Los automovilistas correntinos sintieron en el inicio de septiembre una suba moderada en los precios de los combustibles, pero con un cambio de reglas que marca un antes y un después: los valores ya no serán estables ni comunicados de manera oficial, sino que variarán de forma dinámica a lo largo del día, según la demanda y la ubicación de la estación de servicio.

La petrolera YPF, que concentra la mayor parte del mercado, aplicó en la última semana un incremento de 1,4% en la nafta Súper, que pasó de $1.412 a $1.432 por litro. Si bien el porcentaje parece menor, la novedad es que ahora estos ajustes serán constantes y muchas veces imperceptibles, en el marco de un esquema de “microprecios” administrado por un sistema de inteligencia artificial instalado en la central de Buenos Aires.

“Lo que antes era una constante ahora será dinámico. Los precios se ajustarán en distintas horas del día y en cada punto de ventas”, explicaron voceros de la petrolera. En agosto, la nafta Súper de YPF se vendía a $1.412. Esta semana trepó a $1.432, lo que representa un aumento del 1,42% en siete días. En otros productos, los ajustes fueron más leves o quedaron congelados: la Infinia se mantuvo en $1.672 y el Infinia Diesel pasó de $1.673 a $1.677.

En el caso de Shell, la brecha con YPF se amplió, ya que allí la nafta Súper supera los $1.530, casi un 7% más cara que la de la petrolera estatal. Uno de los cambios más significativos es que los aumentos ya no se anunciarán públicamente. El sistema de inteligencia artificial determinará en tiempo real los valores, ajustándolos en función de la demanda, la zona geográfica y el tipo de combustible.

Esto significa que dos conductores que carguen en el mismo día, en la misma estación, pero en horarios distintos, pueden terminar pagando precios diferentes. La estrategia replica un modelo de “precios dinámicos” que ya se aplica en sectores como los pasajes aéreos o los hoteles, y busca maximizar la recaudación.