El Defensor de la Tercera Edad, Eugenio Semino, entrevistado por El Radar, que se emite todos los domingos de 11 a 13 horas por InfoDRadio, con la conducción del periodista Facundo Sagardoy, analizó con crudeza la situación de los adultos mayores en Argentina, especialmente en el contexto del debate parlamentario sobre el bono previsional y el aumento del 7,2% en haberes.
Semino cuestionó la falta de coherencia política en las decisiones y remarcó la pérdida constante del poder adquisitivo de los jubilados.
Semino advirtió sobre una crisis humanitaria que afecta a más de cinco millones de personas que cobran la jubilación mínima y afirmó que el sistema político permanece indiferente, tanto oficialismo como oposición, y que la ayuda real debe llegar de forma inmediata desde el Tesoro Nacional, porque “todo lo demás es verso”.
– Eugenio Semino, Defensor del Pueblo de la Tercera Edad en Argentina, presidente de la Sociedad Iberoamericana de Gerontología y Geriatría. Es un honor, como siempre, poder conversar con una personalidad de tamaña envergadura, ¿no? El especialista y defensor de referencia nacional e internacional de los adultos mayores. Doctor, ¿lo tenemos en línea?
– Sí, sí. Bueno, un gusto.
– Lo llamo principalmente para pedirle opinión sobre, bueno, el debate, como siempre, el debate dentro del Congreso de la Nación en torno al sector de los adultos mayores. En esta oportunidad, la cuestión del equilibrio fiscal y otra vez un aumento del 7,2 % en un proyecto, el bono del ANSES, una mejora de 70 a 110.000 pesos. ¿Cómo llega este debate a los adultos mayores, dado también el agudo contexto económico que están viviendo?
– Bueno, usted lo habrá notado, como todos los argentinos, que estos debates aparecen espasmódicamente, ¿no? Porque parece que ya fue olvidado lo que pasó hace dos semanas, que tiene que ver con la media sanción de lo que usted señalaba en Diputados. Ahora, en agosto, en el mes de agosto del año pasado, hace diez meses, las mismas medidas habían sido sancionadas con fuerza de ley. Inclusive llama la atención que, en aquel momento, por ejemplo, hubo muchos que habían impulsado las medidas, medidas que fueron vetadas a los cuatro días por el Poder Ejecutivo, y después muchos de los que lo habían impulsado terminaron apoyando el veto, ¿no? Es decir, tuvo un *acting* político, desgraciadamente, para un sector que se sigue deteriorando en términos del… a ver… a ver, se sigue licuando. Hago referencia a estos diez meses porque el haber no es que quedó neutro, sino que, sobre todo lo que son haberes mínimos, que son cinco millones, y lo que son pensiones no contributivas y PUAM, siguen en el decurso de seguir perdiendo frente a la inflación por algo que usted también señalaba, que es el congelamiento de esa medida grotesca que rige en Argentina, que es el bono, una suma discrecional que, bueno, es voluntad del príncipe, y en esta etapa el príncipe decidió que el bono no se moviera más. Siguen los mismos 70.000 pesos de hace catorce meses atrás. Hasta ahí, la situación actual. Se agregó en este último debate la moratoria, que había caído, había vencido el 23 de marzo de 2025. También otra extrañeza, porque los que ahora piden restablecer la moratoria que causó su caída, un gravamen monumental para muchas personas que necesitaban jubilarse y, por falta a veces de uno, dos o tres años de aportes, que no son voluntad de ellos, sino de los propios empleadores, no lo pueden hacer. Y algo más grave: el 23 de marzo de este año, cuando ocurrió esto, se aumentó *de facto* la edad jubilatoria de la mujer por algo que es una estadística pública de ANSES, que establece que las mujeres recién a los 64 años, el 30, 40 % de ellas tienen los 30 años de aportes hechos al sistema.
– Claro.
