El arquitecto especializado en Historia, Arte, Ciudad y Arquitectura, y director del Centro de Investigación en Arquitectura Moderna, en diálogo con el periodista Facundo Sagardoy en “El Radar”, subrayó el deber de repensar el espacio urbano desde una mirada integral que contemple la estética, la identidad y la sostenibilidad. Remarcó la importancia de concebir la ciudad como un organismo vivo, y estimular la confluencia entre historia, cultura y transformaciones constantes.
La ciudad no es solo un conjunto de calles y edificios. Es un organismo vivo que respira historia, cultura y transformaciones constantes. Para comprenderla, es necesario mirar más allá de su estructura física y adentrarse en sus dinámicas sociales, en sus huellas del pasado y en los desafíos del futuro.
En la primera edición de “El Radar”, el arquitecto Carlos Gómez Sierra, una de las voces más destacadas en la reflexión sobre urbanismo y patrimonio en el nordeste argentino, dialogó al respecto con el periodista Facundo Sagardoy.
Profesor titular e investigador en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE), Gómez Sierra ha dedicado su carrera a estudiar la evolución de nuestras ciudades, explorando la tensión entre la historia y la modernidad, entre la identidad y el desarrollo.
Especializado en Historia, Arte, Ciudad y Arquitectura, con una maestría en estas disciplinas, Gómez Sierra dirige el Centro de Investigación en Arquitectura Moderna, donde ha analizado la configuración urbana de Corrientes y la región.
Su concepto de las ciudades como “islas rodeadas de agua”, desarrollado en conferencias y publicaciones, ofrece una mirada singular sobre el crecimiento urbano en territorios marcados por la presencia de ríos y humedales.
Además de su labor académica, ha participado en diversas iniciativas de planificación urbana y conservación patrimonial, aportando su experiencia a la discusión sobre el futuro de los espacios urbanos en el litoral argentino. Su participación en la Bienal de Arquitectura y su labor como consultor en proyectos de desarrollo urbano lo han consolidado como un referente en la materia.
-Arquitecto, gracias por haber venido. ¿Qué papel juega la estética en la planificación y el diseño urbano? ¿Cómo y cuánto debe incluir la identidad cultural de una ciudad en sus decisiones de diseño y arquitectura?
-La estética forma parte de nuestras vidas, tanto personales como colectivas, y en ese sentido obviamente juega un rol. Por supuesto que también cuando hablamos de estética, que parece como un término muy amplio, hasta filosófico que lo es, en este caso es preferible bajarlo, traerlo, digamos, a un campo mucho más diario, más cotidiano, de quienes habitamos una ciudad, en este caso Corrientes. Y la estética surge en definitiva también como la representación, que se puede observar o se puede tocar, que es factible, digamos, la representación última de lo que somos, de lo que hacemos, de lo que queremos ser. Hay siempre dentro del campo del urbanismo una especie de máxima, que dice, si querés saber cuál es el estado de salud de una ciudad, comienza a mirar su espacio público. Eso es un ejercicio que puede hacerlo cualquiera, sea especialista o cualquiera de nosotros, un simple ciudadano. Cómo observamos el espacio público, qué observamos, es el termómetro de cómo está nuestra ciudad. Y eso tiene que ver, justamente, no sólo con las cuestiones físicas, sino también, como vos estás proponiendo, la estética de la ciudad. Entonces, en ese sentido, más que jugar un rol fundamental, forma parte de lo que es cualquier ciudad. Hoy que estamos en un mundo globalizado, si bien ahora se está comenzando a poner en duda el principio de la globalización, hay que ver cómo sigue todo esto, pero en este mundo globalizado hemos tenido, mediante los medios tecnológicos a nuestro alcance, desde la Internet hasta la inteligencia artificial hoy en día, poder, aunque no estemos en otras ciudades del mundo, poder conocerlas, poder observar. Y en ese sentido, lo primero que vemos es que todas las ciudades son diferentes. ¿Y por qué son diferentes? ¿Por qué se nos presentan de manera diferente? Porque son el resultado, en definitiva, de cuestiones, de luchas históricas. Cuando digo luchas, no en un sentido negativo ni en un sentido violento, sino de los intercambios que a lo largo de la historia se van realizando en una ciudad entre los ciudadanos, su espacio físico, las decisiones que se toman, y eso termina configurando esa estética, podríamos decir, de una determinada ciudad. Es un ejercicio que yo creo que es válido que todos los ciudadanos lo hagamos. Generalmente estamos acostumbrados a salir a nuestras calles y tener recorridos ya prefijados de antemano, condicionados por nuestros tiempos, condicionados por nuestras obligaciones, y muchas veces esos recorridos los hacemos de manera automática. ¿Qué pasa si de repente un día decidimos hacer ese mismo recorrido, pero de una manera más consciente? Realmente mirando para arriba, mirando para abajo, mirando para los costados, observando aquello que habitualmente atravesamos pero no lo vemos. ¿Sí? U otros días, corrernos de esos recorridos habituales y vamos a descubrir una ciudad que está, pero que habitualmente no la vemos. Ese ejercicio lo que nos permite en definitiva es observar, a partir de tu pregunta de la estética urbana, ¿con qué ciudad estamos? ¿Cómo la vemos? Yo creo que es un ejercicio válido que todo ciudadano debería hacer.



EL ESPACIO PÚBLICO COMO UN TERMÓMETRO DE LA SALUD DE LA CIUDAD
– Son puntos que de a poco definen la política pública en su amplio espectro. ¿Qué considera más importante al momento de diseñar un espacio urbano? ¿La funcionalidad? ¿La estética? ¿De qué manera la colaboración de artistas, arquitectos puede enriquecer el diseño urbano?
