo, cómo se prenden y cómo van motivados. Y la verdad que la mayoría —tenemos la suerte— terminó… no digo trabajando de manera permanente, pero como un segundo ingreso, pudo traducir ese aprendizaje en un oficio, y ese oficio en un rédito económico.

—Mario, te agradezco por tu tiempo, por tus conceptos, y volvemos a charlar un día de estos, ¿te parece?
—Cuando vos dispongas, Rubén. Muchísimas gracias por el espacio de siempre. Muy amable.

—Te mando un abrazo.
—Abrazo. Chau, chau.

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