Alemania celebró este domingo el 36º aniversario de la caída del Muro de Berlín con un acto encabezado por el presidente Frank-Walter Steinmeier, quien instó a la ciudadanía a defender la democracia ante lo que considera las mayores amenazas desde la reunificación alemana en 1990.

En su discurso, el mandatario expresó que “nunca antes desde la reunificación de Alemania la democracia y la libertad habían estado tan amenazadas como ahora”, aludiendo tanto a los desafíos internos como externos que enfrenta el país.

Steinmeier recordó que el 9 de noviembre es una fecha “ambivalente” para Alemania, cargada de acontecimientos históricos que simbolizan tanto la esperanza como la tragedia.

Mencionó la proclamación de la primera república alemana en 1918, la “noche de los cristales rotos” en 1938 y la caída del Muro en 1989. A través de este repaso histórico, el presidente subrayó que los valores democráticos no deben darse por sentados, y que es necesario mantener viva la memoria para fortalecer la convivencia.

El mandatario advirtió sobre el resurgimiento del antisemitismo en Alemania y Europa, señalando que “87 años después del 9 de noviembre de 1938, el antisemitismo se ha recrudecido desde los atentados de Hamás del 7 de octubre de 2023”. En este sentido, advirtió que los discursos de odio y la intolerancia representan una amenaza directa a la libertad y la cohesión social.

“Populistas y extremistas se burlan de nuestras instituciones democráticas, envenenan nuestros debates y hacen negocio con el miedo”, afirmó Steinmeier, quien remarcó la importancia de no subestimar estos fenómenos. Según el mandatario, el actual contexto exige “atreverse a mirar a las amenazas que existen”, para evitar repetir los errores del pasado.

RIESGOS INTERNOS Y EXTERNOS PARA EUROPA

En la segunda parte de su intervención, Steinmeier identificó dos grandes factores que, a su juicio, ponen en peligro a la democracia alemana: la agresión militar rusa y el crecimiento de los movimientos de ultraderecha dentro del país. “Amenazadas por un agresor ruso que ha hecho trizas nuestro orden de paz y ante el que tenemos que protegernos, y amenazadas por fuerzas de ultraderecha que atacan nuestra democracia y ganan apoyos entre la población”, declaró.

El presidente subrayó que “esperar a que pase la tormenta no es una solución” y que el Estado y la sociedad deben actuar de manera decidida. Enfatizó que “nuestra democracia no está condenada a entregarse”, recordando que la historia alemana ha demostrado los riesgos de ceder ante el extremismo.

Al citar al politólogo estadounidense Daniel Ziblatt, Steinmeier reflexionó que “el extremismo no triunfa nunca por sí mismo; si tiene éxito, es porque otros lo permiten”. En ese sentido, reiteró la necesidad de mantener un “cordón sanitario” frente a los partidos de ultraderecha como Alternativa para Alemania (AfD), aunque sin mencionarlo explícitamente.

“Con extremistas no puede haber ninguna cooperación política. Ni en el Gobierno ni en los parlamentos”, sentenció el mandatario, marcando una línea clara frente a los intentos de normalización del discurso radical en la política alemana. La conmemoración, más allá de su carácter histórico, se transformó así en un llamado urgente a la defensa de los valores democráticos frente a los desafíos contemporáneos.