El doctor Edgardo Frutos, titular del Juzgado de Familia Nº 5 de Corrientes, dialogó con María Elba Mohando por Info D Radio 106.3 sobre los procesos de adopción y los desafíos que atraviesan tanto las familias como los niños en situación de adoptabilidad.
El magistrado explicó que actualmente en Corrientes existen 60 niños en condiciones de ser adoptados, aunque la mayoría supera los cinco años, mientras que el 80% de los postulantes busca bebés o niños pequeños. “Es un mito que hay muchos niños esperando y no se da con familias; en realidad, la mayoría son chicos más grandes o con alguna discapacidad, y allí aparecen las resistencias”, señaló.
Frutos indicó que los requisitos para inscribirse no son complejos: ser mayor de 25 años, residir en el país al menos cinco años, no tener antecedentes penales y demostrar condiciones psicosociales adecuadas. “No es necesario tener una vivienda propia ni un sueldo alto. Lo fundamental es la capacidad de recibir a un niño, con amor y responsabilidad, sin exponerlo a nuevas vulnerabilidades”, subrayó.
El juez hizo hincapié en la importancia de la compatibilidad adoptiva, es decir, la construcción de lazos afectivos reales entre el niño y la familia. “No se trata de un trámite automático, sino de generar vínculos. Cuando los adoptantes se despojan de prejuicios y se animan a recibir a un adolescente o a un niño con discapacidad, los resultados son muy positivos”, aseguró.
En este sentido, recordó que en Corrientes hay actualmente convocatorias públicas abiertas para niños como “Star”, de 9 años, con espectro autista, y “Facundo”, de 12, con retraso mental leve. “Lamentablemente, son pocos los postulantes locales que se presentan, y muchas veces los interesados provienen de otras provincias. Por eso es vital concientizar y sensibilizar a la comunidad”, expresó.
Frutos destacó también el rol de las ONG y de las redes sociales en la difusión y el acompañamiento a futuros padres adoptivos. “La adopción es posible, viable y realizable, pero requiere preparación y compromiso. Los niños que esperan no son personajes de novelas, son chicos con historias difíciles que necesitan contención y amor”, concluyó.