– Primero hay que decir que el espacio público es el espacio de todos. Cuando digo todos, absolutamente de todos. La salud de una ciudad, como recién dije, y si nos corremos un poco de la cuestión estética, podemos observarla de otra manera, es si en un espacio público, que es donde transitamos, donde estamos, donde nos encontramos, incluso con el distinto, con el diferente, con aquel que no conocemos, es transitar una ciudad básicamente en términos generales. Ese ejercicio es fundamental. ¿Por qué? Porque hay un urbanista, uno de los mejores urbanistas del mundo, que es un danés, Jan Gehl, que dice una cosa que parece muy sencilla pero que tiene un peso enorme. El buen espacio público no es aquel que transitamos, sino aquel en el cual nos detenemos. Generalmente estamos acostumbrados, como dije recién, a caminar por una ciudad en términos funcionales. Ir de un lugar a otro para cumplir funciones, con el tiempo acotado. Ahora, el buen espacio público es aquel donde en vez de solo transitar, tenemos ganas de detenernos. Y si nos detenemos es por algo, porque nos encontramos con alguien, porque se nos ofrece un lugar para sentarnos debajo de un árbol, porque hay algo interesante que está ocurriendo, la ciudad está hecha de acontecimientos. Pero también uno de esos acontecimientos puede ser observar, detenernos ante una intervención urbana en términos artísticos, una escultura, un mural en corrientes, un músico tocando en la calle, por dar ejemplos dentro del orden de lo que entendemos como arte. Entonces, en ese sentido, la presencia del arte en las ciudades define fuertemente, no solamente una identidad, sino también una posibilidad para detenerse, para bajar el ritmo, y ahí es cuando el espacio público toma otra dimensión. O sea, en definitiva, los eventos artísticos en un espacio público, en las ciudades, es fundamental, porque colaboran con ese principio, a que la ciudad no sea, en su espacio público, solamente un ámbito para el traslado, para el moverse, sino para el encuentro, para generar situaciones. Cuando digo situaciones, me acuerdo allá a fines de los años 60, que tuvo mucha influencia, básicamente en Francia, París y otras ciudades, un movimiento que se llamó el situacionismo, que era justamente a partir de hechos que podían ser artísticos o espontáneos en la ciudad, generar eso, situaciones. Situaciones que sean disruptivas en la vida cotidiana, que nos saquen, que nos muevan de ese simple ir y venir, sino que nos obliguen a ralentizar nuestros movimientos. ¿Por qué? Porque algo está pasando en la ciudad. Y yo creo que eso es algo que ocurre, pero que incluso en nuestro caso, en nuestra ciudad, debería potenciarse aún más.
– Bueno, qué bonita propuesta, no sólo para esta ciudad, también para la región. Tenemos oyentes en Uruguay, en el sur de Brasil, no sólo en Norte de Argentina, también en el centro y en la Patagonia, de la que me contaste y viniste hace muy poquito.
– Hace muy poco estuve unos días, sí, sí, tal cual.
-Me quedo con encuentro, me quedo con detenerse, la vorágine del día a día, lo que significa la ciudad en ese sentido, ese reflejo inmediato del aceleramiento permanente, el código del detenerse es muy bueno, es muy interesante en este contexto contemporáneo, de vorágine permanente.
– Exacto, más en los tiempos en que vivimos, justamente. No más ya de particularidades locales, estamos todos insertos en esta globalización que tiene efectos concretos, o sea, la globalización es un fenómeno, un paradigma global, pero con impactos locales. Cada impacto local es diferente, pero si hay algo que determina justamente ese impacto local, muchas veces es esa cuestión de esa aceleración del tiempo, potenciada también desde otro lugar, redes sociales, el propio internet, donde pretende que todo sea cada vez más rápido, más instantáneo, absolutamente quiero todo ya, bueno, que es contraproducente y que nada tiene que ver justamente con el aspecto físico de una ciudad. Entonces, generar estas situaciones en donde el arte juega muchas veces un papel fundamental, son alternativas, son herramientas que nos posibilitan vivir la ciudad de una manera mucho más plena.
– Claro, me imaginaba yo el diseño urbano pensado en el sentido de vehiculizar el movimiento masivo, para que no ocurran accidentes, por ejemplo, y de pronto, de la estética de la señalética, que en algunos lugares todavía se señala como lo necesario, la presencia del arte. Y en ese sentido quería consultarte, ¿cómo puede el arte contribuir como vehículo del pensamiento de las personas dentro del ejido urbano, dentro del diseño urbano, a crear espacios inclusivos, diversos, en ese detenerse en el entorno urbano?
– La ciudad, entendida, seguimos con la dimensión de lo público, la dimensión del espacio público. La ciudad, desde su nacimiento, pero sobre todo con su consolidación en la historia, me refiero, Grecia en adelante, pensemos en Grecia, la ciudad era el ámbito de que de la democracia, y es un principio que más allá de idas y venidas, de traspiés y grandes logros, sigue estando presente. Entender la ciudad como el ámbito de la democracia. En ese sentido, ¿qué significa el ámbito de la democracia? Es el lugar de todos, es el lugar de todos, cuando digo todos, es como vos decís, un ámbito inclusivo, y eso sí está y debe ser observado y determinado dentro de la planificación urbana y el diseño urbano. Desde lo macro a lo micro, lo macro que sería, como vos bien decías, por ejemplo, cómo hacemos para transportar a grandes masas de ciudadanos que van de un lugar a otro, tiene que ver con la movilidad urbana, que cada vez es más compleja, por un lado el número de gente que nos movemos, por otro lado, en variedad de las alternativas para moverse. Hasta hace poco tiempo las alternativas ¿cuáles eran? el transporte público, el colectivo, el coche individual o la moto. Bueno, fíjate cómo fueron apareciendo otros como patines eléctricos, la bicicleta cada vez se usa más, eso complejiza más la ciudad, sin ninguna duda. Todos escuchamos más de una vez que la moto es un problema, el patine eléctrico es un problema, el colectivo es un problema, si vemos así, todo es un problema, obviamente, pero hay que generar normas y diseño para que esa complejidad pueda convivir, no hay alternativa, es así, es así, y eso pasa tanto desde la formación y educación de los ciudadanos, que es una dimensión que yo creo que hay un déficit muy grande en ese sentido, que hay que trabajarla más desde todos los ámbitos, hasta entender que hay, como decía, mayor variedad de movilidad urbana, ya no se habla más de tránsito, cuando se dice el tránsito es un problema, no, ahora se habla de movilidad urbana porque es amplia, es variada, entonces el desafío es cómo podemos hacer desde el diseño urbano para que esa movilidad urbana variada pueda convivir, pueda coexistir, ese es un desafío verdaderamente grande, importante, sobre todo para una ciudad como la nuestra, como Corrientes, vos hablabas de la señalética, la señalética tiene una estética, pero que va más, digamos, no apunta solamente o no tanto, mejor dicho, a una cuestión de apreciación artística sino que tiene una cuestión funcional muy fuerte, si está pensada para poder ser visualizada, para que sea claramente entendible y sobre todo para ordenar una ciudad, creo que en Corrientes falta todavía bastante de eso, en donde al menos al día de hoy la señalética urbana prácticamente no tiene mucha presencia.
