Un total de 94 personas, entre pasajeros y tripulantes del crucero MV Hondius, comenzaron este domingo su regreso a sus países de origen desde la isla española de Tenerife, luego de que se detectara un brote de hantavirus a bordo de la embarcación. El operativo de repatriación, que involucra a cerca de 150 personas afectadas por las restricciones sanitarias, continuará durante la jornada del lunes y forma parte de un amplio dispositivo coordinado por las autoridades españolas para garantizar el traslado seguro de los ocupantes del buque. La situación generó una rápida respuesta sanitaria y logística en el puerto industrial de Granadilla de Abona, donde permaneció atracado el crucero mientras se realizaban los controles epidemiológicos correspondientes.

La ministra de Salud de España, Mónica García, destacó el desarrollo del operativo y afirmó que “el dispositivo ha resultado con total normalidad, con total seguridad”, al concluir las primeras tareas de evacuación en el puerto tinerfeño. Las autoridades desplegaron un importante esquema preventivo que incluyó controles médicos, aislamiento de pasajeros y protocolos especiales para el personal interviniente. Las imágenes difundidas desde el lugar mostraron a agentes de la Guardia Civil utilizando trajes protectores durante la recepción y asistencia a los ocupantes del crucero, en un contexto de máxima vigilancia sanitaria ante el riesgo de propagación del virus.

El hantavirus es una enfermedad infecciosa transmitida generalmente por roedores y puede provocar cuadros respiratorios graves en humanos. Aunque las autoridades sanitarias no informaron oficialmente el número de personas contagiadas dentro del crucero, la activación inmediata de protocolos internacionales respondió al potencial riesgo epidemiológico asociado a este tipo de brotes. La situación obligó a coordinar vuelos especiales y cuarentenas preventivas para los pasajeros provenientes de distintos países, mientras continúan las tareas de monitoreo médico y rastreo sanitario sobre quienes tuvieron contacto estrecho dentro de la embarcación.

REPATRIACIÓN INTERNACIONAL Y MEDIDAS PREVENTIVAS

El proceso de repatriación se organizó mediante vuelos especiales desde el aeropuerto de Tenerife Sur y se estructuró según las nacionalidades de los pasajeros y tripulantes, que pertenecían a 23 países diferentes. El operativo comenzó con el traslado de ciudadanos españoles y continuó con vuelos destinados a Francia, Países Bajos, Canadá, Irlanda, Turquía y Reino Unido. Entre los evacuados por las autoridades neerlandesas se encontraban los dos latinoamericanos que viajaban en el barco: un pasajero argentino y un tripulante guatemalteco. El cronograma oficial prevé que los dos últimos vuelos, uno australiano y otro neerlandés, despeguen el próximo martes, completando así la evacuación internacional del crucero.

En paralelo al operativo sanitario español, el primer ministro de Francia, Sébastien Lecornu, informó que uno de los ciudadanos franceses evacuados “presentaba síntomas de la enfermedad”, lo que incrementó la preocupación en torno a la posible evolución del brote. Aunque no se difundieron mayores detalles sobre el estado clínico del afectado, las autoridades europeas mantienen mecanismos de vigilancia epidemiológica sobre las personas repatriadas. La coordinación entre gobiernos nacionales, organismos sanitarios y autoridades aeroportuarias resultó clave para ejecutar un traslado escalonado que minimizara riesgos de contagio durante el retorno de los pasajeros a sus respectivos países.

Las autoridades británicas confirmaron que los ciudadanos evacuados hacia el Reino Unido aterrizaron el sábado en la ciudad de Manchester y que posteriormente debían cumplir una cuarentena preventiva de hasta 72 horas en las cercanías de Liverpool. Estas medidas se enmarcan en los protocolos internacionales aplicados ante enfermedades infecciosas de potencial transmisión. Mientras tanto, el caso del MV Hondius se convirtió en uno de los episodios sanitarios más relevantes registrados recientemente en rutas de cruceros internacionales, debido al alcance multinacional del operativo y a la complejidad logística que implicó coordinar evacuaciones simultáneas bajo estrictas condiciones de bioseguridad.