– Digo esto porque quienes votaron la moratoria y quienes ahora se sorprenden, ¿sabían esto el 23 de marzo del 23, es decir, cuando se inició esta moratoria? Porque tenía una cláusula de caducidad para el 23 de marzo de este año. ¿Qué hizo el gobierno? Absolutamente nada. Dejó que transcurriera el tiempo. Entonces, tenemos un sistema político con sus variedades, tonalidades, espacios y demás, que muestran en algún momento algún supuesto interés por un sector que está totalmente sometido al infraconsumo. Es más, en términos de lo que venimos reiterando hace más de tres años y lo seguimos diciendo a viva voz, sin respuesta del anterior Ejecutivo, mucho menos de este, que está viviendo el sector una crisis humanitaria. Nadie supone en Argentina que con 400.000 pesos se pueda… nadie supone que pueda comer alguien lo necesario, comprar los medicamentos o tener la atención o un lugar donde vivir con esa plata. Así que lo que estamos asistiendo es a un drama social de gran dimensión. Y estas reacciones espasmódicas ilusionan, inclusive, al jubilado. Porque, por otra parte, cuando se habla del 7 %, el 7,2, para los jubilados de la mínima, se está hablando de 21.000. Y cuando se habla de actualizar el bono, se está hablando de 60.000 pesos, ¿vale? Es decir, no es que modifica sustancialmente su actual condición, pero por lo menos indicaría un camino hacia una recomposición que me parece que eso es lo que debiera estar abocado el sistema político en resolver, ¿no?
“El sistema político está totalmente indiferente a la situación”
– Doctor, justo me contesta con la deducción que puedo sacar de su declaración, ¿no? Pero en marzo usted nos decía: hay cinco millones de jubilados y pensionados que están cobrando un haber mínimo de 280.000 pesos.
– Así es.
– Y la declaración inmediatamente era: “Es una miseria que nada tiene que ver con la canasta básica”. Eso nos dijo en marzo. ¿Cambió en algo esa situación?
– No. Empeoró. Empeora. Vi que señalaba que esos 280.000 pesos de aquel momento se siguen deteriorando en términos de poder adquisitivo por el congelamiento del bono. Por ejemplo, el mes en curso, el reajuste para jubilaciones y pensiones fue del 2,7 %. Sin embargo, seis millones de beneficios —cinco millones son los jubilados de la mínima y un millón más entre pensiones no contributivas y PUAM— cuando se reajustó el 2,7 % en relación con lo que reciben en total del bolsillo, el reajuste fue del 1,8 % por el congelamiento del bono. Es decir, se sigue degradando lo que ya estaba absolutamente degradado. Y esto ocurre a la luz del día e, inclusive, con una actitud falaz, porque previo a esta media sanción que dieron, lo que ocurrió es que se convocó a especialistas y demás para tener opinión. Se hablaba de una reforma previsional, cosas muy pomposas y poca efectividad en términos de resultado, no porque los especialistas que hayan concurrido desconozcan el tema, sino todo lo contrario: es gente de lo mejor en términos de su especialidad. Pero acá la decisión no es eminentemente técnica, sino en esta primera etapa la resolución tiene que ser de carácter político. Es decir, hay que sacar de esa crisis humanitaria y para eso hay que aplicar fondos del Tesoro Nacional, del presupuesto nacional, para hacer acción social sobre el sector. ¿Qué quiere decir esto? Que al que hoy no puede comer, no puede comprar el medicamento o lo están desalojando, no le puedo decir: “Aguante, que le hacemos una reforma, y usted en seis meses va a estar magnífico”. Primero, porque es mentira. Las reformas dan fruto hacia el futuro y con mucho tiempo. Y la situación es la que describía: de crisis. Por lo cual, yo tengo que poner el recurso necesario que no tiene la seguridad social para dar respuestas inminentes. Esas respuestas inminentes son proveer de alimento, medicamento y hábitat. Todo lo demás es verso.