– Sos un referente también en el tema de sostenibilidad, el diseño urbano y sostenibilidad, ¿cuál es tu visión sobre la relación de la arquitectura y la sostenibilidad? y ¿qué nuevos parámetros considerás esenciales para un desarrollo sostenible en arquitectura urbana?
– A ver, cuando hablamos de sostenibilidad, que es un término que está muy presente hoy en todos los ámbitos y todo el mundo lo usa y lo usamos, muchas veces no se entiende bien, digamos, qué es la sostenibilidad y en ese sentido me parece que sería importante comenzar por definirla, o sea, es todas aquellas actividades humanas que realizamos desde las más complejas a las más sencillas, que no signifiquen un agotamiento de recursos, que signifique la posibilidad de recircular las energías de lo que hacemos, significa entender básicamente que lo que tenemos y producimos no es eterno, sino que es finito, y en ese sentido, dicho esto todo muy rápidamente, en ese sentido, pensar la sostenibilidad es, digamos, una casi metáfora, no todo es para siempre, en ese sentido, las operaciones, las decisiones que se tomen tienen que partir de esa base. En ese sentido, particularmente en Corrientes, y hoy vos lo decías, yo un tema que desarrollé hace unos meses en una Bienal de Arquitectura que un poco usó una metáfora, que generalmente muchas ciudades de la provincia de corrientes, yo las verificaba, las observaba, como islas rodeadas de agua, eso es una isla. ¿Qué quiere decir eso? Que en realidad en nuestra provincia, muchas de nuestras ciudades tienen una muy fuerte presencia con el agua, muy muy fuerte, corrientes mismas, nuestra capital, el río, o saliendo un poco de la ciudad, los humedales, como se llaman, humedales periurbanos, lagunas hacia la zona de Santa Ana, todo esto lleva a pensar entonces que la ciudad ya no es solamente un ámbito cerrado sobre sí mismo, sino que hoy, cuando se habla, como me preguntás sobre diseño, planificación, debe ser pensada desde la dimensión ambiental, o sea, el ambiente no es algo separado de una ciudad, no es algo separado de las decisiones, todos estamos en un ambiente, la ciudad inclusive. Entonces, sostenibilidad en este sentido, si lo pensamos desde esta particular relación de nuestras ciudades con el agua, es pensar en una coexistencia, en donde la naturaleza no invalida o no debería invalidar nuestras acciones humanas, pero nuestras acciones humanas tampoco deben invalidar o destruir la lógica de lo ambiental entendido como naturaleza. O sea, hay una tendencia hoy en día, que cuando hablamos de sostenibilidad, es hablar de una relación entre aquello que decimos lo físico, lo humano y lo no humano. Cuando decimos no humano, no es algo de ciencia ficción, sino lo no humano puede ser una laguna, un humedal, un árbol, un ave que habita ese árbol. Entonces, pensar de qué manera las decisiones que tomemos tiendan a que exista una coexistencia. Sabemos, porque fue público durante varios años últimamente, problemas en algunos lugares cercanos a la capital, donde por emprendimientos urbanos se taparon lagunas, o se desvían pequeños arroyos que uno dice no tienen importancia, y termina muchas veces en problemas muy importantes. Bueno, eso es no pensar justamente que las decisiones que se toman parecieran que nosotros, como especie humana, tenemos un derecho, no sabemos de dónde, adquirido para hacer lo que queremos. Y no es así. Entonces, sostenibilidad es poder compartir esa tríada, lo físico, lo no humano y lo humano, de una manera equilibrada y en una coexistencia, obviamente.
– Puedo aportar como ejemplo el tiempo que costó en la ciudad de Resistencia encontrar un equilibrio dentro de su misma dinámica hídrica, con las lagunas internas y embellecerse, una ciudad vecina a Corrientes.
– Sí, pero igual Resistencia sigue teniendo algunos problemas también importantes, son loteos, urbanizaciones, sobre lo que se llama línea de sirga, o sea, sobre el río Negro, en donde se hacen loteos que son formas geométricas que no se condicen con las formas de la naturaleza, con lo que es el meandro de un río. Entonces, tienen también sus propios problemas. Hay investigadores muy importantes en la universidad que están trabajando este tema y que lo han determinado de una manera muy precisa. O sea, creo que nuestras ciudades en general de la región, las más cercanas, como somos Corrientes y Resistencia, tenemos todavía camino que recorrer en ese sentido, porque todavía hay decisiones que se toman de manera cerrada sobre sí mismos. Una institución dice una cosa y aprueba una, otra institución dice lo contrario, después está la cuestión de decir, bueno, pero esto es mío, voy a hacer lo que yo quiero. Es muy difícil trabajar de esa manera. Entonces, lo importante, yo sí creo que el problema se hizo público, que la problemática es pública e incluso está en la agenda pública. Yo creo que es un primer paso fundamental para que diversos actores que tienen que ver con esta problemática puedan sentarse, obviamente, a conversar, discutir, redefinir objetivos, porque es la única manera de que nuestras ciudades, volviendo a tu pregunta, sean verdaderamente sostenibles.
– La ley desde 2008 en adelante presenta con bosques nativos servicios ecosistémicos. Ese es un término muy interesante, que es muy bueno por ahí escucharlo en proyectos de trabajo, la presencia del bosque como un proveedor.
