El doctor Hermindo González, abogado dela familia Miño, comentó sobre la detención de Juliana Pavón, implicada en el homicidio de Javier Miño ocurrido en el barrio Quinta Ferré el 18 de octubre pasado. La prisión preventiva fue dictada por 60 días debido a su peligrosidad y posibilidad de entorpecer la investigación, mientras la familia de la víctima “vive atemorizada”, sostuvo González.

La Policía detuvo a Juliana Pavón, una de los acusados por la muerte a balazos de Javier Miño en el barrio Quinta Ferré el 18 de octubre pasado, y la justicia ordenó que permanecerá detenida. Hay otro familiar también tras las rejas y tres que están en libertad pero sujetos a la causa. Hay dos hombres de apellido Gómez prófugos.

En este sentido, el doctor Hermindo González, abogado de la familia Miño indicó en diálogo con Radio Dos “esta mujer el día sábado fue detenida en la vía pública ya que se encontraba prófuga de la justicia desde el mes de octubre, que fue cuando se determinó que, en base a los elementos de prueba, tenía una vinculación directa como coautora penalmente responsable del homicidio doblemente calificado contra Javier Miño. A partir de ese instante, en principio se la requirió para que se presente ante la justicia y luego se ordenaron allanamientos en el domicilio, en lugares conocidos de la misma. No pudo ser habida y desde ese momento estaba siendo intensamente buscada”.

Asimismo dijo que “ayer domingo, a las 7:30 de la tarde, comenzó la audiencia de medidas de coerción, donde la doctora Zacarías, jueza de garantía en feria, dispuso que la prisión preventiva contra Juliana Pavón fuera el término de 60 días porque entendió que existen, ante la gravedad de este hecho, los riesgos procesales de peligro de fuga y de que, estando en libertad, va a entorpecer la investigación”, remarcó. 

Por otra parte recordó que “Juliana Pavón, en función de los elementos que se recabaron, participó de manera directa portando un arma de fuego el día de los hechos, como así también a la posterioridad y ya cuando fueron detenidos el padre y sus dos hermanos por este hecho, la misma con una bomba molotov intentó quemar la casa de la víctima Javier Niño”. Sumado a esto, Juliana también mostró peligrosidad cuando “fue detenido su tío, el 17 de noviembre, en un campo cercano a esta ciudad, Pedro Pavón, que se resistió a la detención a los tiros y tomando a una persona como rehén, luego de esa detención, nuevamente Juliana actuó y atacó ferozmente a la familia que todas esas situaciones fueron notificadas a las autoridades correspondientes”.

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Consultado sobre cómo la mujer pudo andar libre desde octubre del año pasado sin ser detenida, González explicó: “en primer lugar este es un hecho que tuvo la concurrencia de muchas personas que actuaron como coautores. Estamos hablando de la participación de al menos siete personas, de las cuales inclusive a la fecha hay dos personas que están prófugas. Y esta situación provoca que una vez que toman conocimiento de la situación de, obviamente ellos saben que participaron de ese hecho y que lo van a buscar, comienzan a mutar en sus domicilios o lugares en que permanecen habitualmente. Esto hace que cuando se tome la noticia del lugar donde se encuentre, les soliciten las órdenes de allanamiento y cuando se las practica no se las puede encontrar en esos lugares”.

“Una familia que vive atemorizada”

Así lo definió Hermindo González sobre la situación de la familia Miño la calificó como “delicada” y “extrema”. Dijo independientemente de los hechos violentos expuestos en la Justicia, “han ocurrido otros hechos de amenazas a través de las redes sociales y personalmente que evidentemente hacen de que estén viviendo al vilo, muy preocupados, con mucho temor”.

“La familia Miño es una familia de mucho esfuerzo, de trabajo, que no cuenta con recursos como para mudarse de ese lugar y todos sabemos que tampoco existe un mecanismo de protección de parte de la prevención que nos pueda garantizar que ante la reacción de un ataque espontáneo o programado en la clandestinidad pueda asistir la fuerza pública a prevenir ese hecho”. Agregó González “por eso es que estamos muy atentos, estamos en comunicación permanente con la familia y esperemos que no ocurra nada, pero es una familia que vive atemorizada, con pocas horas de sueño. Cuando salen a trabajar tienen que hacer todo un mecanismo de vigilancia y de protección entre ellos, comunicándose, porque tienen mucho temor de que pueda ocurrir una agresión en cualquier momento”.

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