“La política sigue pensando la vejez con una lógica de hace 50 años”
– Vemos, doctor, que dentro de poco ya el gobierno va a estar en la mitad de su mandato. En las provincias también se viene desarrollando el proyecto político del nuevo oficialismo. Le pregunto como letrado, como especialista en el asunto, más allá de las cuestiones técnicas que hacen al presente del adulto mayor: ¿usted ve que el debate político tienda a eventualmente contener la realidad del jubilado o está muy alejado?
– En absoluto. No. Se reconfirma. La oposición es silente al respecto y el oficialismo tiene una posición muy clara. Es decir, se ha hecho el ajuste, la parte más gruesa del ajuste de la economía, sobre el recurso de la seguridad social. Es decir, el mostrado y festejado superávit fiscal lo vienen pagando los jubilados con su vida: primero, con la pérdida de su calidad de vida y, ya desde hace mucho tiempo, con su vida misma. Ahora, esto no es ningún secreto, no es que no se diga públicamente, pero bueno, las consecuencias están a la vista. Tal vez quienes hacemos asistencia directa —nosotros atendemos 200, 400 casos por día— tengamos una visión bastante distinta a aquellos que ven proyectos de ley o que ven expedientes, ¿no es cierto? Los funcionarios o los legisladores. Esto no es una crítica de esa función, sino lo que sí percibimos es que no se tiene en cuenta la cuestión humana, que es lo esencial, ¿no?
– En relación… acá le hago una pregunta que no tiene puntualmente que ver con el presente del jubilado, sino más con la visión de mundo, ¿no? En general se suele pensar y sectorizar al ser humano en función de su ideología, su capacidad de voto, de movilización, digamos. ¿Por qué todo eso no sirve para entender la realidad de los jubilados? Porque vemos que los proyectos políticos pasan y el jubilado no llega en condiciones a su jubilación. En el momento de jubilarse, el trabajador, la persona que aspira a tener un buen pasar en los años que tiene derecho a vivir en comunidad, por fuera del sistema de trabajo… ¿Por qué eso no está funcionando? ¿Se le sigue reclamando trabajo a alguien que ya llegó a muchos años de haberlo hecho?
– Sí, sí. Es interesante lo que usted plantea, porque inclusive lo que estamos hablando respecto a los sistemas de seguridad social se debate en todo el mundo. Y no en el mundo donde los jubilados, como en Argentina, se están muriendo de hambre, sino que tiene un estándar de vida medio razonable. ¿Y por qué está en discusión? Porque yo trabajo en algunas otras universidades de otros países. El debate hoy está dado por los dos grandes fenómenos del siglo XXI, que son la longevidad y la inteligencia artificial. La longevidad es un fenómeno que ya estalló en el mundo. Cada vez tenemos más población de años, años que necesita más atención y una atención diversa a la que se supone se da tradicionalmente. Y el otro gran tema tiene que ver con los cambios en la forma de producción. Yo le diría que el sistema político argentino, a diferencia de los propios sistemas latinoamericanos, quedó detenido en el tiempo. Es decir, para usar un idioma llano y comprensible, nuestros actores políticos tienen una idea muy vieja de nosotros, los viejos. Una mirada anacrónica. Suponen que a esa persona que a los 65 años la biología hoy le está ofreciendo 25, 30 años más de vida plena con calidad… Acá seguimos con hasta cómo se denomina el sector que está en el sector de la vejez, que ya no es productivo socialmente y que, como decía el régimen bismarquiano, lo tienen que mantener los trabajadores como ocurría hace 50, 60 años en la época del fordismo con mano de obra intensiva. Bueno, el mundo ya cambió del fordismo al toyotismo, del toyotismo a la tecnología, a la robótica, a la informática y ahora a la inteligencia artificial. Y nuestro pensamiento político está todavía viendo cómo caminan los caballos de la carreta. Esto es grave porque tiene consecuencias