– Es fundamental, exactamente. Cuando hablamos, por ejemplo, a ver, por un lado lo que decís, la ley de bosques fue muy importante, muy importante porque inclusive gráficamente desde la información que están en las redes oficiales, uno puede darse cuenta de lo que llamamos por el sistema de semáforo verde, amarillo, rojo, que es aquello que es obligatorio preservar y aquello que puede ser intervenido de cierta manera. Entonces fue un primer paso verdaderamente importante. Pasamos a otro tema. Antes de eso, porque me quedó algo pendiente, que tiene que ver con esta ley de bosques y con la naturaleza. Hoy hay un concepto también y que tiene que ver con la sostenibilidad que recién decías, que se llama trabajar con la naturaleza. O sea, la naturaleza no como algo que está en la ciudad, sino es un continuum. O sea, se llaman así, soluciones basadas en la naturaleza. En donde ya la naturaleza no es algo que puede estar o no, sino se toma la naturaleza, y esto realmente yo creo que es un gran paso, pensarla como una infraestructura. ¿Qué quiere decir esto? Generalmente pensamos en infraestructuras, agua potable, cloacas, pavimento, alumbrado público. Bueno, no, ya el arbolado urbano, si hablamos de una ciudad, la naturaleza dentro de la ciudad es una infraestructura porque cumple un rol, pero un rol que no es importante, sino que es fundamental. Todos, cuando estacionamos nuestros autos en la ciudad, ¿qué buscamos? Sombra. Cuando caminamos por la ciudad, ¿dónde vemos? Sombra. Eso por poner un ejemplo de todos los días, pero el arbolado urbano, la naturaleza en una ciudad regula la temperatura. Baja muchísimo lo que se llama isla de calor en una ciudad. Todos sabemos, si Corrientes, por ejemplo, hace 35 grados, nos alejamos unos kilómetros, vamos a un espacio verde y baja la temperatura, ¿sí o no? Bueno, el arbolado urbano y las áreas verdes, el césped, para que nos entendamos, cumplen un rol clave. Baja la temperatura de las ciudades. Más aún, que ya está absolutamente comprobado, los efectos del cambio climático. Creo que todos los que ahora estamos aquí sentados en esta mesa y los que están escuchando del otro lado, sabemos los calores que estamos sufriendo, que son cada vez más fuertes, más grandes, más extendidos. Imaginemos una ciudad, ¿cómo estaría mejor si tuviera mayor arbolado urbano? Más espacios verdes. Por otra parte, el arbolado urbano, las áreas verdes, actúan como esponjas. A veces en nuestras ciudades tenemos sequías tremendas o inundaciones. Bueno, un problema cuando desde el ámbito de lo político se ve que el pavimento es una solución, y claro que es una solución en algún sentido, pero el pavimento que se hace es que se está quitando, por otro lado, qué área verde. Entonces hay que devolver a la ciudad áreas verdes para tener una mejor calidad de vida y volver, por lo tanto, a lo que decía Facundo, de la cuestión de la sostenibilidad. Si no, cada vez se nos hace más difícil, obviamente, vivir en una ciudad.



ENERGÍA, TRANSFORMACIÓN Y FUTURO
– Vamos a pasar a otro tema, que tiene que ver con sostenibilidad, y te voy a grabar también en vídeo. Lo escuchaba al gobernador Gustavo Valdés en el inicio de las sesiones ordinarias de la Legislatura de Corrientes, luego de hablar de cultura, de celebrar las inversiones en el Teatro Vera, en el Museo de Arte Contemporáneo de Corrientes, que se inaugurará en este año, pasaba directamente al tema energía. Energías renovables. Bueno, es una celebración, ¿no? La región está dando pasos agigantados en ese sentido. Biomasa en Corrientes, en Chaco también está desarrollándose un parque solar. Volviendo de Brasil, hace muy poquito me encontraba con un camino de generadores eólicos por todos lados, muchos paneles solares junto a la ruta. La pregunta es amplia. ¿Qué papel juegan las energías renovables en términos de sostenibilidad hoy?
– Es un paradigma que ya está, pero son soluciones futuras absolutamente innegables. Te acordás que hoy hablábamos de la finitud de los recursos. El mundo enfrenta, no en términos temporales cercanos, falta todavía, pero los recursos no renovables, petróleo, carbón, etcétera, son finitos. En ese sentido, ya se sabe que el futuro va a atender a las energías renovables. ¿Por qué? Porque el mismo término lo dice. Tienden a ser, no sé si infinitas en términos absolutos, pero sí de una mayor sostenibilidad en el tiempo. Eso sin duda. Ahora bien, las energías renovables no son iguales, no son igualmente factibles de ser aplicadas o desarrolladas en cualquier ámbito. O sea, vos decías, por ejemplo, la energía eólica. Bueno, nuestra región no es apta para la energía eólica. Tenemos muy poco viento, o si hay, tiene poca importancia. Por eso se están estableciendo, más que nada, campos eólicos de energía eólica en Chubut, en sectores en donde el viento es una constante. Por otro lado, también está la energía solar. Este es un tema que, aclaremos, no soy experto en el tema, pero sí forma parte, digamos, de la temática que habitualmente tenemos que llevar adelante por nuestra propia labor. La energía solar en nuestra región es importante que pueda ser desarrollada en términos domésticos. O sea, paneles solares que colaboren, no a que, vamos a decirlo así, tu casa sea 100% solar, porque es imposible. Pero sí que vos podés captar energía solar, se transforma en energía, podés alimentar, por ejemplo, la iluminación de tu casa. Y si tenés un excedente, podés brindarle, volcarla a la red común. Por lo cual, se te hace un balance de lo que vos pagás finalmente de energía eléctrica. Eso se está haciendo en todo el mundo. Y aquí, en nuestra provincia, ya está aprobada esa ley de que uno, sí genera energía, puede volcar a la red eléctrica general. Ahora, en nuestra región acá, tampoco hay campos de paneles solares, según me dijeron especialistas, no son muy factibles porque tenemos muchos días nublados. Entonces, siempre hay un balance entre costo-beneficio, lo que es una inversión y lo que se logra. Por eso que sí se están llevando adelante en el país inversiones importantes en energía solar, por ejemplo, en La Puna, en Jujuy, o en La Rioja, en las alturas donde prácticamente hay sol los 365 días del año, las atmósferas son muy diáfanas, entonces, ahí sí, los campos de paneles solares son factibles. Entonces, yo creo que nuestra región, nuestras ciudades, al menos acá corrientes, sí sería factible y muy importante que cada casa, por así decir, o un edificio de departamentos pueda contar con paneles solares de uso doméstico que colaboran, aunque sea en un determinado porcentaje, para equilibrar la balanza en el uso energético. Según especialistas, nosotros tenemos que tender, que es lógico, a lo que es la energía hidroeléctrica, que es otro tema para tratarlo, no tenemos Yacyretá acá, no hemos logrado todavía poder contar que Yacyretá baje directamente en nuestra provincia, que sería lo lógico, ese es un objetivo y yo creo que es un sueño de los correntinos que alguna vez debe cumplirse, y no, digamos, que nos pase por arriba la energía Yacyretá que está en nuestro propio territorio, tener que comprarla nuevamente, es un desafío.
