La psicóloga Paula Ponce advirtió en diálogo con el programa Doble Dosis sobre el creciente impacto de los trastornos emocionales en la maternidad y subrayó la importancia de un abordaje integral que contemple el bienestar psicológico de las madres.
Ponce abordó el estado actual de la salud mental en la maternidad, subrayando su creciente complejidad y la necesidad urgente de su visibilización. “Siete de cada diez madres refieren alguna alteración en su estado psicológico durante este período”, advirtió.
Ponce explicó que estas dificultades no se limitan únicamente al embarazo, sino que se incrementan notablemente durante el puerperio.
De acuerdo con investigaciones citadas por la especialista —entre ellas las realizadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Sociedad Española de Salud Mental en la Maternidad—, los casos de trastornos psicológicos en madres recientes continúan en aumento.
La especialista propuso una mirada integral, que contemple no solo el estado físico del binomio madre-hijo, sino también el bienestar psíquico y emocional de la madre. Según remarcó, este enfoque debe formar parte de toda política sanitaria vinculada a la atención materna.
FACTORES DE RIESGO Y SÍNTOMAS DE ALERTA
La salud mental en la maternidad, explicó Ponce, abarca el bienestar psicológico de la mujer durante el embarazo y el puerperio, etapas que suelen atravesarse con altos niveles de exigencia física y emocional. “Muchos factores pueden alterar este bienestar: lo hormonal, lo biológico, experiencias previas, traumas, el entorno y los recursos disponibles”, detalló.
Entre los principales síntomas de alarma, Ponce enumeró el cansancio persistente, la irritabilidad, el estrés y la angustia. Indicó que, en caso de detectarse estos signos, resulta indispensable ofrecer espacios de escucha y contención profesional.
Si estas señales no se atienden a tiempo, pueden derivar en cuadros más graves como la depresión postparto o el síndrome de “burnout”, caracterizado por un agotamiento extremo, emocional y físico, que afecta la capacidad de cuidado de la madre hacia sí misma y hacia su hijo.
LA IMPORTANCIA DE UNA RED DE APOYO
La especialista remarcó que un punto clave es la necesidad de establecer redes de apoyo reales, activas y empáticas. “El punto más importante es constituir una red de apoyo”, enfatizó Ponce.
Estas redes pueden estar conformadas por familiares, amistades o personas elegidas por la madre para compartir el proceso desde la confianza, remarcó.
En este sentido, la psicóloga indicó que no se trata solo de acompañar físicamente, sino de validar las emociones de la mujer en etapa perinatal. “Es un momento de quiebre, de vulnerabilidad, y la madre necesita sentirse segura con quienes la rodean”, sostuvo.
La especialista también remarcó que acompañar no significa invadir, sino practicar la escucha activa y la comunicación asertiva. Para ello, es clave no emitir juicios y permitir que la madre exprese sus vivencias, incluso si no coinciden con lo que el entorno espera o considera normal.
EL ROL SOCIAL Y LA RESPONSABILIDAD COMPARTIDA
Hacia el final del diálogo, Ponce hizo una apelación directa a la acción comunitaria. “La invitación es a la reflexión, pero sobre todo a la acción: a crear redes de apoyo”, afirmó. Desde su experiencia profesional y personal, destacó la importancia de asumir un rol activo, responsable y cuidadoso en el acompañamiento a las madres.
Aseguró que, aunque no todos cuenten con los mismos recursos, cada persona puede aportar desde su lugar: escuchando, ofreciendo ayuda concreta o simplemente estando disponibles emocionalmente. “Cuidar sin invadir, escuchar sin juzgar” fue una de las premisas que dejó como mensaje final.
Como cierre, compartió una frase que resume su visión profesional y humanitaria: “Una mamá sana crea un niño feliz”. Con esta afirmación, Ponce reafirmó la necesidad de integrar la salud mental materna como parte esencial de la salud pública y de los vínculos humanos.
