La presidenta de Claudia Sheinbaum sufrió el miércoles 11 de marzo su primera gran derrota legislativa luego de que la Cámara de Diputados rechazara una reforma electoral impulsada por su administración. La iniciativa, presentada apenas una semana antes de su votación, no consiguió el respaldo necesario en el Congreso mexicano y tampoco logró el apoyo pleno de los partidos que integran la coalición oficialista.

El proyecto buscaba introducir cambios sustanciales en el sistema político, entre ellos una reducción del financiamiento público destinado a los partidos políticos y modificaciones en el acceso a medios de comunicación para la propaganda electoral. La propuesta fue elaborada sin convocar a las fuerzas de oposición, lo que generó críticas desde distintos sectores del arco parlamentario. Además, sus impulsores planteaban eliminar el sistema de listas proporcionales mediante el cual parte de los legisladores obtiene escaños en función del desempeño general de sus partidos en determinadas circunscripciones.

Por tratarse de una reforma constitucional, el texto requería una mayoría calificada equivalente a dos tercios de los votos en la Cámara baja. En la sesión participaron 494 diputados, por lo que el proyecto necesitaba 330 votos favorables para ser aprobado. Finalmente obtuvo 259 votos a favor, 234 en contra y una abstención, un resultado insuficiente que determinó su rechazo formal en el recinto parlamentario.

DEBATE POLÍTICO Y CRÍTICAS A LA PROPUESTA

Tras conocerse el resultado de la votación, la presidenta de la Cámara de Diputados, Kenia López Rabadán, comunicó oficialmente la decisión del cuerpo legislativo. “En virtud de no alcanzarse la mayoría calificada (…) se desecha el proyecto de decreto enviado por la presidencia de la República”, declaró durante la sesión, dando por concluido el trámite parlamentario de la iniciativa presentada por el Ejecutivo.

Uno de los cuestionamientos más significativos provino de aliados del propio oficialismo. El jefe de la bancada del Partido del Trabajo, Reginaldo Sandoval, argumentó que la reforma podría alterar el equilibrio del sistema político. “La propuesta de reforma que se presenta sí puede conducir a la ruta de un partido hegemónico de Estado”, afirmó al justificar el voto en contra de su bloque, evidenciando las diferencias internas dentro de la coalición gobernante.

Desde la oposición, los cuestionamientos también fueron contundentes. El coordinador parlamentario del Partido Acción Nacional, José Elías Lixa, sostuvo que el fracaso de la reforma respondía a la falta de diálogo político durante su elaboración. “Hoy no habrá reforma porque se decidió ignorar todas las propuestas que no venían del gobierno (…) No convencieron y esta vez tampoco vencieron”, expresó durante el debate, reforzando la crítica opositora al proceso legislativo que dio origen al proyecto.

ESCENARIOS TRAS EL RECHAZO PARLAMENTARIO

La propuesta oficial buscaba reducir en un 25 por ciento el financiamiento público de los partidos políticos y disminuir el tiempo que estas organizaciones utilizan en medios de comunicación para propaganda electoral pagada con recursos estatales. Además, planteaba eliminar el sistema de representación proporcional mediante el cual actualmente se asignan 200 de los 500 escaños en la Cámara de Diputados y 32 de los 128 puestos en el Senado mexicano.

Antes de la votación, especialistas y actores políticos ya habían advertido sobre posibles efectos del proyecto en el sistema partidario. Diversos analistas señalaron que la reducción del financiamiento podría afectar especialmente a las fuerzas políticas más pequeñas, mientras que algunos legisladores oficialistas y opositores coincidieron en que la iniciativa podría reforzar la posición dominante del partido gobernante en el escenario electoral nacional.

Tras el rechazo legislativo, el líder de los diputados del Movimiento Regeneración Nacional, Ricardo Monreal, anticipó que su partido continuará impulsando cambios en el sistema electoral. Durante la sesión parlamentaria expresó “respeto” hacia los aliados que votaron en contra y sostuvo que la propuesta seguirá siendo difundida a nivel nacional. “Les anunciamos (…) que una vez que se rechace, comenzaremos a construir el Plan B”, afirmó entre aplausos de su bancada, aludiendo a una posible estrategia alternativa para impulsar modificaciones legales.