– Tiempo atrás oía a alguien que supo abrir la puerta del mundo a la producción de Corrientes, el contador Daniel Filigoi, referirse en tales términos a la producción de Yacyretá, también al ex ministro Jorge Alfredo Vara, ambos planteaban cuánto abarataría al riego de la producción de arroz, una bajada de electricidad de Yacyretá. ¿Qué opinás sobre la cuestión Yacyretá? Tocaste el punto, el hecho de ser correntino, de encontrarnos acá, el gobernador lo recordaba el sábado en su discurso de apertura de sesiones, es una deuda pendiente, la demanda, pero en términos de proyección hacia futuro, porque Yacyretá sigue funcionando, está la demanda, está el dinero también que se reclama erogar al gobierno de la Nación hacia Corrientes, pero hacia futuro, ¿cómo pensás que debería ser la administración de Yacyretá?
– No me animaría a plantearlo en esos términos porque es un tema de especialistas y en ese sentido yo creo que es un tema que los especialistas, que yo no lo soy, en ese tema deberían plantearlo. Me quedo sí, obviamente, en pensar que Yacyretá está en el territorio correntino, que como una obra de infraestructura también generó impacto, obviamente, impacto ambiental, que es otro de los ítems que se reclama como una especie de, si es un reclamo ante la entidad binacional por los impactos ambientales que tuvo la provincia, son términos que esperemos que algún día se puedan verdaderamente efectivizar. Cuando uno ve otras partes del país, bueno, estábamos conversando recién, la Patagonia, que tienen valores diferenciales de energía por situación desfavorable, bueno, yo creo que el gobernador lo dijo más de una vez y corrientes del norte del país, que no estamos en situación desfavorable de tener meses, ya vamos por dos meses con temperaturas de 40 grados o más, no estamos en una situación desfavorable, en donde además no tenemos gas natural, dependemos exclusivamente de la electricidad, somos rehenes energéticos en ese sentido, entonces, obviamente, deberíamos, y yo sé, porque el gobernador lo dijo más de una vez ante los reclamos y creo que se lo trató incluso en gobernadores, en la reunión de gobernadores del norte grande, esta cuestión, también estamos en una situación desfavorable en lo climático y en lo energético, entonces, no hay duda que el camino tiene que ser ese. Ahora, vos recién hablabas de la cuestión productiva, el arroz, Río Corriente, poder bajar directamente a Yacyretá, totalmente de acuerdo, ahora yo diría, siempre y cuando pueda eso ser observado, como te planteé anteriormente, desde una perspectiva sostenible, o sea, que no signifique, digamos, trastornos ambientales que generen réditos y ganancias por un lado y problemas ambientales por otro, y ojo, yo esto no lo digo desde una perspectiva “folk”, o sea, de almas bellas que ven la naturaleza como algo prístino, no de ninguna manera, o sea, a esta altura sabemos que la actividad humana tiene impacto en el entorno, tiene impacto en el ambiente, debemos seguir teniendo actividad económica, pero tratar justamente de que todo sea observado desde esa dimensión de lo ambiental, en donde se logra establecer un equilibrio entre producción, economía, rédito económico y comercial, y sostenibilidad.
– Sobre el punto al que te referías anteriormente también, la cuestión de incorporar tecnología de energía renovable al ámbito doméstico, lo cual implicaría un cambio cultural muy importante. Bueno, el gobernador Gustavo Valdés, la Ministra de Industria, comenzaron a, junto con el INVICO, a entregar casas con termotanque, eso abre una interrogante, ¿no? Que quien recibe la casa, de pronto recibe la casa amueblada y también con una tecnología ahí que es de producción local, que está en el parque industrial de la Ciudad de Corrientes.
– Vos te referís al calefón solar.
– El calefón solar.
– Sí.
– ¿Qué opinás al respecto de que, de pronto el propietario de una casa, que antes iba solo a comprar una casa, se encuentra con una tecnología de energía renovable y ¿qué otras tecnologías pensás que podría un ámbito doméstico, de pronto en el contexto de corrientes, eventualmente incorporar?
