El Parlamento Europeo decidió este miércoles 21 de enero de 2026 remitir el acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur al Tribunal de Justicia de la Unión Europea para que la corte comunitaria determine si el pacto es compatible con los tratados de la UE. La iniciativa fue aprobada por un margen estrecho, con 334 votos a favor, 324 en contra y 11 abstenciones, reflejando las profundas divisiones internas en torno al contenido y a la base legal del tratado. Pese a esta decisión, el acuerdo no queda suspendido de manera automática, ya que puede ser aplicado de forma provisional mientras se desarrolla el análisis judicial.

El eje central de la revisión solicitada se vincula con la validez legal del denominado mecanismo de reequilibrio incluido en el acuerdo. Varios eurodiputados manifestaron su preocupación por el impacto que este instrumento podría tener sobre la autonomía regulatoria de la Unión Europea, al considerar que podría limitar la capacidad del bloque para definir sus propias normas en ámbitos sensibles. A este cuestionamiento se suma el debate sobre la base jurídica utilizada para la aprobación del tratado, que permitiría ratificar los capítulos estrictamente comerciales sin requerir el consentimiento de los parlamentos nacionales de los Estados miembros.

La remisión del acuerdo al Tribunal de Justicia implica una postergación de varios meses en la aplicación formal del tratado, aunque no invalida la posibilidad de que la Comisión Europea avance con su implementación provisional. Según información del propio Tribunal, los procedimientos de este tipo suelen extenderse entre 18 y 24 meses, aunque la corte aclaró que “tiene el control total” del calendario y que “puede, cuando las circunstancias lo requieran, dar prioridad a una solicitud de opinión en la práctica”, lo que deja abierta la puerta a una eventual aceleración del proceso.

Desde el punto de vista institucional, la decisión de la Eurocámara introduce un nuevo capítulo de incertidumbre en un acuerdo que lleva más de dos décadas de negociaciones. Al mismo tiempo, refuerza el rol del Parlamento Europeo como actor clave en el control jurídico y político de los tratados internacionales de la UE, en un contexto marcado por tensiones internas sobre soberanía regulatoria, competencia económica y equilibrio entre integración comercial y protección de los intereses nacionales.

REACCIONES POLÍTICAS Y CONTENIDO DEL ACUERDO

La resolución del Parlamento Europeo fue celebrada por el gobierno francés. El ministro de Exteriores de Francia, Jean-Noel Barrot, consideró que la Eurocámara “se expresó en coherencia con la posición” de su país y defendió la postura adoptada por París frente al tratado. “Francia asume el decir ‘no’ cuando hace falta, y a menudo la historia le da la razón”, afirmó, en una declaración que subraya la histórica reticencia francesa hacia determinados aspectos del acuerdo con el Mercosur.

En contraste, la Comisión Europea expresó su pesar por la decisión adoptada por los eurodiputados. El portavoz del Ejecutivo comunitario, Olof Gill, sostuvo que “según nuestro análisis, las cuestiones planteadas por el Parlamento Europeo en esta moción no están justificadas porque la Comisión Europea ya las ha abordado de manera muy profunda con el Parlamento”. Además, remarcó que no se trata de objeciones novedosas, ya que “estas ya han sido abordadas en tratados comerciales en el pasado, en particular en el acuerdo con Chile”.

El trasfondo del debate se inscribe en la magnitud económica y estratégica del acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur, firmado el 17 de enero en Asunción tras más de 25 años de negociaciones. El tratado prevé la creación de una de las zonas de libre comercio más grandes del mundo y establece la eliminación de aranceles para más del 90 por ciento del comercio bilateral, consolidando un marco de integración económica sin precedentes entre ambos bloques.

Desde la perspectiva comercial, el acuerdo busca favorecer especialmente las exportaciones europeas de automóviles, maquinaria, vinos y licores hacia Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, países fundadores del Mercosur. Al mismo tiempo, el pacto abre nuevas oportunidades para los productos sudamericanos en el mercado europeo, aunque estas ventajas se encuentran actualmente condicionadas por el proceso de revisión jurídica iniciado en el ámbito comunitario.