El oficialismo encabezado por el gobernador Leandro Zdero se impuso este domingo en las elecciones legislativas del Chaco.

La alianza entre su partido, la UCR, y la fuerza nacional “La Libertad Avanza” logró una diferencia de más de 10 puntos sobre el “Frente Chaco Merece Más”, liderado por Jorge Capitanich.

La victoria se traduce en la obtención de ocho bancas en la legislatura, en comparación con las seis que obtuvo el peronismo, y dos más para la línea disidente liderada por la intendenta Magda Ayala.

El triunfo en las urnas se destaca por la baja participación electoral, ya que solo votó poco más de la mitad del padrón. Esta cifra es relevante, dado que la victoria podría tener interpretaciones diferentes si se considera el escaso apoyo en comparación con la totalidad del electorado.

La victoria de Zdero fue celebrada con entusiasmo, pero también con cautela sobre el contexto electoral.

LOS RESULTADOS EN LAS URNAS Y LAS LECCIONES POLÍTICAS

El cómputo final reflejó que la lista de Zdero, bajo la denominación “Chaco Puede+La Libertad Avanza”, logró superar los 45 puntos, mientras que la de Capitanich alcanzó el 33%. La principal diferencia se manifestó en las ciudades de mayor peso electoral, como Resistencia y Sáenz Peña, donde el oficialismo sacó una ventaja considerable.

En el interior de la provincia, el peronismo mantuvo su predominio, pero no fue suficiente para contrarrestar el avance de Zdero.

El gobernador Zdero, en su discurso de celebración, subrayó: “Ganamos los chaqueños y se demostró que Chaco puede. Hoy reafirmamos que el rumbo que esta provincia tomó a partir del 10 de diciembre del 2023 es el rumbo para poder tener un Chaco que recupere la alegría.”

Aunque evitó nombrar directamente al presidente Javier Milei, destacó el trabajo realizado dentro de la alianza que lo llevó al poder.

LA LÍNEA DISIDENTE Y LA POLÍTICA LOCAL

Una de las figuras emergentes en esta contienda fue Magda Ayala, la intendenta de Barranqueras, quien, con su lista disidente del peronismo, logró obtener dos bancas. Ayala, con 34 años, desafió abiertamente la figura de Capitanich y manifestó en varias entrevistas que su ruptura con el gobernador se debió a diferencias en “las formas de trabajar” y las “actitudes”.

A pesar de sus diferencias con Capitanich, Ayala se mostró optimista respecto a la continuidad de su relación con el peronismo, expresando: “Quedamos 8 a 8. No hay rispideces con ellos.”

En cuanto a la figura de Capitanich, su declaración al reconocer la tendencia favorable al oficialismo fue un reconocimiento temprano de los resultados.

Aunque su espacio político aún mantiene una influencia significativa en la provincia, los números reflejan que las tensiones internas, especialmente con figuras como Ayala, han comenzado a erosionar su liderazgo.

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