– Un poco lo que decíamos antes, ¿no? O sea, la posibilidad de contar con panelería solar doméstica sería un paso importante, un paso verdaderamente importante. Pero, o los calefones solares, que inclusive dentro de estas tecnologías son muy accesibles, muy muy accesibles, y colaboran en que en poder tener agua caliente, como se dice en nuestras casas, sin gastar energía no renovable, ¿sí? O sea, eso es un paso fundamental. A partir de ahí hay muchísima tecnología, pero obviamente cada vez hay que tener acceso a esas tecnologías. Hoy hay todo un campo en la arquitectura que es la domótica, que es vivir en espacios controlados por sistemas cibernéticos. Hoy tenemos los celulares con aplicaciones para controlar un montón de cuestiones. Todavía son tecnologías que quien pueda hacerlo lo hace, obviamente, pero que en nuestro ámbito todavía no están popularizadas. Ahora bien, hay también dentro el campo de la arquitectura, y ahí yo creo que está nuestro desafío, en aportar soluciones que no pasan necesariamente por tecnologías de mayor costo, sino por hacer arquitecturas inteligentes, y no por el uso de sistemas cibernéticos, sino pensar y hacer arquitectura acorde a nuestras circunstancias climáticas, a nuestras posibilidades materiales. Por ejemplo, acá en nuestra ciudad, vemos con el crecimiento del parque de propiedad horizontal, edificios en altura, hay como una moda instalada que tiene que ver con la estética que hoy hablábamos, pero que son demandas de, llamémoslo así, el imaginario de la modernidad, donde vemos muchos edificios que son totalmente acristalados. Más allá de un diseño específico, esto lo digo en términos muy generales, el vidrio expuesto no es muy beneficioso en nuestra ciudad y en nuestro clima. O sea, hay que buscar elementos de protección solar. Pensemos, y esto no es una visión nostálgica, esto es ciencia pura, lo que pasaba en la arquitectura hace 50, 60 años en nuestra ciudad, donde nadie pensaba que iba a tener un departamento o una casa sin que las aberturas tengan persianas. Bueno, ese concepto de persiana, ¿qué era? protección solar. Lo peor que podemos hacer en nuestras casas o departamentos es ganar calor, tenemos que protegernos ante el calor. Entonces, pensar elementos del diseño que son muy variados para que el sol no impacte directamente, no ganar calor dentro de nuestras casas, porque tenemos que usar más aire acondicionado, más gasto de energía. Entonces, esa es una manera. Otra manera, comenzar a pensar, y esto debería ser tratado en términos de propuestas institucionales, por ejemplo, mayores facilidades en términos de aprobación de planos, de bajar costos operativos y, por ejemplo, ofrecemos arquitecturas con cubiertas verdes, techos verdes. Eso significa devolver a la ciudad la superficie que le estoy quitando de áreas verdes. Significa que un edificio, sea una casa pequeña o un edificio más grande, está colaborando en ganar menos calor. Entonces, ¿qué materiales usamos también? Hoy hay materiales muy sofisticados, pero también muy sencillos. Yo siempre rescato la experiencia de que se está haciendo en este momento en Asunción, en Paraguay en general, donde hay un grupo de arquitectos, que igual todos son amigos, que están haciendo una arquitectura local, contemporánea, pero donde están teniendo en cuenta estas variables, tanto del costo de construcción como de cómo posicionarse frente al clima, frente a las condiciones económicas y sociales, en donde el uso masivo del ladrillo, el ladrillo que todos conocemos, lo usan de una manera imaginativa, no solamente como pared, sino como paneles que nos protejan del sol, por ejemplo. Estoy tirando algunos tips nada más, pero yo creo que ese es un desafío local. Vos hablabas hoy de diseño. Bueno, pensar el diseño de los espacios donde vivimos, en donde no solamente sea buena tecnología la que usemos, sino buen diseño, que colaboren con los medios disponibles a ganar menos calor y por lo tanto optimizar el rendimiento energético.
INCLUSIÓN DE ARTE AL DISEÑO URBANO, UN PROYECTO QUE ENRIQUECE LA EXPERIENCIA
– Carlos, volvemos al punto anterior e inaugural de la entrevista. Te agradezco tus respuestas en materia de ambiente, sin embargo no quiero desaprovechar la oportunidad de poder escuchar tu opinión en relación al proyecto del Museo de Arte Contemporáneo, un proyecto que respaldaste desde la primera hora y que hoy plantea otros desafíos ya. Próximo a inaugurar, con un edificio de seis pisos, ayer también lo comentaba el gobernador Gustavo Valdés en la apertura de sesiones ordinarias a la Asamblea Legislativa, hacia la ciudad. Por esto esa cuestión de integrar arte al espacio urbano. Luis Niveiro ya ha inaugurado una obra de Héctor Tassino en la puerta de acceso del Poder Judicial. ¿Qué opinás sobre la cuestión de integrar eventualmente obras de artistas contemporáneos de otras partes del país que ven con muy buenos ojos este desarrollo que está impulsando desde la Asociación de Amigos del Museo de Arte Contemporáneo, desde el Gobierno de Corrientes, desde el Instituto de Cultura, con una constelación de voluntades que va mucho más allá de estas fronteras?
– Absolutamente positivo. Eso en principio. Y te digo por qué, no solamente por el hecho artístico en sí en el espacio urbano que hoy lo hablamos, sino porque es la voluntad de pensar a una ciudad, que en este caso es Corrientes, de una manera multidimensional en lo temporal. No quedarnos solamente con la idea, que está muy extendida, de que cuando hablamos de algún tipo de evento artístico casi siempre miramos para atrás. Y yo creo que ese es un error. O sea, debe estar potenciado visiones. Para adelante no sabemos, porque no sabemos qué va a venir, pero sí desde el arte contemporáneo, porque es el tiempo en que vivimos. Nosotros vivimos en un mundo contemporáneo. Hace un tiempo, por red social, tuve un intercambio muy muy muy divertido y positivo con un amigo que vive en el interior, mucho más chamamecero el hombre, que tenía algunos pruritos respecto al Museo de Arte Contemporáneo, básicamente porque no entendía que es el arte contemporáneo. Yo le decía, mirá, nadie discute ya, porque él es muy chamamé cero, nadie discute ya que el chamamé está instalado, es patrimonio inmaterial de la humanidad, hay apoyos de todo tipo, pero suponer que una sociedad sea unidimensional en lo estético y en lo cultural es un error. O sea, nadie discute ya el chamamé. Pero hay otras expresiones, hay otras músicas, hay otros tipos de arte que deben estar en la ciudad. ¿Por qué? Porque esa es la apertura, esa es la democracia del pensamiento en una ciudad. Yo pienso, quienes ya tienen mucha experiencia, como el caso de Resistencia, Ciudad de las Esculturas, pero no lo que pasa ahora, lo que pasó cuando el Fogón de los Arrieros, allá en los 50, en los 60, comenzaron a potenciar el arte urbano y ahí está el punto. Yo creo que acá sí hay una cuestión que hay que ser muy muy criterioso, tampoco colocar cualquier obra en cualquier lugar. Yo a veces veo que Corrientes como ciudad tiene una actitud, es muy genérico esto, no es nadie en particular, una especie de horror vacui. Horror vacui es un término en latín que significa miedo al vacío, pareciera que donde hay un espacio libre hay que poner algo, y cuidado porque si uno más uno más uno terminamos generando una enorme contaminación visual también en la ciudad. Podemos llegar a empezar a perder espacios que no podemos seguir pensando qué podemos hacer acá, a lo mejor nada, en algunos lugares a lo mejor nada. Ya vivimos en una ciudad abigarrada y por ahí también necesitamos liberar nuestra vista, descansar nuestra vista y no que siempre sea permanentemente algo que hacer. ¿Qué quiero decir con esto? Arte en la ciudad sí, pero tiene que estar pensado, no digo regulado porque es un término que hoy suena feo, pero sí pensado y ahí está el punto, no tiene que ser solamente una decisión política, sino una decisión técnico-política, en donde la política signifique poder tener recursos y ejecutar acciones positivas, pero lo técnico indica el qué y el cómo, y yo creo que ese es el desafío. Voy a ser muy claro, no llenar la ciudad permanentemente en cuanto a espacio vacío hay con algo, sino que sea realmente una referencia a lo que hacemos, que vamos a suponer que es una escultura que forme parte de ese espacio, que lo configure positivamente, que lo potencie y no que sea algo que termina en algún punto haciendo ruido innecesario. Tanto en mi labor teórica como profesional yo siempre rescato un concepto, que es una máxima, que dice hay que politizar la técnica y tecnificar la política, politizar la técnica y tecnificar la política, o sea que el político que tiene la posibilidad de tomar decisiones pueda, si no lo tiene, confiar en las opiniones de los técnicos y viceversa. Un técnico por sí solo puede tener excelentes ideas, pero lo importante es ejecutarlas y ahí está la dimensión de lo político, entonces también desde la técnica entender que nos necesitamos mutuamente para que las cosas ocurran, pero que ocurran bien hechas.
