La evaluación actual de las condiciones climáticas y de los efectos provocados por las últimas precipitaciones muestra una tendencia hacia la estabilidad, según informó a InfoDRadio 106.3 FM e IDStream el coordinador de Defensa Civil de la provincia, Bruno Lovinson. El funcionario señaló que, tras varias semanas de inestabilidad climática, “esta semana vamos a tener una semana tranquila”, con registros que no anticipan lluvias significativas.

Entre los indicadores alentadores, destacó que “el Riachuelo ya ha salido de la emergencia”, lo que representa un alivio para las comunidades que venían siendo afectadas por la crecida. Asimismo, explicó que en la localidad de San Luis del Palmar “no tenemos evacuados”, mientras que las áreas rurales cercanas “están empezando a mejorar despacito”.

Pese a este escenario favorable, Lovinson advirtió que aún persisten zonas con dificultades, especialmente en torno al río Santa Lucía, donde “todavía tiene un registro bastante importante”. Indicó que en la región de San Roque “tenemos algunos evacuados” y que las condiciones podrían mejorar progresivamente si se mantiene el pronóstico sin lluvias para los próximos días.

En cuanto a los daños ocasionados por la tormenta registrada entre el sábado por la noche y el domingo, informó que se produjeron “algunas voladuras de techo en la zona de Empedrado, Empedrado Limpio”, con familias asistidas y relevamientos en marcha para atender la situación.

El funcionario adelantó además que los análisis climáticos a mediano plazo permiten prever un cambio de tendencia. Según explicó, se espera el ingreso a “una fase ya a una Niña débil que indicaría algo de sequías”, lo que exige una vigilancia permanente para determinar su eventual impacto. Agregó que los reportes trimestrales permitirán precisar “qué va a pasar entre enero y febrero”, aunque por el momento no se cuenta con mayores detalles. Lovinson sostuvo que estos pronósticos son esenciales para orientar las decisiones operativas y las medidas preventivas en las zonas de mayor vulnerabilidad.

SECCIÓN URBANIZACIÓN Y GESTIÓN DEL RIESGO

Consultado sobre las recomendaciones que Defensa Civil transmite a los municipios respecto de la expansión urbana en áreas proclives a inundaciones, Lovinson recordó que “siempre se indica que hay zonas que son netamente vulnerables”. Explicó que los estudios topográficos y la información catastral disponibles permiten identificar con claridad los sectores donde no es aconsejable avanzar con nuevos desarrollos urbanos. En este sentido, afirmó que “la planimetría sí lo dice, entonces esa información los municipios lo tienen”, siendo facultad de cada administración local definir si se habilitan o no proyectos inmobiliarios en zonas bajas.

El coordinador remarcó que la ausencia de una planificación rigurosa puede derivar en emergencias recurrentes, como aquellas vinculadas con inundaciones que afectan a diversas comunidades. Señaló que “si no se hace una planificación correcta después terminamos incurriendo en este tipo de emergencias”, subrayando que la información técnica está disponible y que su uso adecuado es clave para reducir riesgos futuros. Además, reiteró que los catastros municipales permiten conocer “cuáles son los sectores por lo menos que son más vulnerables”, por lo que la toma de decisiones debería considerar de manera explícita estos datos.

Lovinson explicó que la articulación entre las autoridades provinciales y los gobiernos locales es determinante para minimizar el impacto de fenómenos climáticos. Indicó que la información generada por los organismos técnicos cumple un rol esencial en el diseño de políticas urbanas y territoriales más seguras. También destacó que la prevención y el ordenamiento territorial son herramientas fundamentales para evitar escenarios de emergencia que podrían mitigarse con medidas anticipadas basadas en evidencia.

SECCIÓN PREPARATIVOS PARA LA TEMPORADA DE INCENDIOS

En relación con la infraestructura destinada a responder a eventuales incendios durante el verano, Lovinson señaló que los equipos pendientes de revisión ya se encuentran operativos. Recordó que “los camiones que estaban guardados primeramente en el regimiento, que estaban esperando la documentación, eran camiones importados”, y que finalmente “fueron todos entregados a las asociaciones de bomberos”.

Precisó que en total “23 vehículos fueron entregados”, además de otras unidades remitidas a la brigada provincial de incendios, lo que constituye un refuerzo significativo para la capacidad de respuesta. Aseguró que “esos vehículos están todos operativos, están trabajando”, con lo cual las tareas de preparación han avanzado sin inconvenientes.

Respecto del uso de medios aéreos para combatir focos ígneos, el funcionario indicó que la provincia recurre a un sistema de contratación por horas, activado de acuerdo con la evolución del riesgo ambiental. Explicó que “los aviones es una herramienta que luego de un proceso de licitación se alquilan horas de prestación de servicio”, ajustando su disponibilidad a los períodos de mayor probabilidad de incendios forestales o rurales. Este esquema permite contar con aeronaves cuando se inicia la temporada de altas temperaturas y baja humedad, lo que incrementa las posibilidades de focos activos.

Lovinson añadió que la provincia ya posee convenios vigentes que permiten activar recursos aéreos en caso de emergencia sin necesidad de trámites administrativos prolongados.

Destacó que “hay aviones disponibles en la provincia”, y que existen acuerdos que facilitan su operación inmediata, requiriéndose únicamente el pago posterior por las horas utilizadas. Además, mencionó que “últimamente venimos trabajando con el convenio con otras provincias, como la provincia de Córdoba”, lo que habilita el préstamo o comodato de aeronaves para intervenir en situaciones críticas. Señaló que estos mecanismos de cooperación interjurisdiccional fortalecen la capacidad de respuesta regional ante eventos de magnitud.

La planificación para la temporada de incendios también contempla la coordinación con asociaciones de bomberos voluntarios y brigadas especializadas, así como el relevamiento constante de las áreas más propensas a registrar focos. Lovinson detalló que esta estructura operativa permite una intervención más rápida y eficiente, especialmente en escenarios donde la simultaneidad de incendios exige una distribución estratégica de los recursos.

El enfoque preventivo se complementa con la evaluación continua de las condiciones meteorológicas, que determinan los niveles de alerta y la eventual activación de medios terrestres y aéreos. El funcionario subrayó que la combinación de pronósticos, monitoreo satelital y reportes locales facilita anticipar las zonas de riesgo y diseñar estrategias de intervención temprana.

Finalmente, Lovinson enfatizó que la colaboración entre organismos provinciales, municipios, bomberos y otras provincias es central para enfrentar la temporada estival, marcada históricamente por eventos de alta peligrosidad. Sostuvo que la disponibilidad de equipamiento adecuado y el fortalecimiento de redes de cooperación constituyen elementos esenciales para reducir daños y proteger a las comunidades expuestas.