El gobierno de Estados Unidos anunció la publicación de más de 160 documentos oficiales vinculados a fenómenos aéreos no identificados, en una decisión impulsada por el presidente Donald Trump y formalizada por el Departamento de Defensa. Los archivos fueron incorporados a un apartado especial del sitio web del Pentágono y contienen reportes históricos y recientes sobre supuestos avistamientos de objetos voladores no identificados, un tema que durante décadas despertó interés público, especulación política y debates dentro de los organismos de inteligencia estadounidenses. La difusión de los documentos se produjo este viernes 8 de mayo de 2026 y fue presentada oficialmente como parte de un proceso de desclasificación promovido por la administración federal.

El secretario de Defensa, Pete Hegseth, sostuvo en un comunicado que “estos archivos, que han permanecido ocultos, han alimentado durante mucho tiempo una especulación justificada, y es hora de que el pueblo estadounidense los vea por sí mismo”. La declaración acompañó la publicación de documentos que abarcan distintas décadas y que contienen referencias a “discos voladores”, “aeronaves no identificadas” y “platillos voladores”. Según la información difundida, algunos de los reportes provienen de investigaciones realizadas por la Fuerza Aérea y otras agencias federales durante la segunda mitad del siglo XX, en pleno contexto de la Guerra Fría y del creciente interés gubernamental por los fenómenos aéreos considerados potencialmente sensibles para la seguridad nacional.

Entre los archivos desclasificados figura un documento fechado en diciembre de 1947 que reúne informes sobre “discos voladores”, mientras que otro reporte de inteligencia de la Fuerza Aérea, elaborado en noviembre de 1948 y clasificado entonces como “máximo secreto”, incluye testimonios y observaciones sobre “aeronaves no identificadas” y “platillos voladores”. La publicación de estos materiales reavivó el interés histórico en torno a las investigaciones oficiales realizadas por Estados Unidos sobre fenómenos aéreos no explicados, especialmente aquellas desarrolladas durante las décadas posteriores a la Segunda Guerra Mundial, cuando numerosos reportes de objetos extraños en el cielo fueron interpretados en algunos casos como posibles amenazas tecnológicas o fenómenos de origen desconocido.

INVESTIGACIONES OFICIALES Y POSICIÓN DEL PENTÁGONO

Los documentos difundidos también incluyen reportes recientes. Uno de ellos, correspondiente a 2023, describe declaraciones de tres agentes especiales federales que aseguraron haber observado de manera independiente “órbitas anaranjadas” en el cielo, las cuales emitían “órbitas rojas más pequeñas”. El contenido de estos registros forma parte de la categoría que el gobierno estadounidense denomina actualmente “fenómenos anómalos no identificados”, una terminología adoptada oficialmente para referirse a objetos o eventos aéreos cuya naturaleza no puede determinarse de inmediato mediante los sistemas convencionales de análisis y vigilancia.

La decisión de avanzar con la desclasificación había sido anunciada por Donald Trump en febrero de este año, cuando instruyó a las agencias federales a identificar y publicar expedientes relacionados con ovnis y eventuales referencias extraterrestres. La medida se apoyó en el fuerte interés social y mediático que históricamente rodeó este tipo de fenómenos en Estados Unidos, donde las teorías sobre vida extraterrestre y tecnología desconocida forman parte de una extensa tradición cultural y política. El acceso público a documentos oficiales sobre el tema había sido reclamado durante años tanto por investigadores independientes como por sectores del Congreso y organizaciones civiles dedicadas a la transparencia gubernamental.

Pese al impacto generado por la divulgación de los archivos, el Pentágono reiteró la postura oficial que había expresado en marzo de 2024 mediante un informe en el que afirmó no contar con pruebas de que los “fenómenos anómalos no identificados” correspondieran a tecnología alienígena. De acuerdo con aquella evaluación, numerosos avistamientos investigados terminaron vinculados a globos meteorológicos, satélites, aeronaves espía y otras actividades consideradas normales dentro de los sistemas de vigilancia y defensa. Sin embargo, la publicación de documentos históricos y contemporáneos volvió a instalar el debate público sobre la naturaleza de ciertos fenómenos aéreos y sobre el alcance de la información que durante décadas permaneció bajo clasificación oficial en Estados Unidos.