– A ver, para ponerlo en otros términos, ¿considerás que sería eficiente, funcional, a otra perspectiva del desarrollo urbano en las ciudades para la integración del arte necesario crear alguna especie de consejo que pueda de alguna manera asesorar a la municipalidad o a las municipalidades que decían tomar esa decisión de especialistas, que puedan de pronto aportar una mirada en relación a qué va a ocurrir con el ciudadano que se encuentra en el espacio público?
– Totalmente de acuerdo, fíjate nuevamente el caso de Resistencia, de la Fundación Fogón de los Barrieros, Fundación Urunday, cómo trabajan conjuntamente con las decisiones políticas porque tienen una tradición en esto, y yo creo que es una experiencia muy positiva y creo en lo que vos decís, siempre poniendo un poco de paño frío cuando se dice conformemos un consejo, que como dicen Perón, cuando quería que algo no se solucione, decía hagan una comisión para que se armen discusiones, discusiones y la cosa termine empantanada, entonces yo no creo posiblemente, esto es una opinión personal, que sea un consejo fijo, digamos duro, con un estatuto, no, yo creo que tiene que ser una cosa, como es el arte, mucho más dinámico, en donde si hay una decisión política, llevarlo adelante, llamar a los que saben, de manera un poco más informal, confiar en ellos, o si alguien desde el ámbito artístico tiene una propuesta, poder elevarla, pero saber comunicarla también, o sea, no creo que sea positivo establecer cuestiones burocráticas, sí confianza técnico política, y en ese sentido, teniendo un museo de arte contemporáneo, artistas de renombre en nuestra ciudad, en donde hay una tendencia, como se aprecia cada vez más, a que haya arte en la ciudad, yo creo que hay que buscar la manera que sea lo más dinámico posible y confiar mutuamente, pero insisto en esto, es un punto de vista muy personal mío, tenemos que apartarnos de ese horror vacuí, de ese horror a que hay espacios vacíos, hay que ser criterioso con el espacio público también.
– Muy interesante Carlos, agradezco tu respuesta. Lo escuchábamos también en la asamblea al gobernador decir, se vienen cientos de obras de arte, lo cual es un número impresionante, producto de la gestión de la Asociación de Amigos del Museo de Arte Contemporáneo, recuerdo haber seguido la donación de una obra escultura en formato pequeño de Gloria Priotti, por ejemplo, para el Museo de Arte Contemporáneo, que viene en su cajita de plástico, pensada para el interior de la institución, pero también a un artista como Ana Lizaso, quien, a la vez, indica que tiene un galpón de obras para Corrientes, en caso de que la requieran, porque es una provincia que quiere mucho. Esa enorme generosidad que hay entre los artistas, que de pronto empiece a hallar este lugar de encuentro en Corrientes, con una opinión calificada.
