En un contexto marcado por la aceleración de la inflación durante el último tramo de 2025, diversos pronósticos privados advierten que el proceso de reducción de la pobreza registrado en los primeros meses del año comenzó a desacelerarse hacia el cierre del período.
Si bien los datos oficiales correspondientes al segundo semestre serán difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos a fines de marzo, las estimaciones preliminares ya anticipan un escenario de mayor presión sobre los ingresos reales de los hogares, especialmente por el encarecimiento de los alimentos.
Según cifras oficiales, la pobreza alcanzó al 31,6% de la población argentina en el primer semestre de 2025, mientras que la indigencia se ubicó en el 6,9%, lo que representó una mejora respecto de los registros previos de 38,1% y 11,4%, respectivamente.
En ese marco, el Ministerio de Capital Humano sostuvo que la tendencia descendente se habría profundizado durante el tercer trimestre, al proyectar que el indicador habría bajado al 27,5%.
Desde esa cartera se afirmó que esta evolución “ratifica la firme tendencia a la baja de la incidencia de la pobreza”.No obstante, el comportamiento de los precios durante el cuarto trimestre alteró esa dinámica.
La aceleración inflacionaria, particularmente en las canastas alimentarias y con fuerte incidencia del precio de la carne, impactó de manera directa en el costo de vida.
En diciembre, la inflación mensual fue del 2,8%, mientras que la Canasta Básica Alimentaria y la Canasta Básica Total aumentaron un 4,1%, acumulando tres meses consecutivos con subas superiores al Índice de Precios al Consumidor promedio.
Este desfasaje provocó que los umbrales estadísticos que determinan las líneas de pobreza e indigencia crecieran a un ritmo más acelerado que los ingresos, empujando a más personas por debajo de esos límites.
Al analizar este fenómeno, el economista Gonzalo Carrera explicó que “el tercer trimestre en términos de canastas no fue malo, es decir, estuvo debajo de la inflación”, pero aclaró que “en el cuarto trimestre cambió esa dinámica fundamentalmente por la aceleración de de la carne”, lo que llevó a que la canasta básica total del Gran Buenos Aires creciera en promedio 3,6%, frente a una inflación del 2,6%.
INGRESOS, TRANSFERENCIAS SOCIALES Y PERSPECTIVAS
En relación con los ingresos laborales, Carrera señaló que durante el tercer trimestre los salarios formales lograron equiparar la evolución de las canastas, mientras que los trabajadores informales y los no asalariados registraron pérdidas reales.
“Inclusive, cuando en términos reales las canastas en el tercer trimestre estuvieron por debajo de la inflación, entonces frente al IPC es peor”, afirmó, y agregó que la mejora en la captación de ingresos que había contribuido a la baja de la pobreza se habría frenado hacia la segunda mitad de 2025, situación que será confirmada con la próxima publicación de la Encuesta Permanente de Hogares.
Las estimaciones privadas reflejan este cambio de tendencia. De acuerdo con Equilibra, la pobreza se habría ubicado en torno al 31% durante el segundo semestre. En tanto, el Nowcast de Pobreza elaborado por la Universidad Torcuato Di Tella estimó una tasa del 28,7% para el tercer trimestre de 2025 y un aumento al 32,5% en el cuarto trimestre.
No obstante, el promedio del semestre julio-diciembre se ubicaría en torno al 30,6%, con un intervalo de confianza del 95%, lo que implicaría una desaceleración de la baja, aunque de menor magnitud que en el semestre anterior.
En los hogares con niñas, niños y adolescentes, las transferencias sociales continuaron desempeñando un rol relevante. La Asignación Universal por Hijo y la Tarjeta Alimentar registraron un incremento real del 14% entre 2023 y 2025, según la Fundación Mediterránea, lo que permitió amortiguar el impacto de la inflación sobre este segmento.
Sin embargo, hacia fines de 2025 ese crecimiento se estancó debido a la desaceleración de los aumentos de la AUH y al congelamiento de la ayuda alimentaria desde junio de 2024.
La cobertura de ambas prestaciones pasó de representar el 55% de la Canasta Básica Alimentaria en diciembre de 2023 al 100% en diciembre de 2024, para luego retroceder al 92% en 2025.
En ese contexto, la pobreza entre niños, niñas y adolescentes de 0 a 14 años se redujo 4,1 puntos porcentuales entre el segundo semestre de 2023 y el primero de 2025, mientras que la indigencia descendió 8,9 puntos, tras haber alcanzado niveles críticos en el primer semestre de 2024 por el impacto inflacionario de la devaluación inicial del gobierno de Javier Milei.