humanas, no solo para con los viejos, sino para la estructura de una sociedad. Los viejos somos el espejo que adelanta. Cuando ese espejo devuelve la imagen de alguien que no puede comer lo que necesita, que no puede cumplir sus deseos más elementales, que no tiene razón para convivir, para divertirse, para regenerar vida… ¿por qué va a querer llegar un joven a ese destino? Esto es un fenómeno muy estudiado en el mundo, que genera comportamientos tanáticos en los grupos sociales jóvenes, porque les cuesta, a partir de esa imagen, generar proyectos de vida. Por eso, cuando uno habla de estas cosas a las que nos estamos refiriendo hoy, no estamos refiriéndonos solo a la desgracia de los viejos —que, bueno, como creen los políticos, se van a morir dentro de un rato, entonces, ¿para qué gastar plata en eso?—, una concepción inclusive muy arraigada en este gobierno. Cuando ya esto cambió y cambió desde hace muchos años y se ve a esa persona como un reproductor de riqueza a través del consumo. Se ha visto en el mundo y se van modificando los modelos de atención y demás en relación con esto. Por eso le digo que me parece primero muy cruel y, segundo, muy bizarro el pensamiento de los políticos argentinos, porque no se han adaptado a tratar de ver lo que yo estoy comentando. No es ningún elemento de conocimiento o de sabiduría oculta, sino que se lee en internet. Y sin embargo acá ni siquiera se lo percibe como tal. Entonces, cuando hablan dicen: “Bueno, a ver si al de 300 le damos 10.000 pesos más, 5.000 pesos más”. Es decir, se está hablando de agregarle una papa en el puchero que ya no pueden comer.
“Vamos a volver a recurrir a la Justicia”
– Si hay veto, ¿qué consecuencias hay, sociales, políticas?
– Mire, nosotros sí sabemos qué hacer si hay veto, porque ya lo hicimos con el anterior veto. Nosotros, con el doctor Andrés Domínguez, que es el constitucionalista que trabaja con la Defensoría, hemos cuestionado el decreto del veto. No por la institución en sí misma, que es facultativa constitucionalmente del Ejecutivo, sino por los fundamentos del veto. Ese veto careció de todo fundamento. Iniciamos acciones en lo contencioso administrativo federal en Ciudad de Buenos Aires, Comodoro Rivadavia, Resistencia… es decir, en Resistencia, Chaco, refiero juicios que están avanzando en todos los lugares. Los políticos ni se enteraron. ¿Qué van a hacer? Lo que ya hicieron. Silencio por el foro y siguieron con otros temas. Hoy ya son otros temas los que se están tratando y el viejo pasó a ser una cosa secundaria. Y se habla de los epifenómenos, ¿no?, de las marchas, y entonces cada miércoles tenemos una orgía que es un desembarco en Normandía, con miles de fuerzas de seguridad gastando… Yo digo, cuando voy a acompañarlos en las marchas y demás, digo: si se gastara toda esta guita, si me la dieran para dar los medicamentos que toda la gente viene a pedir todos los días y nosotros lo andamos mendigando por los hospitales… por lo menos existiría una actitud de buenos samaritanos. Que tampoco sirven para eso, ¿no?
– Muchísimas gracias, doctor Eugenio Luis Semino, defensor de los derechos de las personas mayores, por estos minutos de comunicación aquí con Info de Radio, la 106.3, y con todos nuestros oyentes en El Radar. Muchísimas gracias, y vamos a dejar también la comunicación abierta para seguir este debate, porque se espera la sanción completa por lo que tenemos información desde el Congreso. Sin embargo, bueno, también el veto en puerta, que como ya le pregunté, traería una consecuencia legal por lo que usted anticipa, doctor.
– Sí, sí, esa es la respuesta que hemos dado y que vamos a seguir dando. La respuesta que ha dado la política es ninguna. Cambiar el voto, apoyar el veto… realmente cosas que llaman mucho la atención. Yo les agradezco mucho, muchísimo. Les mando un abrazo muy grande, un saludo muy fraterno para todos los papás, y que pasen bien su día.