– Yo creo que cuando se inaugure el museo de arte contemporáneo con las obras montadas y con una gestión dinámica, que entienda que va a haber exposiciones permanentes, exposiciones temporales, posiblemente también conferencias, eventos artísticos que ya están instalados en nuestro medio, pero que no han encontrado un ámbito de presentación, representación, como son instalaciones, performance, yo creo que va a ser ahí, cuando eso ocurra, yo creo que ahí la sociedad en general, que parte de ella, como todas las discusiones de lo público, están o recelosas o miran con desconfianza todavía por el hecho de no conocer. Cuando eso empieza a ocurrir, y es un espacio en donde, más que exposiciones que van a haber por supuesto, tienen que recordar lo que hablamos hoy, existan situaciones, hayan eventos disruptivos, yo creo que eso va a enriquecer mucho lo que pase tanto adentro, como lo que pase desde los que puedan apreciar eso, hacia afuera. Cuando yo hacia afuera, nuevamente lo público, la sociedad en su conjunto, yo creo que se va a generar ahí una especie de sinergia muy interesante, en donde, insisto, soy sumamente optimista en que los efectos culturales, no solamente culturales que se cierren sobre sí mismos, sino culturales sobre la totalidad de la sociedad correntina, van a ser muy positivos a partir de este museo. Hay ejemplos en el mundo, el más paradigmático es el que ocurrió a fines de los años 60, y cuando se inaugura en el año 1976, el museo de la ciudad de París, que durante su construcción y hasta su finalización, era enormemente resistido por la sociedad parisina, enormemente resistido, porque no se lo entendía, porque es arquitectónicamente disruptivo, ahora se inauguró y al día de hoy es el segundo museo más visitado de París, uno de los museos más visitados del mundo, que generó y genera un orgullo local, ¿por qué? porque no solamente fue hecho propio por los parisinos, sino por todo el mundo. ¿Quién que no va a París, aunque no sepa qué es el arte contemporáneo, va al Centro Pompidou? ¿Por qué? porque, ¿sabés qué? se dice, ahí pasan cosas, ahí pasan cosas, y cosas que no solamente pasan adentro, sino en esa enorme y bellísima explanada, ese espacio totalmente vacío que está delante del museo, en donde puede pasar de todo o nada, y eso que se genera en ese espacio público, entra al museo, y lo que pasa en el museo se vuelca al afuera, entonces eso es ese ejemplo, y hay otros, hay otros, que sería larguísimo de hablar, pero ese ejemplo yo creo que es muy paradigmático para entender el efecto que tienen éstas, no edificios, sino hechos, un edificio carente de cuestiones internas, de situaciones, de eventos, es una cáscara, no es otra cosa. Voy a poner la contrapartida, un museo que yo lo conocí absolutamente de mis años que viví en Barcelona, el MACBA, Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona, al día de hoy se inauguró en el año 95, o sea, ya hace una pila de años, yo estuve en la inauguración, estuve meses después de la inauguración, yo viví en Barcelona, fui infinidad de veces, pasaron tres décadas y sigue sin encontrar identidad, un museo como edificio hecho por uno de los más grandes arquitectos del mundo, Richard Mayer, una joya arquitectónica, pero que nació vacío, con problemas en la colección, gestiones fallidas, y al día de hoy sigue un poco así, y ¿sabés qué terminó siendo más importante que el museo? nuevamente la plaza que está por delante, se convirtió, escuchá esto, nadie lo pensó así, en un centro mundial del skate, skaters de todo el mundo fueron y siguen yendo a hacer skate a esa plaza, o sea, es increíble lo que genera de repente una plaza delante un museo, pero el museo tuvo muchos problemas, ¿por qué? porque, repito, una cáscara arquitectónica extraordinaria, pero con problemas de gestión, entonces yo creo que esa es la contrapartida al centro Pompidou, como te dije, entonces ese es el modelo, un lugar donde pasen cosas, pasen cuestiones que generen opiniones, que generan conversaciones, y que de repente la gente que no sabe, dice, che, en ese lugar pasan cosas, no sé qué es, pero vamos, ese es el objetivo para mí primordial de un museo de arte contemporáneo, más allá de la colección, obviamente que es fundamental.
– Bueno, como última pregunta, Carlos, te agradezco, estamos hace ya más de una hora conversando, no me di cuenta, la verdad que es un verdadero placer. Como síntesis, para quien está en la sintonía, ¿qué desafío se enfrenta una ciudad al momento de decidir integrar arte a su desarrollo?
– Yo creo que tiene que ver básicamente con algo que ya hablamos, esa confianza técnico-política, yo creo que el principal desafío es ese. Decisiones políticas hay, capacidades técnicas hay sobradas en todo sentido, hay mucha producción artística, cada vez más dentro de lo contemporáneo, entonces las patas están, cómo organizamos esas diferentes instancias para que funcione bien, yo creo que ese es el principal desafío.
– Querido Carlos Gómez Sierra, este espacio está para vos, cuando quieras visitarnos, te vamos a escuchar, vamos a preparar otras entrevistas, para poder continuar.
– Con todo gusto.
– Muchísimas gracias por haber venido y te esperamos, vamos a generar otra entrevista en la que podamos seguir desarrollando esta cuestión que se viene después, de equilibrio, tensiones y equilibrios entre el patrimonio, la historia y la construcción de una identidad que pronto tiene que ver con el siglo XXI y todo lo que se está tramando como sujeto del día de hoy y que comienza también a verse acá desde Corrientes, tenemos el festival del Chamamé, por ejemplo, el año que viene va a tener este nombre Refugio de Identidad, Corrientes es un refugio para el chamamé. Bueno, alude a la tensión con la globalización, es la tensión entre el desarrollo de lo local y lo global, pero Corrientes en el corazón del litoral y toda esta región tan rica y tan hermosa, con recursos naturales, tan diversa en materia cultural, es un punto de tensión también entre la modernidad, lo contemporáneo y la historia profunda.
– Eso pasa en todo el mundo, en todo el mundo, no creamos que nos pasa solamente a nosotros, son las tensiones que están presentes en todos lados y como reciente decía, va a depender de cómo gestionemos esas tensiones para que no lo entendamos como algo negativo, sino tensiones que pueden, como cuando se tensa la cuerda a un arco y se dispara, se va para adelante, yo creo que ese es el principal desafío. Bueno, muchísimas gracias. Si me permitís, una última para quien esté interesado en todo lo que hemos hablado o contactarse de alguna manera, www.consultoraurbana.com
– Muchas gracias Carlos, www.consultoraurbana.com Y también con actividades, conferencias, estuviste hace muy poquito con Medina Méndez.
– Así es, fue el miércoles.
– ¿Qué tal fue esa actividad?
– Fue realmente muy muy buena, superó las expectativas, había un, digamos, un grupo de personas que se contactó con Alberto, que es un gran amigo de muchísimos años, y había un interés manifiesto en, bueno, tratar un tema que hoy por hoy está en la agenda pública, un tema, como se suele decir dentro del ámbito periodístico, candente, que es la de los loteos periurbanos en la ciudad, la gran cantidad de loteos y barrios cerrados, que es hoy una, digamos, una temática y una problemática urbana, y bueno, realmente tuvo una presencia realmente, primero, destacada de gente muy muy preparada e interesada en la temática, desarrolladores, inversores, vino un intendente, profesionales también del ámbito público y privado, así que hemos presenté, en lo que a mi criterio son los desafíos, los problemas, las posibilidades, pero también las fortalezas y las oportunidades que presenta ese tema.
– Muchas gracias Carlos. Carlos Gómez Sierra, arquitecto, máster en historia del arte.
– Muchas gracias. Gracias por la invitación, la pasé muy bien, Facundo, realmente te agradezco.
