Racing logró una victoria agónica por 3-2 ante River en un duelo vibrante disputado en el Cilindro, y aseguró su clasificación a los cuartos de final del torneo Clausura. La Academia abrió el marcador muy temprano y cerró el partido con un gol en tiempo adicional, mientras que el Millonario, que había logrado revertir el resultado en el complemento, terminó sufriendo una nueva eliminación en un año marcado por irregularidades.

La intensidad del juego, los cambios tácticos y los goles en momentos críticos definieron un choque que mantuvo en vilo a los hinchas hasta el último segundo.El partido comenzó con un dominio inicial de Racing, que encontró la ventaja a los tres minutos tras una jugada bien elaborada por la banda izquierda.

Un centro preciso de Gabriel Rojas permitió que Santiago Solari ganara en lo alto y conectara un cabezazo potente imposible para Franco Armani. El gol tempranero instaló un clima de euforia en el estadio y condicionó los primeros movimientos de River, que tardó en acomodarse.

River reaccionó con profundidad progresiva, aprovechando espacios y obligando a Facundo Cambeses a intervenir en varias oportunidades. El arquero de Racing respondió con solvencia en dos atajadas clave que evitaron el empate. Del lado local, Tomás Conechny estuvo cerca de estirar la ventaja con un cabezazo desviado y una combinación ofensiva que por poco no terminó en el segundo gol, en un tramo de ida y vuelta que sostuvo la tensión del encuentro.

RIVER LO DIO VUELTA Y CAMBIÓ EL PARTIDO

En el segundo tiempo, la dinámica cambió completamente. River salió más decidido y, con el ingreso de Ian Subiabre y Juan Fernando Quintero a los diez minutos, encontró soluciones inmediatas.

Entre los 16 y los 18 minutos, ambos futbolistas dieron vuelta el marcador con definiciones de alta calidad técnica, aprovechando desajustes defensivos de Racing que no logró recomponerse en ese tramo.

El festejo contenido de Quintero, con pasado reciente en la Academia, marcó uno de los momentos más emotivos del partido.Con la ventaja, River mostró su mejor versión. Controló la pelota, manejó los tiempos y desarticuló los intentos de Racing por reorganizarse.

El equipo de Marcelo Gallardo parecía encaminado a un triunfo sólido, apoyado en la movilidad de sus mediocampistas y la precisión de sus atacantes. Sin embargo, los locales volvieron a encontrar su momento gracias a una cuota de fortuna y a una jugada por izquierda que terminó modificando la historia.

Racing alcanzó el empate a los 28 minutos, cuando Adrián Fernández ingresó al área y sacó un remate que se desvió en Lucas Martínez Quarta, descolocando completamente a Armani.

Aunque la jugada estaba controlada, el desvío inesperado infló la red y reavivó el entusiasmo de los hinchas locales, que empezaron a presionar con más ímpetu desde las tribunas.

MARTIRENA, HÉROE DEL DESENLACE

El tramo final del partido fue una sucesión de ataques, rebotes y situaciones en ambas áreas, con un Racing lanzado al frente y un River que intentaba resistir para conservar la clasificación. Armani sostuvo al Millonario con dos intervenciones decisivas en los minutos finales, pero la presión constante del local inclinó la cancha y generó la última acción que definiría el resultado.

A los tres minutos del tiempo adicional, una serie de rebotes dentro del área de River dejó la pelota viva sobre la línea. Gastón Martirena apareció en el momento justo y alcanzó a empujarla para decretar el 3-2 definitivo.

La explosión en el Cilindro reflejó el desahogo de Racing, que tras la eliminación en la Copa Libertadores necesitaba un triunfo de este calibre para sostener sus aspiraciones en el torneo local.

Para River, la derrota representó otra frustración en un año marcado por altibajos, eliminaciones prematuras y la pérdida del cupo a la Copa Libertadores. Aunque Marcelo Gallardo mantiene respaldo para continuar en 2026, el club afrontará un proceso de renovación profunda para intentar reconstruir un proyecto competitivo de cara a una temporada que, al menos por ahora, lo encontrará en la Copa Sudamericana.