ACONQUIJA, espacio cultural ubicado en Yerba Buena, Tucumán, participará de la octava edición de la feria de arte contemporáneo ArteCo en la ciudad de Corrientes, con una propuesta que articula producción artística, diseño y artesanía contemporánea. La galería estará presente del 21 al 24 de mayo en el stand 2 del quinto piso del Museo de Arte Contemporáneo de Corrientes, consolidando así su presencia dentro de uno de los encuentros culturales más relevantes del nordeste argentino. Desde su emplazamiento al pie del cerro San Javier, el proyecto impulsa una mirada que busca desdibujar los límites entre disciplinas y generar nuevas formas de producción cultural atravesadas por la identidad territorial y la experimentación estética.
La propuesta institucional de ACONQUIJA pone el foco en el diálogo entre prácticas artísticas contemporáneas y oficios tradicionales, entendiendo el cruce de saberes como una herramienta para pensar las transformaciones culturales del presente. La galería sostiene una línea de trabajo basada en la valorización de la producción local, la circulación de artistas y la integración de diferentes lenguajes creativos, construyendo puentes entre herencias ancestrales y nuevas formas de creación. En ese marco, el espacio destaca la importancia de “el diálogo entre contemporaneidad, identidad y experimentación”, como eje conceptual que atraviesa tanto sus exhibiciones como sus estrategias de gestión cultural.
Además de su actividad expositiva, ACONQUIJA desarrolla articulaciones con empresas e instituciones culturales con el objetivo de fortalecer el capital simbólico y creativo de la región. La galería forma parte de Circular Norte, una red integrada por galerías y proyectos de gestión cultural del norte grande argentino, iniciativa que promueve la circulación de artistas, obras y experiencias curatoriales en distintos territorios del país.


TIERRAS RARAS Y EL UNIVERSO MINERAL
La propuesta curatorial presentada en ArteCo lleva por título “Tierras Raras” y reúne las producciones de Natalia Lipovetzky, Jarumi Nishishinya y Evi Tártari en un recorrido atravesado por materiales minerales, esculturas cerámicas y dibujos que dialogan desde una dimensión simbólica y atemporal. La exhibición propone un “diálogo mineral circular” entre grafito y arcilla, construyendo un ecosistema poblado por especies imaginarias, figuras míticas y formas híbridas que invitan a pensar otras posibilidades de existencia y representación. La curaduría plantea una experiencia visual centrada en la convivencia entre diferentes lenguajes artísticos y en la potencia expresiva de materiales asociados a procesos naturales milenarios.
El texto curatorial profundiza en el origen mineral de las arcillas utilizadas en las obras, vinculando la producción artística con los tiempos geológicos y las transformaciones de la materia. Allí se explica que las arcillas “provienen de la descomposición de rocas ígneas de granito a lo largo de un proceso muy lento que lleva millones de años”, hasta convertirse en partículas capaces de adquirir nuevas formas mediante hidratación, modelado, secado y horneado.
La muestra propone además una convivencia entre universos artísticos diversos que encuentran puntos de contacto en sus poéticas y modos de representación. Según la gacetilla, las obras “presentan un recorrido visual elíptico, desde la mirada fija en las piedras, a la creación de nuevas especies imaginarias”, generando interfaces con “lo ancestral y lo oculto a simple vista”. En esa construcción compartida, las piezas funcionan como “umbrales” donde convergen lo humano, lo animal y lo fantástico, configurando un escenario de tránsito y transformación permanente.
LAS ARTISTAS Y SUS POÉTICAS



Natalia Lipovetzky, nacida en Buenos Aires en 1975, participa de la muestra con una serie de dibujos centrados en la representación de piedras y elementos minerales. Su producción artística establece un vínculo directo entre observación, experiencia cotidiana y entorno natural. Actualmente reside y trabaja en un paraje rural ubicado a cincuenta kilómetros de la capital tucumana, contexto que influye de manera decisiva en sus procesos creativos y en la construcción de una obra atravesada por el paisaje, la contemplación y el estudio de las formas naturales. Sus trabajos se integran a la propuesta general de “Tierras Raras” como parte de un universo visual donde las materialidades funcionan como portales hacia otras dimensiones simbólicas.
Por su parte, la artista chaqueña Jarumi Nishishinya, nacida en 1979, presenta esculturas cerámicas que exploran las relaciones entre intimidad, deseo y corporalidad. Su obra propone “derribar la distancia entre el espacio íntimo y el público”, habilitando escenas donde el espectador se convierte en observador de cuerpos atravesados por la visceralidad, el erotismo y la búsqueda del placer. La artista “juega con los bordes de la indiscreción”, transformando al público en testigo de vínculos humanos y emociones expuestas desde una perspectiva directa y sensible. Sus piezas trabajan sobre la habilitación voluntaria de los cuerpos y las tensiones que emergen en las relaciones humanas contemporáneas.
Evi Tártari, nacida en Tucumán en 1990, completa el conjunto expositivo con esculturas cerámicas que desarticulan las referencias identitarias y territoriales tradicionales. Su obra surge de la combinación y ensamblaje de formas que eliminan fronteras y producen entidades autónomas, cercanas a lo monstruoso y a lo lúdico. Según el texto curatorial, las piezas “desobedecen a las formas”, construyendo criaturas nuevas sin referencias precisas ni pertenencia determinada. La propuesta visual remite al gesto experimental de la infancia, donde el juego permite crear sin condicionamientos ni resultados preestablecidos. Esa búsqueda instala una reflexión sobre los límites de la representación y sobre la capacidad del arte para imaginar nuevos cuerpos y nuevas formas de existencia.
