La Municipalidad de Corrientes intervino junto a la Fundación Mis Huellas a Casa ante un caso de abuso animal detectado en el barrio Pirayuí, donde fue rescatada una perra que presentaba signos compatibles con haber sido abusada. El procedimiento se llevó a cabo tras la denuncia de una vecina y culminó con el traslado del animal a una veterinaria para recibir atención sanitaria. La actuación incluyó la participación de áreas técnicas municipales y el acompañamiento de una presentación judicial que ya se encuentra en trámite.

El operativo se concretó en una vivienda del mencionado barrio, de donde fue retirada la perra afectada y posteriormente derivada a un centro veterinario para su evaluación clínica. La intervención tuvo como objetivo preservar la integridad física del animal y evitar que continuara expuesto a situaciones de riesgo. De acuerdo con la información oficial, la actuación fue articulada entre dependencias municipales y una organización proteccionista con experiencia en rescate y tránsito de animales.

La subsecretaria de Políticas Ambientales de la Municipalidad de Corrientes, Mercedes Mestres, explicó que la respuesta institucional se activó a partir de una denuncia realizada durante el fin de semana. “Una vecina del barrio Pirayuí denunció el maltrato a una de sus perras, que en realidad fue un abuso por parte de un vecino. En este caso la Municipalidad lo que hizo fue colaborar con esta causa”, señaló la funcionaria, al precisar el origen de la intervención y el alcance del acompañamiento brindado por el municipio.

Mestres detalló que la presentación judicial fue impulsada por la doctora Liliana Gómez, quien se constituyó como querellante en la causa y solicitó el acompañamiento del área municipal de Bienestar Animal junto a la fundación interviniente. En ese marco, la articulación entre la denuncia vecinal, la acción judicial y el respaldo institucional permitió avanzar en el rescate del animal y en la adopción de medidas preventivas.

ACTUACIÓN JUDICIAL Y PROCEDIMIENTO TÉCNICO

El martes se concretó el retiro de los animales del domicilio señalado. Según precisó la subsecretaria, “se retiró a la perrita Alita, que fue la que sufrió el abuso, y también a su hermanita Laika, todo con el consentimiento de la dueña, no porque estuvieran en un mal ambiente, sino para evitar futuras situaciones como las que se habían sucedido”. La medida se adoptó con carácter preventivo y con la conformidad de la propietaria de los animales.

La funcionaria remarcó que el procedimiento se desarrolló con intervención de la Dirección General de Promoción, Derecho y Bienestar Animal municipal y con la participación de profesionales veterinarios. En ese sentido, explicó que “los animales fueron examinados y derivados a lugares de tránsito, sacándolos del lugar para evitar futuras situaciones de maltrato o abuso a raíz del accionar de este vecino que vive en la zona”. La evaluación sanitaria y el traslado a espacios de tránsito forman parte de los protocolos habituales ante situaciones de presunto maltrato.

Por su parte, el director general de Promoción, Derecho y Bienestar Animal, Eduardo Osuna, confirmó que la causa ya se encuentra en sede judicial. “Ahora está actuando la Unidad Fiscal Nº 2”, indicó el funcionario, al tiempo que precisó que la intervención administrativa del municipio se concentró en garantizar la custodia del animal y su atención veterinaria.

Osuna agregó que desde el área municipal “junto con la fundación procedimos a realizar el retiro del animal para tenerlo en custodia y trasladarlo hacia una veterinaria para los chequeos correspondientes”. De este modo, la actuación combinó el resguardo inmediato del animal con la colaboración activa en el marco de la investigación judicial en curso.

PARTICIPACIÓN VECINAL Y CANALES DE DENUNCIA

La subsecretaria Mestres subrayó el rol de la comunidad en la detección temprana de este tipo de situaciones. “Quiero resaltar la importancia de la participación de los vecinos porque todo esto surge cuando ellos se involucran”, sostuvo, al destacar que la denuncia vecinal fue el punto de partida que permitió activar los mecanismos institucionales de protección.

En la misma línea, agregó: “Aprovecho para destacar la tarea que hacen desde el área de Bienestar Animal, que realmente tienen puesta la camiseta y se ocupan de proceder en estos casos”. La funcionaria valoró la articulación entre el compromiso ciudadano y la respuesta técnica de las áreas municipales especializadas, en un contexto en el que las denuncias constituyen una herramienta central para la prevención del maltrato animal.

Finalmente, desde la Dirección General de Promoción, Derecho y Bienestar Animal recordaron que ante cualquier sospecha de maltrato los vecinos pueden denunciar durante las 24 horas a través de la línea gratuita 147, por medio de MuniBot, en la comisaría más cercana o llamando al 911. La disponibilidad de estos canales busca facilitar la intervención rápida ante situaciones de riesgo y fortalecer la protección de los animales en el ámbito urbano.