El huracán Melissa, fenómeno meteorológico de gran intensidad en el Caribe, fue atravesado por el 53º Escuadrón de Reconocimiento Meteorológico de la Reserva de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, conocidos como los “Cazadores de Huracanes”. La misión consistió en ingresar en el ojo de la tormenta para recopilar datos y capturar imágenes que muestran la estructura y magnitud del fenómeno.

El Centro Nacional de Huracanes informó que el ojo de Melissa tiene 18 kilómetros de extensión, con un núcleo rodeado por un anillo de nubes densas que giran a gran velocidad, según fotografías difundidas en redes sociales.

Durante la operación, los equipos enfrentaron condiciones extremas. En un vuelo realizado el martes 28 de octubre, el escuadrón registró “fuerzas más fuertes de lo normal”, lo que obligó a regresar a su base en Curazao para una inspección de seguridad, de acuerdo con ABC News. El lunes, otro vuelo debió “abandonar la tormenta antes de tiempo” por turbulencias severas. A pesar de estas dificultades, el escuadrón realizó varias incursiones exitosas en el ojo del huracán, obteniendo datos para el Centro Nacional de Huracanes y registrando imágenes de la estructura interna de Melissa.

Según la Organización Meteorológica Mundial, el huracán Melissa impactó Jamaica como un evento de categoría 5, el nivel más alto en la escala Saffir-Simpson. El huracán tocó tierra en la localidad de Black River, Saint Elizabeth, con vientos sostenidos de 185 millas por hora (aproximadamente 298 kilómetros por hora). El primer ministro Andrew Holness declaró la isla “zona catastrófica” y reportó que “las imágenes de destrucción están por todas partes”.

BALANCE DE VÍCTIMAS Y DAÑOS

Hasta la fecha, el huracán Melissa dejó un saldo de al menos 32 personas fallecidas: 23 en Haití, cuatro en Jamaica, cuatro en Panamá y una en República Dominicana. En Haití, la mayor cantidad de víctimas se registró por la crecida del río La Digue en Petit-Goâve, que causó la muerte de 20 personas, incluidos diez niños.

Melissa continuó su trayectoria hacia Cuba, donde ingresó con categoría 3. Hasta el momento, no se han reportado víctimas mortales en la isla, aunque se registraron daños materiales significativos en varias zonas afectadas por la tormenta. Las autoridades locales aplicaron medidas de contingencia para la población y la infraestructura, incluyendo evacuaciones preventivas en áreas costeras.

El paso de Melissa generó impactos económicos y sociales en los países afectados, debido a la destrucción de infraestructura y viviendas, así como a la interrupción de servicios básicos. Las autoridades locales y organismos internacionales evaluaron daños y coordinaron acciones de asistencia humanitaria y recuperación de las zonas afectadas.

CAMBIO CLIMÁTICO Y FRECUENCIA DE HURACANES

Estudios recientes indican que el cambio climático inducido por el ser humano incrementa la probabilidad de huracanes como Melissa y aumenta su intensidad. Investigadores del Imperial College de Londres señalan que el calentamiento global ha hecho que un huracán de esta magnitud sea hasta cuatro veces más probable y ha elevado su intensidad en un 7 por ciento. Sin cambio climático, un evento similar impactaría Jamaica aproximadamente una vez cada 8.000 años; actualmente, la frecuencia estimada es de una vez cada 1.700 años.

El climatólogo Ralf Toumi declaró que “el cambio climático causado por el ser humano ha hecho que Melissa sea claramente más fuerte y destructiva”. Su colega Emily Theokritoff señaló que “los pequeños estados insulares en desarrollo tienen muy poca responsabilidad en la crisis climática, pero sufren algunas de sus peores consecuencias”.